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EN LOS LIMITES DE LA REALIDAD

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domingo, 6 de abril de 2008

EL NECRONOMICON LIBRO DE HECHIZOS

EL NECRONOMICON LIBRO DE HECHIZOS
Revisado por "Simón"


El compañero del Libro de Cincuenta Nombres



LA INTRODUCCIÓN

LA IGLESIA dónde todo ya empezó no existe. Como el tanto resto en este caso raro que ha estado haciendo la historia calladamente en los últimos cuatro años él ha retrocedido silenciosamente en las lloviznas de memoria. Simón había sido monje, un sacerdote, después abad y finalmente obispo consagrado de esta Iglesia Oriental, incluso se ordenado antes de que él graduara la escuela secundaria. Viniendo de un fondo eslavo (sus abuelos huyeron el Imperio Austrohúngaro) él adquirió un conocimiento ancho de varios idiomas extranjeros, mientras incluyendo francés, español, italiano, Slavonic, griego, latín y mandarín igual chino. Esta habilidad le permite que comunique con las personas de muchas razas y nacionalidades así como para sondear los misterios de religión y magick en los manuscritos antiguos y los libros de cuero estropeados de muchas tierras largo-olvidadas. Él se encontró llamado en realizar los exorcismos entre las familias étnicas pobres en como un sacerdote joven, el a veces Nueva York Ciudad barrios granado y peligrosos que eran su parroquia. Él había enfrentado el mal muchas veces en su vida, y luchó con el diablo él en su muchos fingimientos. Todavía, él todavía no se preparó para la apariencia súbita del NECRONOMICON que la tarde nublada en la Primavera de 1972.

Ellos no tenían historia bastante hecho, esos dos monjes del renegado que lo habían hecho posible inconscientemente para Simón ser uno de los primeros seres humanos para sostener el spellbook notorio realmente en sus manos, todavía. Pero ellos habría. Brevemente después de esto, los titulares en los New York Times, el Amonestador de la Ciencia cristiano y otros papeles por el país proclamaron la verdad horrible. Sus dos monjes del hermano se habían arrestado por comprometer el heist del libro raro más grande en la historia de los Estados Unidos. Poco hizo ellos saben el verdadero valor de uno de su possesions mal adquirido - la caja corroída que contiene centenares de páginas de manuscrito escrita en una mano grande, cursiva en la lengua griega. Era único de centenares y ciento más que ellos tenían el stolem de las universidades y las colecciones privadas por los Estados Unidos y Canadá. Los dos monjes servirían tiempo en el futuro en una prisión federal para su ofensa. Y Simón se saldría con la tarea de descifrar lo que parecía ser un libro antiguo de hechizos que fechan del noveno siglo, D.C.

L.K. Barnes había estado un estudiante en la universidad de Colorado cuando él empezó pintando los trabajos raros de paisajes del aliend que se han vuelto su sello a todos que lo conocen ahora. Hace años, él había fantaseado sobre encontrar el NECRONOMICON pavor en una tienda del libro usada vieja, y muchas de sus pinturas y esculturas son de temas inspirados por su lectura voraz del opus de Lovecraft. De algún modo, él supo que el libro tenía que existir. En alguna parte. En algún formulario. Él supo que no era una fantasía no más de Lovecraft - para el mismo concepto de tal un libro un poder sostuvo todos su propio. Entonces un día en 1977, un amigo quien nosotros sólo podemos identificar por sus iniciales B.A.K. lo llevó a la Magickal Childe Librería en Manhattan. Era simplemente el tipo de lugar uno extraño y exótico casi esperaría encontrar un NECRONOMICON escondió en un estante olvidado. Graciosamente, él le preguntó al propietario, Herman Slater, si cosas así fuera el caso.

'Ciertamente', él contestó, y tiró el manuscrito traducido de Simón del trasero el contador. 'Aquí está.'

El resto, cuando ellos dicen, es la historia.


Luchando contra las desigualdades casi imposibles, la primera edición del NECRONOMICON se publicó en diciembre, 1977. Los amigos y socios de negocio ellos dijeron a Simón y a su nuevo compañero, L.K. Barnes que el proyecto se condenó al fracaso. Que era demasiado caro. Que nunca vendería. Y que ellos se pegarían con un libro maldito de magick malo para el resto de sus vidas. Ellos eran extraviarse probado. Por un año, la primera edición vendió fuera aunque estaba detallando para cincuenta dólares una copia. En menos de un año, la segunda edición igualmente cara se vendió fuera y una tercera edición simplemente estaba impresa en 1981. Los derechos del libro en rústica fueron vendidos, y ha habido charla de derechos de la película para la historia del NECRONOMICON.

Pero la emergencia del NECRONOMICON ha desovado una generación entera de imitaciones desde 1977. El artista inteligente y creador de los juegos para el Forastero de la película, H.R. Giger, ha salido con su propio Necronomicon; una serie de pinturas basó flojamente en los conceptos subterráneos de H.P. Lovecraft que popularizó el libro en los 1920 y 1930 a través de sus historias cortas y novellas que pinta el NECRONOMICON como el libro más blasfemo y siniestro de hechizos el mundo ha sabido alguna vez (una actitud ninguna duda basó en una equivocación seria de los verdaderos orígenes del libro y propósito). El autor británico, Colin Wilson, colaborado en un volumen delgado publicado en 1978 especulación conteniendo acerca de la existencia del NECRONOMICON. El Stephen Skinner lo mencionó en su introducción al Enochian Disctionary, y el Francis King lo ha mencionado en su introducción al Armadel, una reimpresión de un libro del hechizo de las Edad media.

Crítico para Revista de Destino advertida a sus lectores contra el posible mal uso del Libro como él podría involucrar los riesgos serios a la salud de uno (mental, físico, o espiritual?), y de hecho mucho de las preocupaciones de la leyenda del Libro el formulae para la invocación de poderes oscuros de bajo la tierra o más allá del velo de las estrellas. Sin embargo, estas mismas fuerzas están en la realidad ningún más de las habilidades psíquicas largo-olvidadas de humanidad, retuvo encima de millones de años desde que el primer humano paseó la tierra y estaba en la comunicación íntima con los poderes de naturaleza, el cielo, y el reino animal. Estas fuerzas son los remanentes de dioses antiguos se rendidos culto a por la civilización Occidental grabada más temprana: los sumerios, una raza que desapareció misteriosamente hace encima de cuatro mil años de la cara de la tierra.

El Editor y Publicadores del NECRONOMICON esperan, por este volumen, para presentar una guía corta al uso de los hechizos del Libro que permitiría a cualquiera recogerlo simplemente y usarlo sin miedo o riesgo. Los hechizos acerca de los Cincuenta Nombres del Dios Marduk Sumerio eran escogidos debido a su apelación universal a las necesidades básicas y deseos de cada ser humano; Ame, Riqueza, Paz de Mente, Protección Contra los Enemigos, y Sabiduría que está entre ellos. El Editor se sentía que no deben restringirse los beneficios a ser derivados del uso de estos hechizos a aquéllos que tienen el tiempo y el fondo académico necesario llevar a cabo el sistema complejo entero a su fin; un proceso que tomaría la mayoría de las personas durante un año realizar propiamente. En cambio, en las páginas siguientes, un mathod simple de usar los nombres, palabras y focas de Marduk se ha perfilado y demostró para que cualquiera pueda seguir el proceso fácilmente y con el éxito.

Esto lo significa.

Nosotros hemos recibido muchas cartas de las personas que han sido muy impresionado con nuestra publicación del NECRONOMICON pero quién encuentra el idioma arcano e instrucción asustadiza y diagramas un nadería confundiendo, y quién nos ha pedido que lo simplifiquemos para ellos para que ellos pudieran entrar correctos en los hechizos y podrían darse la vuelta sus vidas sin traer consigo algún daño psíquico. Nosotros lo hemos visto como nuestra responsabilidad, por consiguiente, presentar este libro como una respuesta a esas cartas y esas demandas para un método aseado, simple de usar las fuerzas antiguas e imponentes del NECRONOMICON para ganar la sabiduría, el poder, el amor y protección en estos tiempos con problemas.

Así que, nosotros le instamos que no aplace usando los hechizos que constituyen la mitad de este informe. No hay ninguna razón por qué usted debe sentarse atrás y espera por alguien más recogerlo y después decirle cómo grande funcionó, cómo maravilloso los resultados son, cómo rápido sus deseos pueden hacerse realidad. Ésta es su oportunidad de decidir que finalmente, hoy, usted asume la responsabilidad llena y total por usted la vida y felicidad; que el tiempo para el dolor, miedo, duda y la confusión ha terminado; que de hoy en adelante, usted es su propio amo con la ayuda del malefick del NECRONOMICON increíble.

ESTOS HECHIZOS se trabajaron originalmente por los místicos de Sumeria antiguo, una civilización misteriosa que floreció en lo que es sabe ahora como Irak encima de dos mil años antes del nacimiento de Cristo. Nadie sabe quién los sumerios realmente eran, o donde ellos vinieron de. Algunos dicen que ellos vinieron de las partes más oscuras de Africa dónde ellos eran un personas nómadas. Entonces, de repente, en menos de cien años ellos se volvieron una sociedad agrícola completa con las ciudades y granjas y templos bonitos que alcanzaron a los cielos. Ellos dieron el crédito para su despertar a un ser extraño que vino a ellos del mar, mientras llevando un traje buceando, y quién les enseñó escribiendo, ciencia, la agricultura, la arquitectura y, claro, magick. Casi toda la noche, los sumerios se volvieron un personas. Trabajando el sistema del NECRONOMICON en el siete-storied los templos, ellos se volvieron la fuerza más culta y poderosa en el Medio Del este. Es su sytem de magick que se ha retenido en el NECRONOMICON. Ahora, después de literalmente los miles de años, este sistema místico confidencial para el poder premiado, amor y el éxito es hecho disponible a todos.

Claro, los hechizos originales estaban en el propio idioma de los sumerios, pero gracias al equipo de traductores que trabajaron con Simón en el decipherment del manuscrito, nosotros podemos entender lo sobre que los hechizos eran ahora y cómo trabajar ellos propiamente en inglés.

Pero para trabajar propiamente, algunas palabras Sumerias se han guardado porque ellos son conocido como 'las palabras de poder'. UN 'la palabra de poder' es una palabra que contiene el poder en sí mismo; en su misma pronunciación, en los sonidos que lo comprenden. No puede cambiarse, o resto su poder se perdería para siempre. De, nosotros hemos guardado las palabras Sumerias originales de poder en su estado original, con los sonidos intacto. Algunos de ellos pueden parecer difíciles pronunciar al principio, pero lo toma muy despacio y usted derivará mucho beneficio de él. Éstas son una vez las palabras habladas los miles hace años de en los templos Sumerios convocar fuerzas cósmicas de tal alcance que la mente se niega claramente a intentar imaginarse los rituales que los deben de haber acompañado por esos días. Así que tome el tiempo y preocupe para aprender la manera correcta de pronunciar las palabras que usted quiere usar. El esfuerzo pagará un hundredfold cuando usted emplea su ritual realmente.



Ande Uno

Una vez usted ha encontrado el hechizo que usted desea usar de las focas siguientes y descripciones, haga una copia de la foca en el papel fresco, limpio con la tinta negra. Usted hace la foca tan grande o pequeño como usted desea. Manténgalo en su lugar un seguro hasta que usted esté listo usarlo, y nunca, bajo cualquier circunstancia, permita a otra persona mirarlo, antes de o después de que usted lo usa. Sólo es para sus ojos.



Ande Dos

Escoja una tarde callada y un lugar dónde usted no se perturbará para su ritual. El momento mejor es aproximadamente tres por la mañana, cuando las distracciones (natural y psíquico) está a su intensidad más baja. Tenga su foca listo delante de usted. Encienda dos velas blancas y póngalos a cualquier lateral de la foca en una mesa o escritorio. Si usted cuida a, encienda un palo de incienso. Pino o sándalo es mejor, o cedro. La Luna debe estar encerando, pero en los casos de emergencia esto no es necesario. Cuando quiera hará. Cuando esto tiene todos se colocado, se sienta calladamente durante unos minutos y piensa sobre la meta que usted quiere lograr.



Ande Tres

Mientras mirando el intently la foca usted han hecho, para que sea la única cosa que usted puede ver, tome tres respiraciones profundas, despacio, uno en un momento. Concéntrese al mismo tiempo en la meta, mientras viéndolo como un cuadro si posible. Un cuadro de usted que se sienta en un montón de dinero en efectivo, o con sus brazos alrededor de uno amado, o withing un círculo proteccionista. Entonces, despacio levante sus ojos, sin alzar su cabeza, a los cielos y dice, despacio y claramente:

El ZI KIA KANPA (el Zee-Kee-Ya-Kan-papá)

ZI ANNA KANPA (el Zee-un-Na-Kan-papá)

ZI el DINGIR KIA KANPA (el Zee-Deen-Geer-Kee-Ya-Kan-papá)

ZI DINGIR ANNA KANPA (el Zee-Deen-Geer-un-Na-Kan-papá)

Oígame, O Thou_________________ (aquí la inserción el Nombre del Espíritu usted está invocando)

Venga a mí por los Poderes del Word_________________ (aquí la inserción la palabra del Espíritu usted está invocando)

¡Y contesta mi oración urgente!

EL ZI KIA KANPA

ZI ANNA KANPA



Ande Cuatro

Entonces lentamente baje sus ojos atrás a la foca delante de usted e intently de la mirada fija al dibujo, formando una imagen mental clara del fin al mismo tiempo usted están intentando lograr. No preste atención a cualquier sentimiento extraño o asustadizo que usted puede experimentar a estas alturas. Ellos son comúnes con este tipo de ritual y no son ninguna causa para la alarma. Es importante que que usted no rompe la concentración en absoluto para cualquier propósito, así que ignore los sonidos impares y sensaciones que podrían acompañar la actuación de cualquiera de estos rituales. Ellos simplemente son los esfuerzos débiles de enevolved entidades psíquicas que intentan romper su ritual. Ellos no son dignos de su atención.



Ande Cinco


Cuando usted ha pasado esta manera a unos momentos, y usted siente su concentración que empieza a menguar, entonces cierre el ritual con la oración siguiente:

ZI el DINGIR KIA KANPA (el Zee-Deen-Geer-Kee-Ya-Kan-papá)

ZI DINGIR ANNA KANPA (el Zee-Deen-Geer-un-Na-Kan-papá)

¡El espíritu de la Tierra, Recuerde!

¡El espíritu del Cielo, Recuerde!

Tome tres respiraciones más profundas, entonces póngase de pie (si usted ha sido gallina ponedora), y pasea unos pasos alrededor del cuarto que mira los objetos que podrían estar allí en absoluto: el mobiliario, los cuadros, etc. y toca unos de estos objetos. Esto sirve dos propósitos, uno,: ayuda solidificar su cuerpo astral si el ritual precedente lo ha causado para ponerse sensible demasiado a las vibraciones de paso, mientras haciéndolo débil y vulnerable, y dos: distrae a la mente consciente del proceso básicamente inconsciente que el ritual simplemente ha empezado. Ahora, devuelva a la mesa en que su foca se ha puesto.



Ande Seis

Tome la foca usted simplemente ha hecho y lo ha cubierto, o se lo vuelve encima de, o lo guardó en alguna parte donde nadie lo verá. La foca se ha cobrado, de una manera sutil, y ahora ya no puede usarse para cualquier otro propósito excepto lo que fue consagrado para hacer en su ritual. Usted no debe usar la misma foca dos veces para las metas diferentes, aunque usted puede usarlo dos veces para la misma meta, en caso de que usted desea repetir su ritual la noche siguiente. Es mejor no repetirlo para más de tres noches consecutivas por las razones él se complicaría para explicar aquí también. Extinga las velas y póngalos donde usted los encontrará fácilmente para su próximo ritual. Ellos pueden usarse de nuevo para cualquier ritual, pero nunca debe usarse por encender el cuarto simplemente. Una vez usado en un ritual del NECRONOMICON, ellos pueden usarse para ningún otro propósito excepto un ritual similar del NECRONOMICON. No use estas velas para otros rituales (es decir, de otro spellbooks) o para cualquier propósito mundano. Usted debe tomar estos rituales bastante en serio, y trata las herramientas que usted usa en un ritual con el mismo respeto un carpintero tiene para su sierra y martilla, o plomero para su tirón o un sacerdote para su Biblia. En cierto modo, usando estos rituales, usted se ha vuelto un tipo de sacerdote o sacerdotisa usted para usted ha unido un orden selecto de iniciado que han estado practicando éstos y los rituales místicos similares desde el principio de historia grabada.



Ande Siete (optativo)

La mayoría de nuestros lectores y estudiantes lo han encontrado valioso enormemente guardar un registro escrito de todos los rituales que ellos realizan, para que ellos puedan evaluar lo que sus resultados están usando cualquier ritual particular o hechizo fácilmente. Ellos pueden calibrar cuánto tiempo tomará para un cierto hechizo para trabajar, y también ellos pueden refrescarse su memoria en el futuro con las cuentas de todo los éxitos que ellos han disfrutado a través de usar el NECRONOMICON. La primera vez un hechizo trabaja, usted puede querer creer el itÕs sólo una coincidencia. ¡Pero después, cuando tiempo pasa y cada vez más de sus hechizos está trabajando, con los resultados fenomenales, es bueno remontarse y parecer a través de su diario del magickal para simplemente ver cómo malo usted estaba sobre la coincidencia y para demostrar por última vez a sí mismo que, sí, el magick trabaja!

ANTES DE QUE USTED vaya recto a los Nombres, unas palabras de información.


Según la mitología Sumeria, Marduk era el Dios que derrotó los Antiguos que anhela antes de la creación de materia cuando nosotros lo conocemos. Contra él en la batalla el TIAMAT feroz, KINGU, y AZAG-THOTH estaban. Una vez él había destruido estos demonios, él creó el universo de la carne de TIAMAT, y humanidad de la sangre de KINGU mezcló con su propia respiración. Usted quiere encuéntrese con estos nombres en la descripción de los Cincuenta Nombres que eran los títulos dada a Marduk por los Mayores Dioses después de que él había ayudado que ellos derrotaran los Antiguos. Esto es nada menos de la historia Bíblica de la guerra en el cielo y el otoño de Lucifer; y, de hecho, se grabó por los sumerios iguale antes de allí era una religión judía, cuando los sumerios fueron la primera civilización en el Medio Este y sus libros santos y leyendas se volvieron la base para mucho que nosotros leímos en el Testamento Viejo. La Torre de Babel, por ejemplo, muy probablemente es el Zigurat (o templo) de Babilonia. qué era originalmente una ciudad Sumeria antes de que se capturara por las hordas Asirias.

Algunos de los Nombres no tienen las Palabras. En ese caso, usando los Cincuenta Nombres se dan en la sección titulada 'UNA Guía a los Hechizos.

La Foca especial para cada Nombre se da en el mapa.

Las Focas serán encontradas en el "Libro de Necronomicon del Simón de Cincuenta Nombres."




LOS CINCUENTA NOMBRES DE MARDUK

1.The Primero el Nombre es MARDUK.

El Señor de Señor, Amo de Magos. Su nombre no debe llamarse excepto cuando ningún otro hará, y es la responsabilidad más terrible para hacer para que. La palabra de su profesión es DUGGA.

Esto, el primer nombre de MARDUK, sólo debe usarse cuando la vida se amenaza. No es sabio usarlo en cualquier otra ocasión, de impertinentemente de la manera. Hacer serían así dar las otras focas y nombres sin valor, para MARDUK lo abandonaría a su destino.



2.The Segundo Nombre es MARUKKA.

Sabe todas las cosas desde el principio del Mundo. Sabe todos los secretos, sea ellos humano o divino, y es muy difícil convocar. El Sacerdote no debe ningún sumon él a menos que él está limpio de corazón y espíritu, para este Espíritu sus más profundo pensamientos sabrán.

Esta advertencia debe, claro, se tome en serio. Pueda ser útil en una situación de la emergencia cuando el conocimiento de alguna cosa confidencial es importante a vida o miembro, pero un tiempo de purificación debe observarse de todos modos después de que el Espíritu se convoca. No hay ninguna palabra para este espíritu. Debe convocarse por la fuerza de su deseo.



3.The Tercer Nombre es MARUTUKKU

Amo de las Artes de Protección, encadenado el Dios Enfadado a la Batalla. Sellado los Antiguos en las Cuevas, detrás del Gates. Posee la estrella de ARRA.
Para ser usado sobre todo al realizar cualquier ceremonia del sobrenatural en que hay peligro, como la invocación de fuerzas demoniacas. La estrella de ARRA es un Pentagram cinco-puntiagudo, y es el símbolo universal de protección. Protege el alma así como el cuerpo.



4.The Cuarto Nombre es BARASHAKUSHU.


Obrero de Milagros. El más amable de los Cincuenta, y el más benéfico. La Palabra usada a su Profesión es BAALDURU.

Puede usarse en los casos desesperados, cuando parece que el mundo entero está contra usted o uno amado. Cuando los alcances de desesperación su profundidad más baja, y una frialdad estrecha su alma, llame BARASHAKUSHU enérgicamente legue todos su poderío y espera y su oración se contestará de maneras que usted no puede imaginar.



5.The Quinto Nombre es LUGGALDIMMERANKIA

Pone el orden en los CAOSES. Hecho las Aguas bien. Comandante de Legiones de Demonios del Viento que lucharon el TIAMAT Antiguo junto a MARDUK KURIOUS. La palabra usada a su Profesión es BANUTUKKU.
Esta foca ha demostrado útil cuando la confusión ha tomado que el sostenimiento de la mente y ninguna manera puede verse para acabar el enredo una vida es en. Afilar su percepción de un problema y descubrir una respuesta oculta, uno que usted constantemente ha pasado por alto, llamamos este espíritu y una nube alzará de su corazón y mente y la solución a un problema importante se revelará en toda su simplicidad.



6.The Sexto Nombre es NARILUGGALDIMMERANKIA

El Watcher del IGIGI y el ANNUNAKI. Subalterno-comandante de los Demonios del Viento. Él pondrá al vuelo cualquier maskim que lo frecuenta, y el enemigo del rabisu. Ninguno puede pasar en el Mundo Sobre o el Mundo Debajo de sin su conocimiento. Su palabra es BANRABISHU.

Un el Espíritu bueno por guardar fuera del sentimientos del los del agravante la irritación de e, así como los sentimientos royendo del que de miedo un veces entra en las horas pequeñas de la mañana del la, cuando usted se siente perdido el exclusivamente de y. La Meramente la pronunciación del la Palabra la BANRABISHU en estas veces es suficiente dispersar la mayoría del negativas de emociones de estas. Los Para ser dichos hacen trampas la fuerza del la el y fuerza en las cuatro direcciones.



7.The Séptimo el es de Nombre ASARULUDU.

Wielder del la Espada Encendida, la del vigila Raza del Watchers al orden del los Mayores Dioses. El Él asegura la seguridad más perfecta, todo en tareas peligrosas emprendidas al mandato sobrio del los Dioses Astrales, su del que el es de Palabra BANMASKIM.
Como el Ángel en Génesis, este Espíritu protege un lugar, una casa o templo, del negativo psíquico y ataques del magickal. Como el Sexto Espíritu, meramente la pronunciación de su Palabra BANMASKIM es suficiente dispersar las influencias hostiles cuando gritó a los cuatro cuartos. Maskim y Rabisu son los nombres de demonios Sumerios antiguos.



8.The Octavo Nombre es NAMTILLAKU.

Un Señor más confidencial y potente, él el conocimiento del hath para levantar el muerto y conversar con los espíritus del Abismo, el unbeknownst a su Reina. Ninguna alma pasa en la Muerte pero que él es consciente. Su palabra en BANUTUKUKUTUKKU.

Similar al Señor Yama de los tibetano o Barón Samedi del culto de Voudoun, el espíritu del ths tiene el poder para ver el beyhond el velo que separa el viviendo del muerto y puede revelar secretos que se han llevado a la tumba.



9.The Noveno Nombre es NAMRU.

Distribuye sabiduría y conocimiento en todas las cosas. Giveth el consejo excelente y enseña la ciencia de metales. Su Palabra es BAKAKALAMU.


Un lector escribe a nosotros y dice, 'Aunque yo soy excelente en la mayoría de mis asuntos a (una universidad en la Costa Oriental), yo estoy un fracaso general en la ciencia. Era entonces que que yo conseguí que una copia de sus NECRONOMICON y mis ojos se cayó a la foca de NAMRU. Yo oré la noche antes de un examen de midterm de Química importante a NAMRU y llevé su foca en el aula. Yo pasé una prueba que yo pensé que yo nunca entraría un 35 con un pasmo 85. De repente, apenas parecía que yo entendí el asunto la primera vez para en mi vida.'



10.The Décimo Nombre es ASARU.

Este Power tiene conocimiento de todas las plantas y árboles, y puede hacer las frutas maravillosas para crecer en los lugares del desierto, y ninguna tierra es una pérdida a él. Él es de verdad el Protector de la Liberalidad. Su palabra es BAALPRIKU.


La aplicación de los poderes de este Espíritu es obvia. Puede usarse para una flor de caja de ventana simple, o una granja entera, proteger contra la quemadura y sequedad, y para asegurar una cosecha dadivosa.



11.The Undécimo Nombre es ASARUALIM.

Posee la sabiduría confidencial, y Luz de brillos en las áreas Oscurecidas, forzando lo que vive para dar contabilidad buena de su existencia y su conocimiento allí. Da el consejo excelente en todas las cosas. Su palabra en BARRMARATU.

Para aquéllos que rocían en las artes del necromantic, o quién está envuelto con el espiritualismo, el santeria, brujería, el macumba, o cualquiera de las otras artes que encabezan de comunicación con los espíritus invisibles y dioses, este Espíritu es un verificador y medidor de su verdad. Puede proteger uno de engañarse por negativo o el alcohol desobediente, o por aquéllos que buscan convencerlo que ellos están en la comunicación con esas fuerzas cuando, en la verdad, ellos no están. Cuando grabó en metal y llevado en la persona en la presencia de decepción, el metal tiene una tendencia a ponerse caluroso al toque.



12.The Duodécimo Nombre es ASARUALIMNUNNA.


Éste es el poder que el presideth encima de la armadura de todos los tipos y es excelentemente conocedor en las materias del ejército, mientras siendo del ejército de antemano de MARDUK a esa Batalla. Él puede proporcionar su armamento entero a un ejército en tres días. Su Palabra es BANATATU.

Policía Auxiliar de nuestro conocimiento no sigue la patrulla en ninguna parte sin la foca de este espíritu ocultada en su ropa.



13.The Decimotercio Nombre es TUTU


Los silencios el llorando y da la alegría al triste y enfermo en el fondo. Un Nombre más benéfico, y Protector de la Casa, su palabra es DIRRIGUGIM.
La tristeza a veces puede ser una carga pesada y una emoción negativa que comen lejos tan ciertamente como cualquier enfermedad a nuestro cuerpo y alma. Bastante a menudo, sólo un cambio de perspectiva se necesita sofocar el tremblinhg del soulÕs. Una palabra amable, una oreja simpática, un inteligencias del knowling, la mano de amistad. Aquéllos que llaman en este hallazgo del espíritu una paz indecible desciende en sus almas y alumbra sus espíritus para que ellos puedan devolver al mundo del vivir con un sentido de rlief y pueden renovar la fe en ellos y el mundo. Puede convocarse para ayudar a un amigo en el dolor así como para darse un sentido mucho-necesitado de alegría y bienestar.



14. El Decimocuarto Nombre es ZIUKKINNA


Giveth el conocimiento excelente acerca de los movimientos de de eso las estrellas y los significados de que el Chaldeans poseyó este mismo conocimiento en la abundancia. La Palabra es GIBBILANNU.

Un Espíritu patrón excelente para astrólogos y astrónomos, y una ayuda buena para aquéllos que leyeron el sagrado TAROT también. Se extenderán las habilidades psíquicas de astrólogos que usan el ZIUKKINNA en sus funcionamientos grandemente.



15.The Decimoquinto Nombre es ZIKU

Esta Opulencia de bestoweth de poder de todos los tipos y puede decir donde el tesoro está oculto. Knower de los Secretos de la Tierra. Su Palabra es GIGGIMAGANPA.

Aunque bastante a menudo los estudiosos atribuyen los significados metafóricos a los poderes dijo para ser encontrado en el spellbooks espiritual, ZIKU se ha conocido trabajar ambas maneras, literal y metafórico. Un lector antes de que ha usado ZIKU escribe para decirnos que después de invocarlo ella descubrió una diez dólar factura en la calle. Ése era sólo el principio, sin embargo. Ella descubrió que su ático contuvo una valiosa colección de la estampa que ella vendió a una compradora interesada la semana siguiente. ¿Un 'el tesoro oculto?'



16.The Decimosexto Nombre es AGAKU.


Este Power puede dar viva a lo que ya está muerto, pero durante un tiempo corto sólo. Él es el Señor del AMULETO y el TALISMÁN. Su palabra es MASHGARZANNA.

Alguna explicación es necesaria entender las implicaciones llenas de AGAKU. El dar de vida en los objetos muertos es una especialidad de esos magos que reparten en el magick de TALISMANIC. En este ARTE, un dibujo o grabar es hecho de algún símbolo del sobrenatural que representa una meta a ser lograda (para hacer un caso extremo, dibujando un dólar la señal en un pedazo de papel representar dinero o riqueza). Esto 'el talismán' debe consagrarse entonces y debe darse 'la vida' que es la vida-fuerza y Verdadero Will del mago transmitió al Talismán. AGAKU puede ayudar al mago en ciernes apresurar este traslado de vida-fuerza al talismán.



17. El Decimoséptimo Nombre es TUKU.

Señor de Magick Letal, el Conquistador de los Antiguos por Magick, el dador del Hechizo a MARDUK KURIOS, un enemigo más feroz. Su Palabra es MASHSHAMMASHTI.

Hay tiempos cuando nosotros nos sentimos que alguien más puede ser los magick del praticing contra nosotros. El sentimiento es difícil describir a nadie más, pero nosotros lo conocemos cuando pasa. Si usted está seguro que el magick está usándose contra usted, que un hechizo se ha lanzado o una maldición envió en su dirección, entonces el nombre y foca de este espíritu rechazarán el evildoer tan ciertamente como si el Arcángel Michael había sido convocado para derrotar al Lucifer del Cielo. El dispositivo de una protección más potente.



18.The Decimoctavo Nombre es SHAZU.

Sabe los pensamientos de aquéllos a una distancia, así como aquéllos en la vecindad. Nada se entierra en la tierra, o tirado en el agua, pero este Power es consciente. Su Palabra es MASHSHANANNA.

Puede ayudar al mago en los poderes en vías de desarrollo de telepatía y ESP, así como las habilidades especiales de adivinación (diciendo pasado y futuro, así como el presente, los eventos a través del uso del Tarot ponen en tarjeta, el yo Ching, o cualquiera de los miles de métodos en el uso desde que tiempo empezó.)



19.The Decimonono Nombre es ZISI.

Reconciler de enemigos, el silenciador de argumentos, entre dos personas o entre dos naciones, o incluso, se dice, entre dos mundos. El olor de Paz es de hecho dulce a este Power cuya palabra es MASHINANNA.
La función de este Espíritu es obvia por la descripción del obove. Puede sanar un amantes riñen, una riña matrimonial, un pleito, o los problemas aun mayores. Los Cincuenta Nombres de MARDUK son de la Batalla original que dividió el universo en el Bueno y Malo, y de las fuerzas que ellos representan son originales y escuchan atrás a un tiempo antes de la historia grabada, antes de la memoria colectiva de humanidad.



20.The Vigésimo Nombre es SUHRIM.

Busca a los Adoradores de los Antiguos que ellos pueden ser dondequiera que. El Sacerdote que lo envía en un mandado hace para que al riesgo terrible, para las muertes de SUHRIM fácilmente, y sin el pensamiento. Su Palabra es MASSHANGERGAL.

Nosotros no comentaremos adelante el anterior.



21.The Vigésimo primero Nombre es SUHGURIM.

Como SUHRIM antes de, el Enemigo que no Puede ser aplacado. Descubre a los Enemigos del Sacerdote con la facilidad, pero debe avisarse para no matarlos si el Sacerdote no lo desea. La Palabra es MASHSHADAR.
De nuevo, nosotros nos negamos a comentar excepto decir que para usar SUHRIM o SUHGURIM, como con ZAHRIM y ZAHGURIM debajo de, es un acto peligroso de quizás moralidad cuestionable.

Magick se trabajó difícilmente en esta tradición.



22.The Nombre Veintidoseno es ZAHRIM.

Matado diez mil de las Hordas en la Batalla. Guerrero entre Guerreros. Puede destruir y el ejército entero si el Sacerdote para que los deseos. Su Palabra es MASHSHAGARANNU.
Vea la página anterior.



23.The Tercer Nombre es ZAHGURIM.

Como ZAHRIM, un antagonista más terrible. Se dice que ZAHGURIM mata despacio, después de una moda más antinatural. Yo no sé, porque yo nunca he convocado este Espíritu. Es el riesgo del thy. La Palabra es MASHTISHADDU.
El derecho.



24.The Veinte-cuarto Nombre es ENBILULU.

Este Power puede buscar el agua en medio de un desierto o en las cimas de montañas. Sabe los Secretos de Agua y el funcionamiento de ríos debajo de la Tierra. Un Espíritu más útil. Su Palabra es MASHSHANEBBU.
Para la irrigación, sequedad, el dowsing, 'más útil.'



25.The Veinte-quinto Nombre es EPADUN.

Éste es el Señor de toda la Irrigación y puede traer el Agua de un lugar lejano a sus pies. Posee una geometría más sutil de la Tierra y conocimiento de todas las tierras dónde Riegan podría encontrarse en la abundancia. Su Palabra es EYUNGINAKANPA.

El uso de EPADUN es obvio por las frases precedentes. El agua está volviéndose un artículo escaso rápidamente en algunas áreas de la tierra, y los dowsers se llaman a menudo para ayudar localice fuentes de agua bajo la tierra. Cuánto más poderoso ellos podrían estar con el conocimiento del poder del NECRONOMICON y el espíritu Sumerio llamado EPADUN.



26. El Veinte-sexto Nombre es ENBILULUGUGAL.

El Power que preside encima de todo el crecimiento, y todos que crecen. Da conocimiento de cultivo, y puede proporcionar una ciudad hambrienta con la comida para trece lunas en una luna. Un Power más noble. Su Palabra es AGGHA.
Científicos predicen una hambre mundial en veinte años.



27. El Veinte-séptimo Nombre es HEGAL.

Como el Power sobre, Amo de las artes de cultivar y agricultura. Da las cosechas ricas. Posee el conocimiento de los metales de la tierra, y del arado. Su Palabra es BURDISHU.
Un místico cumplido escribe a nosotros decir que otra habilidad de este Espíritu también está en el reino de reproducción sexual en las personas, y afirma ese HEGAL, enlate los secretos del receal acerca de la sexualidad humana y fertilidad, mientras uniéndose HEGAL con el Espíritu Semítico HAGIEL, un Espíritu del Venus planetario.



28.The Nombre Veintiocheno es SIRSIR.

El Destructor de TIAMAT, odiado de los Antiguos, Domina encima de la Serpiente, el Enemigo de KUTULU. Un Señor más poderoso. Su Palabra es APIRIKUBABADAZUZUKANPA.
Una aplicación confidencial de este Espíritu involucra el celibato y el enjaezando del impulso sexual para los magickal mayores impulsan, como se hace en algunas tradiciones ocultas Occidentales y Orientales.



29.The Veinte-noveno Nombre es MALAH.

Pisado la parte de atrás del Gusano y lo cortó en el twain. Señor de Valentía y Valor, y da estas calidades al Sacerdote que lo desea, o a otros el Sacerdote puede decidir. La Palabra es BACHACHADUGG.
Uno de las primeras características de sobrevivientes es un sentido interno de valor ante cerca de las desigualdades imposibles. Bastante a menudo, todos que las posiciones entre nosotros y el éxito es el valor para hacer la cosa correcta. La confianza en sí mismo no viene con nacer. Debe aprenderse. MALAH puede ayudar, El uso de la foca y nombre actúa días del withing, algunos dicen dentro de minutos, instilar un exhiliarating que se siente de superioridad. Uno se siente igual a cualquier tarea, no importa cómo duro o prohibitivo.



30.The Trigésimo Nombre es GIL.

El Furnisher de Semilla. El Querido de ISHTAR, su Power es misterioso y bastante antiguo. Las hechuras la cebada a crecido y las mujeres para dar el nacimiento. Las hechuras potente el impotente. Su Palabra es AGGABAL.
Ningún comentario extenso es necesario.



31. El Primer Nombre es GILMA.

El fundador de ciudades, el Poseedor del Conocimiento de Arquitectura por que se construyeron los templos legendarios de UR,; el creador de todos que son permanentes y nunca los movimientos. Su Palabra es AKABAL.
También revela el teh la estructura oculta en todas las cosas, de la molécula más diminuta o átomo al sistema solar, la galaxia, el uiverse. Pueda móstrarle el Modelo de cualquier evento o pueda objetar, puede revelar el triángulo de amor así como el triángulo dorado de las geómetras. Los estudiantes de ayudas en la universidad tan fácilmente como los niños en una clase del jardín de infantes que estudia los nombres para los colores.



32.The Treinta-segundo Nombre es AGILMA.

Bringer de Lluvia. Maketh las Lluvias mansas para venir, o causeth las grandes Tormentas y Truenos, el gusta puede destruir ejércitos y ciudades y cosechas. Su Palabra es MASHSHAYEGURRA.

El suministro de agua potable está volviéndose un problema creciente en muchos países. Muchos magos han hecho sus fortunas simplemente en la habilidad de proporcionar la lluvia a los pueblos resecados y tierras de labrantío. Otro Espíritu cuya utilidad se pondrá más clara como los próximos años pasa.



33.The Tercer Nombre es ZULUM.

Sabe dónde plantar y cuándo plantar. Giveth el consejo excelente de toda la manera de negocio y comercio. Protege a un hombre de los mercaderes malos. Su palabra es ABBABAAL.
Ciertamente una fuerza práctica, las habilidades de ZULUMÕs van de ayudar a una persona en el desarrollo de un dedo pulgar verde a aconsejar a una persona en la dirección de una corporación multinacional. Puede proteger su tienda o casa contra conmen o fraudes. Invoque el periódico siempre que envuelto en un trato de negocio particularmente pegajoso o importante con las personas usted el donÕt particularmente la confianza.



34.The Treinta-cuarto Nombre es MUMMU.

El Power dado a MARDUK para formar el universo de la carne de TIAMAT. La sabiduría de Giveth acerca de la condición de vida antes de la creación, y la naturaleza del stuctures de los Cuatro Pilares después de lo cual el resto del Cielo. Su Palabra es ALALALABAAAL.
Antes de allí era la Materia, según ciertos místicos, había sólo Energía. Este Espíritu se convoca para impartir conocimiento de este fuego divino y cósmico al aspirante del magickal.



35.The Treinta-quinto Nombre es ZULUMMAR.

Giveth la tremenda fuerza, a partir de diez hombres, a un hombre. Lefted la parte de TIAMAT que era volverse el Cielo de la parte que era volverse la Tierra. Su Palabra es ANNDARABAAL.
La evocación continuada de este Espíritu encima de un período de varias semanas aumentará vitalidad y vigor en el débil y enfermizo. Agregará el lustre a la salud y fuerza del fuerte.



36.The Treinta-sexto Nombre es LUGALABDUBUR.

El destructor de los Dioses de TIAMAT. El conquistador de Sus Hordas. KUTULU encadenado al Abismo. AZAG-THOTH luchado con la habilidad. Un gran Degender y un gran Asaltador. Su Palabra es AGNIBAAL.
Un Espíritu para aumentar el sentido de uno de ego, o la confianza y confianza en sí mismo, trabajando en acelerar las reacciones, mental y físico, eso determina nuestra conducta. Da la agilidad de un esgrimidor y la acuidad de un ajedrez-jugador. También, generalmente bueno para la defensa contra el ataque del magickal.



37.The Treinta-séptimo Nombre es PAGALGUENNA.


El poseedor de Inteligencia Infinita, y no determina todavía la naturaleza de cosas hecho, y de espíritus no todavía creó, y sabe la fuerza de los Dioses. La Palabra de Hos es ARRABABAAL.

Un espíritu arcano, ciertamente, quién puede revelar a usted la sabiduría de tomar ciertos cursos de acción en su vida o negocio o asuntos personales. Pueda móstrarlo donde un cierto plan de acción podría llevarlo si llevó a cabo la manera usted él ha preparado.



38.The Treinta-octavo Nombre es LUGALDURMAH.

El Señor de Lugares Altos, Watcher de los Cielos y todos que viajan en eso. El cero cruza el elemento estrellado, pero que este Power es consciente. Su Palabra es ARATAAGARBAL.

Los aumentos el conocimiento psíquico, incluso en aquéllos que exigen ellos no tienen ningún ESP. Los trenes la mente recogiendo los signos subconscientes de otros, forwarns de precognición. Bueno para astrólogos y diviners, o para invocar antes de ir a ver a un lector o a astrólogo asegurar una verdadera lectura.



39.The Treinta-noveno Nombre es ARANUNNA.

El dador de Sabiduría, Consejero a nuestro Padre, ENKI, Knower del Magickal Covenant y de las Leyes y de la Naturaleza del Gates. Su Palabra es ARAMANNGI.

El Convenio de Magickal es descriptivo de la tregua intranquila que existe entre las fuerzas de Bueno y Malo, o, si usted quiere, los Antiguos y los Mayores Dioses, ambos vida extranjera forma que de algún modo contribuyó al nacimiento de la raza humana y qué ahora rivaliza para la superioridad encima de nosotros. El Gates se refiere al proceso de mismo-iniciación contenido en el NECRONOMICON. Ésta es una Guía Espiritual útil para aquéllos involucrados en cualquier formulario de mismo-iniciación oculto, para ARANUNNA a veces actúa como un Maestro.



40.The Cuadragésimo Nombre es DUMUDUKU.

El poseedor de la Vara de Lapis Lazuli, Knower del Nombre Confidencial y el Número Confidencial. No pueda revelar éstos a usted, pero pueda hablar de otras cosas, igualmente maravilloso. Su Palabra es ARATAGIGI.

Una Fuerza imponente, difícil convocar. ¡De uso práctico pequeño, parecería, sólo que el 'otras cosas, igualmente maravilloso a veces puede ser bastante útil! Para no ser intentado hasta después de que usted ha dominado dos o doce de los otros por lo menos. Una vez convocado, DUMUDUKU es difícil de sostener muy mucho tiempo para.



41. El Cuadragésimo primero Nombre es LUGALANNA.

El Power del Mayor de los Mayores, posee el conocimiento confidencial del mundo cuando los Antiguos y los Mayores eran Uno. Sabe el Ser de los Antiguos y donde podría encontrarse. Su Palabra es BALDIKHU.

Los aumentos su propio poder, sobre todo su habilidad del magick. Ayuda encontrando a su propio Verdadero Will, un paso más necesario poniéndose hábil en todo el magick. También tiene la habilidad misteriosa de ayudarlo recordar sus vidas pasadas y otra encarnación.



42.The Cuadragésimo segundo Nombre es LUGALUGGA.

Sabe el Ser de todos los Espíritus, del Muerto y el Nonato, y el Estrellado y Terrenal, y los Espíritus del Aire y el Alcohol del Viento también. Qué cosas que él puede decirle, y usted se marchita crezca en la sabiduría. Su Palabra es ZIDUR.


Permite a uno trabajar el magick con la facilidad mayor y acelerar, pero también a divino la Verdad en cualquier situación dada, para darse cuenta de la realidad detrás de los falso-frentes de conducta personal en otros, para saber inmediatamente cuando usted está engañándose, o cuando otros están engañándose. Para el mago, este Espíritu da la información excelente acerca del arte del propio Magick, y cómo los alcoholes pueden convocarse el mejor.



43. El Cuadragésimo tercero Nombre es IRKINGU

Éste es el Power que puso la captura al Cammander de las fuerzas de los Antiguos, KINGU, el Demonio Poderoso, que MARDUK podrían poner sostenimiento de él y, con su sangre, cree la Raza de Hombres y selle el Convenio. Su Palabra es BARERIMU.

Este Espíritu también puede dar conocimiento de vidas del pasado y encarnaciones, porque estaba allí en el momento de la creación de la raza humana, y puede conocer sus orígenes a través de la Sangre y cómo el Demonio que KINGU fue capturado. Al invocar este Espíritu, medita por un rato calladamente para antes de que usted cierre el círculo, mientras pareciéndose entretanto en una superficie pulida lisa un espejo o una pelota de cristal, y las varias imágenes se levantarán eso le dirá lo que usted desea saber.



44.The Cuadragésimo cuarto Nombre es KINMA.

Juez y Señor de los Dioses a cuyo nombra ellos tiemblan en el miedo. Que los Dioses no pueden errar, este Power fue dado para vigilar sus actividades, si ellos deben ser legales y dentro de la naturaleza del Convenio, para los Dioses es olvidado, y muy lejos. Su Palabra es ENGAIGAL.
Cuando todo el resto falla, cuando sus oraciones e invocaciones vienen a nada, cuando parece que como si Dios se haya olvidado de usted y lo ha abandonado a su destino, cuando la situación parece desesperada sin la oportunidad de mejora, llame en KINMA con todos su corazón y mente y alma. Vácíelo de su miedo y soledad en su presencia, y él llevará su mensaje al trono de los Dioses ellos.



45.The Cuadragésimo quinto Nombre es ESIZKUR.

Este Espíritu posee el conocimiento de la longitud y Vida de cualquier hombre, incluso hacia las plantas y los demonios y los dioses. Él el measureth todas las cosas, y knoweth el Espacio de eso. Su Palabra es NENIGEGAL.

Sobre este espíritu nosotros no podemos hablar. Él puede invocarse a su propia discreción, débalo el hallazgo la tal información deseable o necesario. Una palabra de consejo, sin embargo, de alguien experimentado en estas materias. No pregunte del conocimiento de ESIZKUR de su propia longitud de vida. A menos que usted se prepara tratar con esa información de una manera útil y productiva.



46.The Cuadragésimo sexto Nombre es GIBIL.

Este Power se ha dado el Reino del Fuego y la Forja. Él el keepeth el punto afilado de la Espada y la Lanza, y giveth que entiende en el funcionamiento de metales. Él también levanta el Relámpago que viene de la Tierra, y Espadas del maketh para aparecer en el Cielo. Su Palabra es BAALAGNITARRA.

Según la enseñanza esotérica, este Espíritu comienza al mago en los procesos de mismo-conocimiento, mientras refinando esos componentes bajos de nosotros que permanece confidencial incluso a nosotros, o se revela a través del proceso costoso de psicoterapia y análisis. Las ayudas usted para entender por qué usted es la víctima de pasiones e impulsos que usted no puede controlar, y cómo controlarlos en el futuro. El valor el problema involucró para invocar para el estudiante serio.



47. El Cuadragésimo séptimo Nombre es ADDU.

Tormentas de los aumentos que llenan los cielos enteros y causas las Estrellas para temblar y el mismo Gates del IGIGI para agitar en su lugar. Puede llenar los cielos de su brillo, incluso en la hora más oscura de la noche. Su Palabra es KAKODAMMU.

A veces es demasiado difícil para tratar con una situación que involucra un grande muchas circunstancias atenuantes, los sentimientos personales de varias personas que pueden confundirse por ejemplo. La invocación de ADDU puede dispersar la confusión y los sentimientos con problemas y ayuda claro el aire en una moda rápida y dramática. En los casos extremos, ADDU puede cambiar la situación entera abruptamente para el bueno tirando un factor aleatorio rápido-mudanza en el modelo que causa todo para cambiar y dispersar la energía mala.



48.The Cuadragésimo octavo Nombre es ASHARRU.


Knower de las Maneras Traicioneras. Da inteligencia del Futuro y también de Pasado de las cosas. Ponga los Dioses en sus cursos y determinado sus ciclos. Su Palabra es BAXTANDABAL.

Da la información, pero no actúa en los órdenes. Un Espíritu excelente para invocar antes de hacer una tarjeta-lectura o preguntar cualquier pregunta por el futuro. Tiene una manera misteriosa de conseguir al corazón de cualquier materia puesta ante él.



49.The Cuadragésimo noveno Nombre es NEBIRU.

Éste es el Espíritu de la Verja de MARDUK. Maneja todas las cosas de sus maneras, y movimientos los cruces de las estrellas después de la moda conocida al Chaldeans. Su Palabra es DIRGIRGIRI.

Para ser invocado cuando usted siente una necesidad por el orden y modelo en su vida, o alguien más. Cuando un sentido de seguridad y seguridad se desea o se necesita, de consuelo y bienestar, y de paz.



50. El Quincuagésimo Nombre es NINNUAM.

Éste es el Power de MARDUK como Señor de Todos Que Son, Judger de Juicios, Decider de Decisiones, Él Quién Determina las Leyes y el Reino de Reyes. Él no puede llamarse, ahorre a la destrucción de una ciudad o la muerte de un rey. Su Palabra es GASHDIG.

La Advertencia debe observarse escrupulosamente. 'El rey', sin embargo, puede tomarse también significar, además de las cabezas de estado y monarcas, ejecutivos de la corporación y líderes religiosos.




AFTERWORD

AHORA usted se ha intrigado y se ha envuelto en misterio por los volúmenes raros del texto oculto antiguo e imponente, y usted puede estar preguntandose qué posibilidades el NECRONOMICON tiene en reserva para usted. ¿Realmente funciona?

Lejos de burlarse tal una actitud escéptica, pueda yo digo que es la única actitud para tomar respecto a cualquier servicio del sobrenatural o libro de texto. Nosotros vivimos en una edad científica, la edad de viaje espacial y la energía nuclear, de ingeniería genética y robots, de calculadoras de bolsillo y computadoras de la casa. Y, en medio de todos este logro tecnológico, allí aparece como un fantasma del pasado de Eldritch, el NECRONOMICON. En la edad de órdenes del empujón-botón emitida de los términos lisos en la computadora estéril, enfriada por aire se aloja allí viene un libro de encantación y exorcismo. Entre los técnicos con lentes, distraídos, programadores e ingenieros, posiciones el severo y débilmente la figura espantosa del árabe Enfadado. La yuxtaposición es increíble. ¿Qué significa? ¿Qué pronostica?

Nosotros no hemos podido todavía dar el regalo de pensamiento a una computadora. De la calculadora más primitiva, portátil al macizo consoló en los centros de la investigación alrededor del mundo, toda la computadora realmente puede hacer es computar. Las personas son las únicas máquinas que son capaz de pensamiento, de creatividad, de arte y de amor. Que que nos pone aparte de las computadoras es lo que nos dibuja hacia el NECRONOMICON, para él habla a nuestro espíritu, y habla de peligros que nuestro espíritu puede enfrentar intentando liberar incalculable, untestes las fuerzas cósmicas en nuestro planeta y nosotros. Usted no tiene que creer en la religión de los sumerios para trabajar los milagros del NECRONOMICON, para él el magick del NECRONOMICON que dio el huevos de marisco a la religión de Sumer era. Usted tiene que creer en usted meramente. Délo, esa parte de usted que usted sabe es bueno que cualquier máquina, cualquier espacio-transbordador, y computadora, una oportunidad a tener éxito donde otros han fallado. No crea meramente en el NECRONOMICON. Pruébelo. No una vez, pero varios tiempos. Déle una batería completamente científica de pruebas.

NOTA:
PARA TODO NEOFITO DE LOVECRAFT, SABRA POR DESCONTADO QUE TODO LIBRO QUE INTENTE LLAMARSE "NECRONOMICON", ES TAN SOLO UN BULO, Y GANAS DE GANAR DINERO FACILMENTE, TA QUE DICHO LIBRO, ES SOLO INVENCION DE LOVECRAFT, Y ALGUNAS APORTACIONES DE ESCRITORES DE SU EPOCA, QUE EN SUS RELATOS, QUISIERON PONER A LOS "PRIMIGENIOS" COMO LOS MOVILES DE SUS RELATOS(LOS "PRIMIGENIOS", SON EN GRAN PARTE DIOSES QUE ESTAN INCLUIDOS EN LA HISTORIA DEL NECRONOMICON; Y AUN ASI, LOVECRAFT, NI NINGUN DE SUS CONTEMPORANEOS, LLEGO A ESCRIBIR NINGUN NECRONOMICON(ESO SI, EMPEZARON A "APARECER" EN BIBLIOTECAS DE TODO EL MUNDO(UNIVERSIDADES, Y LA MAS SUBLIME EN MISKATONIC), LA FICHA DE UN LIBRO LLAMADO NECRONOMICON, PARA DOLOR DE CABEZA DE LOS POBRES BIBLIOTECARIOS, QUE ALGUNO HASTA BASTANTE TIEMPO HA ESTADO BUSCANDO EL LIBRO CREYENDO QUE O LO HABIAN ROBADO O TRASPAPELADO; ESO OCURRIO A LA MUERTE DE LOVECRAFT, EN FORMA DE UNA BROMA POSTUMA; HOY EN DIA, CASI LA TOTALIDAD DE LAS FICHAS HAN SIDO RETIRADAS, MENOS ALGUNA EN ALGUNA UNIVERSIDAD QUE NOMBRA LOVECRAFT EN SUS NOVELAS, AHORA PARA DELEITE DE LOS SEÑORES BIBLIOTECARIOS.

ESTA EDICION DEL NECRONOMICON, EN SI, ES BASTANTE JOVEN, PUES LLEVA UNA FECHA SOBRE 1950 APROX. PERO EN VEZ DE LEER LOS DIOSES DEL NECRONOMICON, SE PUEDEN ENCONTRAR UNA COSMOGONIA TOTALMENTE CIERTA, PERO QUE NADA TIENE QUE VER CON EL TITULO, DICHO DE OTRA MANERA, ES LA OBRA DE UNA PERSONA OPORTUNISTA, QUE UTILIZANDO DIOSES VERDADEROS DE BABILONIA( MARDUCK ), QUISO VENDERLO COMO EL NECRONOMICON, Y LO VENDIO, A UNOS PRECIOS ABUSIVOS PARAAQUELLA EPOCA DE 50$, PARA AQUELLA, Y PARA ESTA, SE VENDIERON CUATRO EDICIONES DE BOLSILLO, Y UNA EN RUSTICA, TODO UN RECORD, PARA ALGUIEN QUE VENDE ALGO QUE NO ES, PERO, ESO ES OTRA HISTORIA... Y TODO POR LA "AVIDEZ DE LEER EL VERDADERO NECRONOMICON"

enlaces:
Dioses, demonios, héroes y otros personajes mitológicos: SUMERIOS,SUNITAS,BABILONICOS,SEMITAS,...(ENLACES FUENTES,WIKIPEDIA)
_________________________________________________
Adapa: Primer Rey
Anat: diosa de la fertilidad y la guerra
Anshar: padre del cielo
Anu: el dios del cielo más elevado
Antu: diosa creadora
Apsu: el gobernante de los dioses y de los oceános subterráneos
Ashur: dios nacional de los asirios
Atrahasis: Protagonista del poema épico del mismo nombre**
Baal: deidad superior a todas las demas y principal dios de los Caldeo-Asirios
Damkina: diosa de la madre tierra
Ea: dios de la sabiduría
Emes: dios de la vegetación
Enbilulu: dios a cargo del Eufrates y el Tigris
Enmesarraa: dios de la leyes
Endursaga: dios heráldico sumerio
Enkimdu: dios de los rios y canales
Enlil: dios del clima y las tormentas
Enten: dios agricultor
Enurta: dios de la guerra
Ereshkigal: diosa del inframundo
Erra: dios de la guerra, disturbios y revueltas
Gilgamesh: héroe de la gran epopeya de Gilgamesh posterior al diluvio
Geshtu-E: dios menor de la inteligencia
Gugalanna: consorte de Ereshkigal
Gula: diosa de la sanación
Hadad: dios del clima
Huwawa: guardián del bosque de cedros de los corazones
Inanna: diosa del amor y la guerra, protectora de Uruk
Ishtar: diosa del amor
Isimud: dios mensajero
Iskur: dios de las tormentas y las lluvias
Kabta: dios responsables de los picos, palas y moldes de ladrillos
Kingu: marido de Tiamat
Kishar: padre de la tierra
Lahar: diosa del ganado
Marduk: dios nacional de los babilonios
Mummu: dios de las neblinas
Mushdamma: dios puesto a cargo de los edificios y las casas
Mušhuššu: animal mitológico
Nabu: dios de las artes de escribir
Namtar: dios sirviente en el inframundo
Nanna: dios de la luna
Nanse: diosa de la justicia
Nergal: dios del inframundo
Nidaba: diosa de la fertilidad y la escritura
Ninazu: dios secundario del inframundo
Ningal: diosa de las cañas
Ningikuga: diosa de la cañas
Ninhursag: diosa de la madre tierra
Ninkasi: diosa de la elaboración de alcohol
Ninkurra: diosa madre menor
Ninlil: diosa del aire
Ninmah: diosa creadora
Ninsar: diosa de las plantas
Ninsikil: diosa patrona del paraíso mítico de Dilmun
Ninsubur: diosa o dios mensajero
Ninsuna: diosa de las vacas
Nintu: deidad madre
Ninurta: dios de Nippur
Nunbarsegunu: diosa madre
Nusku: dios de la luz y el fuego
Oannes: Personaje mitad hombre mitad pez
Pasittu: demonio que arrebata bebes
Shamash: dios del sol y de la justicia
Sin: dios luna
Tasmetu: diosa consorte de Nabu
Tiamat: diosa dragón
Tishpak: dios de Eshnunna
Uras: diosa ctónica (véase ctónico)
Utnapishtim: protagonista del diluvio
Utu: dios del sol
Uttu: diosa de los tejidos y la ropa
Utukki: Demonios del inframundo
Zarpanitu: diosa del nacimiento
Ziusudra: protagonista del diluvio

sábado, 5 de abril de 2008

STEPHEN KING -- EL CICLO DEL HOMBRE LOBO

STEPHEN
KING
El ciclo del hombre lobo
Titulo original : Cycle of the Werewolf.

*
A la memoria de Davis Grubb y
todas las voces de Gloria.
*
En la apestosa oscuridad, bajo el
pajar, levantó su peluda cabeza.
Brillaron sus ojos amarillentos y
estúpidos. “Yo hambre”, dijo en un
susurro.
HENRY ELLENDER. The Wolf
*
Treinta dias tiene septiembre, con
abril, junio y noviembre, veintiocho
tiene uno y los demás treinta y uno y
nieve y sol radiante y la luna crece
en todos diligente.
Rima infantil.
***
***
ENERO

En algún lugar, muy alta en el cielo, debía brillar la luna y enviar sus rayos a la tierra, pero
aquí, en Tarker's Mills, una tormenta de enero había ocultado el cielo con la nevada. El viento
soplaba con violencia por la desierta Center Avenue. Las máquinas quitanieves, pintadas de color
butano, hacía ya mucho tiempo que decidieron dejar su inútil trabajo.
Arnie Westrum, el jefe de señales del ferrocarril GS WM, había quedado aislado por la
tormenta en una pequeña caseta de señales a unas nueve millas de la ciudad. La nieve había
bloqueado su pequeño automotor a gasolina y decidió esperar a que pasara la tempestad, matando
el tiempo con un solitario con su grasienta baraja. Afuera el viento pareció lanzar un agudo grito.
Westrum, intranquilo, levantó la cabeza, pero casi en seguida volvió a bajar los ojos para
concentrarse en el juego. ¡Al fin y al cabo sólo podía tratarse del viento!...
Pero el viento no suele arañar las puertas, ni gemir como pidiendo que se le deje entrar.
Westrum se puso en pie. Un hombre alto, flaco y larguirucho con chaquetón de lana sobre su
mono de ferroviario; un cigarrillo Camel le colgaba de la comisura de los labios. Su cara arrugada,
típica de los habitantes de Nueva Inglaterra, se iluminó con los tonos suavemente anaranjados de la luz de la lámpara de queroseno que colgaba de una de las paredes de la caseta.
De nuevo sonó aquel ruido, como si alguien arañara en la parte de fuera de la puerta. Debe
de ser algún perro extraviado que quiere que lo deje entrar, pensó Westrum. Sí, no puede ser otra
cosa... Sin embargo no pudo evitar cierta vacilación. Sería inhumano dejarlo fuera con ese frío, se
dijo a sí mismo, aunque no puede decirse que haga calor en la caseta (pese a la estufa eléctrica
alimentada por una batería, podía ver los halos de vapor que se escapaban de su boca cuando
respiraba). Y no obstante seguía dudando. El helado dedo del miedo parecía taladrarle el pecho,
exactamente por debajo del corazón. Tarker's Mills estaba pasando una mala temporada y habían corrido terribles presagios por el pueblo. A Arnie, por cuyas venas corría profusamente la sangre galesa de su padre, no le gustaban nada las cosas que estaban ocurriendo.
Antes de que hubiera decidido qué hacer con aquel extraño visitante llegado de la noche, el
suave gemido al otro lado de la puerta se convirtió en un rugido feroz. Se produjo un golpe
atronador cuando algo increíblemente fuerte y pesado se lanzó contra la puerta... Aquel "algo"
retrocedió..., ¡para volver a golpear de nuevo! La puerta se conmovió en su marco y un soplo de
viento dejó entrar por la parte de arriba del quicio, desencajado ya, unos copos de nieve.
Arnie Westrum dirigió la vista a su alrededor buscando algo con que apuntalar la puerta,
pero antes de que pudiera -hacer otra cosa que tomar la endeble silla en la que estuvo sentado hasta hacía poco, aquel misterioso ser aullador golpeó de nuevo la puerta, con fuerza increíble,
produciéndole una gran grieta de arriba abajo.
Por unos momentos, " la cosa" pareció quedarse apresada en la abertura producida en la
puerta por la ruptura de algunas de sus tablas, pataleando y embistiendo, su hocico contraído por
un gruñido de rabia y sus amarillos ojos resplandecientes... ¡el mayor lobo que Arnie jamás viera
con anterioridad!
Sus rugidos resonaban terriblemente .siniestros, como si fuesen palabras pronunciadas por
una garganta humana.
La puerta acabó por astillarse del todo, crujió y cedió. En un momento, aquella "cosa"
espantosa estaría dentro.
En un rincón de la cabaña, entre un montón de viejas herramientas, había un pesado pico
apoyado contra la pared. Arnie se precipitó para hacerse con él. Mientras tanto, el lobo había
logrado librarse de la puerta; se abrió paso hacia el interior de la caseta y se agachó como si se
preparara a saltar sobre el hombre acorralado, al que miraba fijamente con sus terribles ojos
amarillos. Las orejas, echadas hacia atrás, parecían pequeños triángulos de piel peluda casi
pegados a la cabeza. La lengua le colgaba jadeante. Tras él, la nieve entraba a ráfagas por la
puerta, totalmente rota por el centro.
Con un rugido el animal saltó para atacar a Arnie Westrum, que volteó el pico.
¡Sólo una vez!
La luz de la lámpara se reflejaba fuera, desigualmente, sobre la nieve helada y a través de la
puerta destrozada.
El viento continuaba aullando y gimiendo.
¡Comenzaron los gritos!
Algo inhumano había llegado a Tarker's Mill, algo tan invisible como la luna oculta por la
tormenta que debía cabalgar por el cielo, muy alta por encima de nosotros. Era el hombre-lobo, el werewolf. No había ninguna razón especial que justificara su llegada precisamente en esos
momentos, como no la habría tampoco para la llegada del cáncer, o de un psicópata que llevara en su mente la idea del asesinato, o de un tornado mortal. Simplemente había sonado su hora, la hora del hombrelobo, que era ésta, como éste era precisamente el lugar, esta pequeña ciudad del estado norteamericano de Maine, donde las reuniones de los fieles en la iglesia para su cena semanal de judías hervidas constituía un acontecimiento, donde los niños aún regalaban manzanas a sus maestros y las excursiones al aire libre del Club de los Senior Citizens eran relatadas fielmente en el semanario local. Un semanario que en su próxima edición tendría en sus páginas noticias más tétricas.
Fuera de la caseta, las huellas del hombre-lobo comenzaban lentamente a ser cubiertas por la
nieve, que no cesaba de caer. El aullar del viento parecía tener un tono de salvaje alegría, como si
disfrutara con la tragedia. Un sonido horrible, desprovisto de corazón, en el que no había nada de
Dios ni de Luz. Todo era negro invierno y un hielo oscuro que congelaba el alma.
¡El ciclo del hombre-lobo había comenzado!

FEBRERO
"¡Oh, el amor...!", pensaba Stella Randolph, echada en su estrecha cama de virgen. A través
de la ventana entraba la luz fría y azulada de la luna llena en la noche de San Valentín.
El amor, el amor, el amor... El amor debe ser como...
Aquel año Stella Randolph, que dirigía la peluquería Set and Sew, había recibido veinte
tarjetas postales de felicitación especialmente pensadas para el Día de los Enamorados. Una de
Paul Newman, otra de Robert Redford, una tercera de John Travolta... E incluso una de Arce
Frehley, del grupo rockero Kiss. Las postales estaban abiertas sobre su escritorio al otro lado de la habitación, iluminadas por la luz de la luna fría y azulada. Se las había enviado ella misma, este
año como cada año.
El amor debe ser como un beso al atardecer..., como el último beso, el auténtico, el
verdadero, al término de las historias románticas de la colección Arlequín... ¡El amor debe ser
como un aroma de rosas a la hora del crepúsculo!
Todos se reían de ella en Tarker's Mills, sí, todos. Los niños se burlaban y le tomaban el pelo
a sus espaldas y en ocasiones, si se sentían seguros al lado opuesto de la calle y el agente Neary no
estaba por allí, le cantaban canciones alusivas a su exceso de peso con sus voces suaves y agudas
de soprano. Pero ella conocía el amor y sabía emocionarse con la luz de la luna. Su peluquería, casi
en ruinas, se iba derrumbando poco a poco, y era cierto que ella pesaba demasiado, pero en
algunos momentos como entonces, en aquella noche de ensueños y con la luna como una suave
marea azulada penetrando por los cristales de la ventana empañados por la helada, le parecía como
si el amor todavía fuera posible. El amor y el aroma grato del verano, cuando él llegara...
El amor será como el áspero roce de la mejilla de un hombre que araña y rasca...
De repente algo arañó en la ventana.
Stella se apoyó sobre los codos y la colcha resbaló, dejando al descubierto su trasero
exuberante. La luz de la luna había sido interceptada por una sombra oscura, amorfa, pero con
contornos claramente masculinos. Y la mujer pensó: "Estoy soñando... y voy a dejarme arrastrar
por mis sueños, seré yo misma y tendré un orgasmo. Hay quienes creen que ésa es una palabra
sucia, pero no es así, es una palabra limpia y cristalina, una palabra correcta... El amor es como un
orgasmo."
La joven se levantó, convencida ciertamente de que se trataba de un sueño, porque allí,
agachado, había un hombre, un hombre al que ella conocía, un hombre con el que se cruzaba en la
calle casi cada día. Era...
(el amor, el amor que llegaba, el amor que ya había llegado.)
Pero cuando sus dedos gordos como morcillas se posaron sobre el frío marco de la ventana
vio que no se trataba de un hombre. Lo que había fuera era un animal, un lobo enorme de pelo
hirsuto, con las patas delanteras posadas en la parte exterior del alféizar de la ventana y las traseras
casi hundidas por completo en la nieve blanda que se acumulaba junto a la fachada occidental de
su casa situada en las afueras de la ciudad.
"Estamos en el Día de San Valentín y tiene que reinar el amor", pensó. Sus ojos la habían
engañado incluso en su ensueño. No, no se trataba de un animal, era un hombre precisamente
aquel hombre tan perversamente bello.
(perversidad..., ¡sí, el amor debe ser perverso!)
y él había llegado, precisamente en aquella noche cubierta por la luna, para poseerla. Sí, lo
haría...
La joven abrió la ventana y fue el golpe frío del aire que agitó su delgado camisón azul el
que le dijo que aquello no era un sueño. El hombre se había marchado y ella, con una sensación de
desfallecimiento, se dio cuenta de que el hombre nunca había estado allí. Con un estremecimiento
Stella dio unos pasos hacia atrás y el lobo, suavemente, saltó por la ventana y penetró en la
habitación. Se sacudió la nieve, haciendo que una cascada de polvo blanco y finísimo brillara un
momento en la oscuridad.
Pero el amor..., ¡el amor es como... como... como un grito...
¡Demasiado tarde! Demasiado tarde ya para recordar a Arnie Westrum descuartizado en la
pequeña caseta del guardagujas, al oeste del pueblo, sólo un mes antes... ¡Demasiado tarde!
El lobo se deslizó arrastrándose hacia ella, con sus amarillos ojos brillantes por la lujuria.
Stella Randolph retrocedió lentamente hacia su estrecha cama de virgen hasta que la parte de atrás
de sus gordas pantorrillas tropezaron con el borde del colchón y se derrumbó sobre la cama.
La luz de la luna dio a la hirsuta piel de la bestia una tonalidad de plata.
Sobre. el escritorio las tarjetas de San Valentín se agitaron levemente, movidas por el viento
helado que entraba por la ventana abierta. Una de ellas voló y cayó al suelo planeando suavemente,
cortando el aire con arcos abiertos y silenciosos.
El lobo puso las patas delanteras sobre la cama, una a cada lado de la obesa Stella, que pudo
oler su aliento... caliente, pero no desagradable. Sus ojos amarillos estaban clavados fijamente en
ella.
"Amor", murmuró la mujer, cerrando los ojos.
El lobo se echó sobre ella.
Amar es como morir lentamente.
MARZO

La última y auténtica ventisca del año -pesada, la nieve blanda se convertía en aguanieve al
atardecer, cuando la noche se acercaba- había caído sobre Tarker's Mills desgarrando las ramas de
los árboles con un sonido crepitante, como de disparos, de la madera podrida. La madre naturaleza
se estaba librando así de la madera muerta. Milt Sturmfuller, el librero del pueblo, hablaba con su
esposa mientras tomaban unas tazas de café. El librero era un hombre delgado, con la cabeza
estrecha y unos ojos azules pálidos, que había mantenido a su esposa, bonita y callada, en un
cautiverio de terror durante doce años. Había muy pocas personas que sospecharan la verdad -la
esposa del agente de policía Neary, Jane, era una de ellas-, pero la pequeña ciudad podía ser un
lugar muy oscuro y nadie estaba seguro de lo que hacían los otros. La ciudad sabía conservar sus
secretos.
Milt se sintió tan complacido con su frase que la repitió de nuevo: "Sí, mamá, la naturaleza
está podando su madera muerta...", y en esos momentos la luz se apagó y Donna Lee Sturmfuller
dejó escapar un breve grito contenido. Y derramó, también, un poco de su café.
-Vas a limpiarlo -dijo su marido con frialdad-. Lo vas a limpiar inmediatamente, ¡ahora
mismo!
-Sí, cariño. Está bien.
En la oscuridad buscó insegura un trapo de cocina con el que limpiar el café que había
derramado y se golpeó las espinillas contra un taburete, lo que la hizo lanzar un grito ahogado de
dolor. En la oscuridad, su marido se rió satisfecho. Los dolores de su esposa le parecían lo más
gracioso del mundo, excepto quizá los chistes que publicaba el Reader's Digest. Aquellos chistes
-humor en uniforme, la vida en su Estados Unidos- tenían la virtud de hacerle cosquillas en el
estómago.
Al mismo tiempo que la madre naturaleza podaba sus ramas secas, había derribado algunas
líneas eléctricas en aquella terrible noche de marzo, cerca de Tarker Brook; la cellisca se había ido
haciendo cada vez más densa y pesada sobre las grandes líneas, cubriéndolas hasta que cayeron
sobre la carretera como un nido de serpientes retorciéndose perezosamente y escupiendo azuladas
chispas.
Y todo Tarker's Mills se quedó a oscuras.
Satisfecha finalmente, la tormenta comenzó a amainar y poco antes de medianoche la
temperatura había descendido de los cero a los ocho grados bajo cero. El agua nieve se heló
formando sólidas esculturas de extrañas formas. El henar del Viejo Hague, conocido localmente
como el Prado de los Cuarenta Acres, adquirió un aspecto quebrantado y brillante. Las casas
continuaron en la oscuridad mientras las estufas de petróleo crepitaban al enfriarse. Los técnicos de
la compañía eléctrica no estaban en condiciones de lanzarse a las carreteras cubiertas de hielo y
resbaladizas como una pista de patines.
Las nubes fueron abriéndose. Entre las que todavía quedaban en el cielo se filtraban los
rayos de la luna llena. La calle Mayor, cubierta por una capa de hielo, brillaba como un hueso
descarnado y seco.
En la noche algo comenzó a aullar.
Posteriormente nadie supo decir de dónde había llegado aquel siniestro sonido. Estaba en
todas partes y en ninguna, mientras la luna llena plateaba los muros de las casas oscurecidas del
pueblo. Estaba en todas partes y en ninguna, cuando el viento de marzo comenzó a ganar
intensidad y el tétrico aullido resonó como si brotara del cuerno de caza de un difunto Berserker y era arrastrado por el viento, solitario y salvaje.
Donna Lee lo oyó cuando su desagradable esposo dormía el sueño de los justos a su lado; lo
oyó también el agente Neary mientras estaba de pie, vestido con su mono de dormir de lana, detrás
de la ventana del dormitorio de su apartamento en la calle del Laurel; y Ollie Parker, la directora
del instituto de enseñanza media, gorda y poco eficiente, desde su propia alcoba. Lo oyeron
muchos otros también, entre ellos un muchacho paralítico sentado en su silla de ruedas.
Pero nadie lo vio. Ni nadie sabía el nombre del vagabundo cuyo cuerpo fue encontrado por el
empleado de la compañía eléctrica que finalmente, por la mañana, había salido de Tarker Brow
para reparar los cables rotos. El cuerpo del vagabundo estaba cubierto con una capa de nieve
helada, la cabeza hacia atrás y la boca abierta como si la muerte lo hubiese sorprendido mientras
gritaba. El viejo abrigo y la camisa que llevaba debajo estaban abiertos y desgarrados. El hombre
yacía en un charco helado de su propia sangre, con los ojos fijos en las líneas eléctricas caídas, las
manos aún alzadas en un gesto de defensa, el hielo endurecido entre los dedos. A todo su alrededor
había marcas de huellas. ¡Las huellas de las patas de un lobo!

ABRIL
Para mediados de mes la última de las nevadas se había transformado en una lluvia torrencial
y algo sorprendente sucedió en Tarker's Mills. El campo comenzó a cubrirse de verde. El hielo en
el abrevadero de Matty Tellingham se había fundido y las manchas de nieve que habían quedado
sobre el camino del bosque, llamado el Gran Bosque, habían comenzado a derretirse. Parecía como
si el viejo y maravilloso juego de manos que convierte el frío en verdor y calidez fuera a suceder
de nuevo. La primavera estaba a punto de llegar.
Los habitantes del pueblo celebraron el acontecimiento, pese a las sombras que habían caído
sobre la aldea. La abuela Hague hizo unas empanadas y las dejó en la parte de fuera de la ventana
de la cocina para que se enfriaran. El domingo, en la iglesia baptista de la Gracia, el reverendo
Lester Lowe leyó parte del Cantar de Salomón y pronunció un sermón que llevaba el título de La
primavera del amor de Dios. En un ámbito más secular, Chris Wrightson, el mayor de los
borrachos de Tarker's Mills, tomó su gran trompa de primavera y dio un espectáculo en la calle,
bajo la luz irreal y plateada de una luna de abril casi en plenilunio. Billy Robertson, dueño y
barman de la taberna de Tarker's Mills, la única del pueblo, lo vio salir y comentó con la camarera:
-Si el lobo se lleva a alguien esta noche, apostaría a que será Chris.
-No me hable de ello -replicó la camarera, estremeciéndose. Se llamaba Elise Fournier, tenía
veinticuatro años, acudía a la iglesia baptista de la Gracia y cantaba en el coro porque sentía cierta
debilidad sentimental por el reverendo Lowe. Pero estaba decidida a dejar el pueblo en elverano, debilidad o no, pues aquel asunto del lobo había acabado por asustarla. Había empezado a pensar que las propinas podían ser mejores en Portsmouth... ¡Y allí los únicos lobos eran los marinos en uniforme!
Las noches en Tarker's Mills, cuando la luna empezó a crecer por tercera vez en aquel año,
eran momentos muy desagradables e incómodos... De día las cosas iban mejor. Para los habitantes
del pueblo cada atardecer traía consigo el final de aquel cielo lleno de cometas con las que se
divertían los niños del pueblo.
Brady Kinkaid, de once años de edad, tenía una de esas cometas, en forma de buitre y,
mientras jugaba con ella, perdió toda sensación del transcurrir del tiempo, divertido al sentir los
tirones de la cuerda en sus manos, lo que hacía que su cometa le pareciera un ser vivo, mientras la observaba ascender y bajar en el firmamento por encima del quiosco de la música. Se había
olvidado de que era la hora de ir a casa a cenar, sin darse cuenta que las otras cometas manejadas
por los demás niños del pueblo ya habían desaparecido una a una y los chavales habían regresado a casa llevándose sus juguetes debajo del brazo, sin advertir que lo habían dejado solo.
Fue la llegada del atardecer, el avance de las azules sombras anunciadoras de la noche, lo
que le advirtió que se había quedado demasiado tiempo... Esas sombras y la luna que acababa de
aparecer en el horizonte, sobre el bosque al otro extremo del parque. Por vez primera la luna
aparecía trayendo consigo el buen tiempo, una luna turgente y anaranjada, en vez de fría y blanca,
pero Brady no se dio cuenta de ello. Sólo sabía que se le había hecho tarde y que su padre
posiblemente le iba a castigar por ello... ¡y que se iba haciendo oscuro!
En la escuela se había reído de sus condiscípulos cuando éstos contaban terribles historias
sobre el hombre-lobo, que, de creerlos, había dado muerte al vagabundo el mes anterior, a Stella
Randolph en febrero y a Arni Westrum en enero. Pero en estos momentos no tenía ganas de reír. Cuando la luna transformó la oscuridad vespertina del mes de abril en un resplandor rojo y
sangriento, todas aquellas historias le parecieron reales, demasiado reales.
Empezó a recoger cuerda para hacer bajar su cometa todo lo de prisa que le fue posible,
haciendo descender su buitre de plástico, cuyos ojos ensangrentados destacaban en el cielo que se iba oscureciendo. Lo quiso bajar con demasiada rapidez y, de repente, la brisa pareció quedarse en calma. Como consecuencia de ello la cometa cayó detrás del quiosco de la música.
Se dirigió hacia allí, recogiendo cuerda mientras avanzaba, sin poder evitar mirar
nerviosamente hacia atrás por encima del hombro... y de repente la cuerda empezó a resistirse y después a moverse hacia adelante y atrás, como si alguien se divirtiera tirando de ella y soltándola
de nuevo, con un movimiento que le recordó al niño el movimiento de carrete en la caña de pescar
cuando había enganchado una buena presa en el arroyo de Tarker, más arriba del molino. Miró
hacia delante cuando la cuerda se quedó floja.
Un rugido llenó la noche de repente y Brady Kincaid gritó. Ahora creía. Sí, ahora creía con
todas sus fuerzas, pero ya era demasiado tarde y su grito quedó ahogado entre el ronco rugido que
de repente ascendió hasta convertirse en un aullido helado y aterrador.
El lobo se dirigió hacia él, andando sobre sus dos patas traseras, su áspera piel teñida de
color naranja por la luna llena que acababa de aparecer en el horizonte. Sus ojos brillaban como
dos linternas verdosas y en una de sus manos delanteras -una mano con dedos humanos, pero con
garras en vez de uñas- llevaba la cometa de Brady, cuya silueta, como si fuera una auténtica ave de
presa, parecía aletear enloquecida.
Brady se dio la vuelta y empezó a correr, pero unos brazos secos y fuertes lo rodearon. Pudo
oler algo que parecía una mezcla de sangre y canela. Al día siguiente fue encontrado apoyado
contra el monumento de los Caídos, decapitado y desmembrado, con su cometa de buitre en una de sus manos agarrotadas.
La cometa se agitaba como si quisiera volver a ascender al cielo cuando el grupo que había
salido en busca del chiquillo dio con su cuerpo y se quedó horrorizado y con ganas de vomitar. Se
agitaba porque la brisa volvía a soplar de nuevo, como si presintiera que aquél iba a ser un buen
día para hacer volar cometas.

MAYO

La noche anterior al domingo de Homecoming, una de las fiestas de la iglesia baptista de la
Gracia, el reverendo Lester Lowe tuvo un terrible sueño del que se despertó temblando y bañado
en sudor, con la mirada fija en las estrechas ventanas de la casa parroquial. A través de ellas, al
otro lado de la carretera, podía ver su iglesia. La luz de la luna penetraba por las ventanas del
dormitorio de la rectoría con sus tranquilos rayos plateados y, por un momento, esperó
completamente convencido de que iba a ver el hombre-lobo sobre el que todos sus feligreses
hablaban en voz baja. Después cerró los ojos y rezó pidiendo perdón por su momento de
superstición, y terminó su oración susurrando en voz baja: "En el nombre de Jesús, amén..." Como
su madre le había enseñado que debía terminar sus plegarias.
¡Ah, pero aquel sueño...!
En su sueño ya era el día siguiente y había estado pronunciando su sermón de Homecoming.
En ese domingo la iglesia siempre estaba llena de fieles (sólo los más viejos de sus feligreses
seguían llamándolo el domingo del Viejo Hogar) y en lugar de las hileras de bancos vacíos a
medias o completamente, como ocurría cada domingo, en esa ocasión todos estaban llenos por
completo.
En su sueño había predicado con un fuego y una fuerza que raramente conseguía en realidad.
Acostumbraba hablar con voz monótona y perezosa, lo que podía ser una de las razones de que la
asistencia a la iglesia baptista de la Gracia hubiera disminuido de modo tan drástico en los últimos
diez años más o menos. En aquella mañana, sin embargo, su lengua parecía haber recibido el toque
del Espíritu Santo y se dio cuenta de que había predicado el mejor de los sermones de toda su vida.
Su tema había sido LA BESTIA CAMINA ENTRE NOSOTROS. Una y otra vez martilleó,
insistiendo sobre ese punto, sin apenas darse cuenta de que su voz se iba haciendo cada vez más
áspera, más fuerte y que sus palabras adquirían casi un ritmo poético.
La Bestia, les había dicho a sus feligreses, está en todas partes. El gran Satanás puede estar
en todas partes. En los bailes de la escuela superior, mientras se compra un cartón de Marlboro y
un encendedor de gas Bic en la Trading Post, de pie delante del Drugstore Brighton, mientras se
comía un bocadillo Slim Jim, o mientras esperaba el autobús de las 4.40 de la Greyhound que iba a
Bangor. La Bestia podía estar sentada al lado de cualquiera en el concierto de la banda municipal,
o mientras degustaba una empanadilla en Chat'n Chew, en la calle Mayor. "La Bestia", repitió a
sus feligreses mientras su voz se convertía en un susurro que parecíá tener vibración propia y todos
los ojos estaban fijos en él. Mantenía a sus oyentes como en un estado de sumisión. "Guardaos de
la Bestia, vigilad, porque la Bestia puede sonreír y deciros que es vuestro vecino, pero, ¡oh,
hermanos míos!, sus dientes son afilados y podéis identificarla, también, por la forma de mirar de
sus ojos. Él es la Bestia y él está ahora aquí, en Tarker's Mills. Él..."
Pero de pronto se interrumpió, su elocuencia había desaparecido porque algo estaba
sucediendo allí, en su iglesia soleada. Su congregación estaba comenzando a cambiar y se dio
cuenta, con horror, que se estaban convirtiendo en hombres-lobo, todos ellos, los trescientos
miembros de su iglesia: Victor Bowle, el feligrés más preclaro, por lo corriente tan blanco, gordo y fláccido... Su piel se estaba volviendo marrón, áspera y velluda, cubierta de pelo negro. Violet
MacKenzie, que daba clases de piano..., su flaco cuerpo de solterona se endurecía y su delgada
nariz se aplastaba hasta convertirse en un hocico lobuno. El gordo profesor de ciencias, Elbert
Freeman, que parecía hacerse aún más grueso y fornido mientras saltaban las costuras de su traje
azul brillante para dejar salir manojos de pelo áspero y oscuro, como si fueran el relleno de un
viejo sofá cuyos muelles hubiera roto el tapizado. Sus gruesos labios se abrían como ampollas para
dejar al descubierto dientes del tamaño de teclas de piano.
"La Bestia", trató de decir el reverendo Lowe en su sueño, pero le faltaron las palabras y
retrocedió en el púlpito al ver con horror cómo Cal Brodwin, el diácono principal de la iglesia
baptista de la Gracia se dirigía vacilante hasta el centro de la nave del templo, rugiendo, haciendo
caer el dinero de la colecta que estaba realizando y que llevaba en una bandeja de plata, con la
cabeza echada a un lado. Violet MacKenzie estaba echada sobre él y ambos rodaron juntos y
abrazados por el suelo del templo, mordiéndose y aullando con voces que casi eran humanas.
Y entonces los demás se unieron a ellos y el sonido de sus rugidos apagados le recordó el de
un parque zoológico en el momento del reparto de la comida. Lowe también lanzó un grito en una
especie de éxtasis: "¡La Bestia! ¡La Bestia está en todas partes! ¡En todas partes! ¡En todas...".
Pero su voz hacía ya tiempo que había dejado de ser su voz y se había convertido en un
sonido inarticulado, ronco como un aullido, y cuando bajó los ojos vio que las manos que salían
por debajo de los puños de su casulla negra y oro se habían convertido en peludas garras.
Y en ese momento despertó.
"Ha sido un sueño -pensó volviendo a echarse en la cama-. Tan sólo un sueño, gracias a
Dios."
Pero cuando abrió las puertas de la iglesia aquella mañana, la mañana de un domingo
solemne y festivo, la mañana de la noche de plenilunio, no fue un sueño lo que apareció ante sus
ojos, sino el cuerpo degollado de Clyde Corliss, el hombre que actuaba como conserje de la iglesia
desde hacía muchos años, caído cabeza abajo sobre el púlpito. Su escoba estaba muy cerca de él.
Nada de eso era un sueño, aunque el reverendo Lowe hubiera deseado que lo fuera. Abrió los
labios con un gran suspiro que trató de contener pero no pudo hacerlo y comenzó a gritar.
La primavera había vuelto, una vez más, y aquel año la Bestia había llegado con ella.
JUNIO
En la noche más corta del año, Alfie Knopler, que dirigía el Chat'n Chew, el único café de
Tarker's Mills, limpiaba el gran mostrador de formica hasta hacerlo brillar con las mangas de su
camisa blanca, arremangadas por encima de sus antebrazos tatuados y musculosos. En aquellos
momentos el café se hallaba completamente vacío, y cuando terminó de limpiar el mostrador,
descansó por un momento con la vista fija en la calle y recordó cómo había perdido su virginidad
en una fragante noche de principios de verano muy semejante a aquélla... La chica había sido
Arlene McCune, ahora convertida en la señora Bessey, tras su matrimonio con uno de los jóvenes
abogados de más éxito en Bangor. ¡Dios mío... ! ¡Cómo se había movido la joven en el asiento
trasero de su coche y qué dulce fue el aroma de la noche!
La puerta se abrió al verano y dejó entrar una brillante marea de luz lunar. Alfie pensaba que
si el café estaba vacío era debido a que la gente creía que la Bestia solía pasearse en noche de
plenilunio como aquélla, pero él no estaba asustado ni preocupado siquiera. No estaba asustado
porque pesaba más de cien kilos de músculos conseguidos en su tiempo de marino. Tampoco se
preocupaba por la marcha del local, porque sabía que sus clientes regulares volverían al café a
primeras horas de la mañana, tan pronto saliera el sol para devorar sus huevos con patatas fritas y
su café. "Quizá debo cerrar un poco antes que de costumbre esta noche -pensó-; apagar la cafetera,
comprar un par de cigarrillos en el Market Basket y ver la segunda película en el cine para
automóviles." Junio, junio y luna llena... Una noche excelente para el bar en la carretera y tomar un par de cervezas. Una buena noche para recordar las conquistas del pasado.
Se había vuelto para apagar la cafetera cuando la puerta se abrió. Alfie se volvió resignado.
- ¡Hola!... ¿Qué hace por aquí? -preguntó, porque el recién llegado era uno de sus clientes
habituales, pero uno de los que no solía aparecer por el café después de las diez de la mañana.
El cliente respondió a su saludo con una inclinación de cabeza y ambos cambiaron unas
palabras amistosas.
-¿Café? -le preguntó Alfie al ver que el cliente se sentaba en uno de los taburetes tapizados
de rojo que había junto a la barra.
-Sí, por favor.
"Bien: aún tengo tiempo para ver la segunda sesión -pensó Alfie, volviéndose de espaldas
para preparar el café-. No tiene aspecto de encontrarse bien y no se quedará mucho rato. Parece
cansado, enfermo... Sí, aún tendré tiempo para..."
La sorpresa y el temor borraron el resto de sus pensamientos. Alfie se quedó con la boca
abierta con expresión estúpida. La cafetera estaba tan limpia como el resto del Chat'n Chew, y su
cilindro de metal relucía como un espejo. Y en su superficie convexa y lisa vio algo que le pareció
tan increíble como monstruoso. Su cliente, al que veía cada día, alguien al que todo el mundo veía
cada día en Tarker's Mills, estaba transformándose. El rostro de su cliente se estaba contrayendo,
como si se fundiera y, al mismo tiempo, se hiciera más ancho, más gordo. La camisa de algodón
del visitante se iba tensando sobre su torso... y de repente se desgarró y sus botones saltaron... Y,
absurdamente, lo único en lo que Alfie Knopler pensó fue en la serie de televisión que su sobrinito
Ray solía ver en la televisión: La Masa (The Incredible Hulk).
El rostro del cliente, normalmente agradable y poco notable, se transformó poco a poco en
algo bestial. Los ojos de color pardo suave parecían haber adquirido una extraña luminosidad y un
terrorífico color dorado-verdoso. El cliente lanzó un grito..., pero un grito que se quebró y cayó
como un ascensor en medio de un registro de sonidos hasta transformarse en un terrible aullido de
rabia.
Aquello, lo que quiera que fuese, la cosa, la Bestia, el hombre-lobo, se había subido sobre el
brillante mostrador de formica y tiró por el suelo un azucarero. Tomó el gran cilindro de vidrio
mientras rodaba desparramando el azúcar y lo lanzó contra la pared de enfrente, donde estaban los
frascos con Jas especias, sin dejar de rugir.
Alfie se giró y con las caderas chocó con la cafetera de cristal, que tiró de su soporte y cayó
sobre el suelo, donde se rompió tras una explosión, derramando el café caliente que le quemó los
Stephen King El ciclo del hombre lobo
tobillos. Alfie gritó de miedo y dolor. Sí, ahora tenía miedo, pese a sus cien kilos de buen músculo
de marinero. Lo había olvidado todo, su fuerza, a su sobrino Ray, el asiento trasero de su
automóvil con Arlene McCune. Sólo quedaba la Bestia, la Bestia que estaba allí, ante él, como un
terrible monstruo de una película de terror, un monstruo horrible y furioso que se hubiera escapado
de la pantalla.
El monstruo se subió encima de la barra del café con una terrorífica facilidad muscular, los
pantálones rotos y la camisa rasgada. Alfie pudo oír las llaves y las monedas sueltas que
tintineaban en sus bolsillos.
La Bestia se lanzó sobre Alfie, que trató de retroceder, pero tropezó con la máquina de hacer
café y cayó a lo largo sobre el linóleo rojo. Allí pudo oír un nuevo rugido terrible y sintió una
oleada de aliento cálido y amarillento y, después, un dolor terrible cuando las poderosas
mandíbulas de aquella criatura diabólica se clavaron en los músculos deltoides de su espalda, que
desgarró hacia arriba con enorme fuerza. La sangre salpicó el suelo, la barra y la parrilla.
Alfie se puso en pie con un terrible desgarro, un hondo agujero que le abría la espalda. Trató
de gritar y la blanca luz lunar, la luz de la luna de verano, penetró por la ventana y se reflejó en sus ojos.
La Bestia se lanzó de nuevo contra él.
Lo último que vio Alfie fue la luz de la luna.

JULIO
Cancelaron los fuegos artificiales del Cuatro de Julio.
Marty Coslaw no despertó muchas simpatías entre sus amigos cuando se le comunicó la
noticia. Tal vez porque no supieron comprender lo profundo de su dolor.
- ¡No seas tonto! -le dijo su madre bruscamente. Solía ser dura frecuentemente con él y,
cuando intentaba justificar su brusquedad consigo misma, se decía que no había razón para mimar
al muchacho simplemente porque era un minusválido, porque estaría obligado a pasarse toda su
vida en una silla de ruedas.
-Espera al año próximo -le dijo su padre, dándole un golpe cariñoso en la espalda-. Será
doblemente bueno; sí, doblemente bueno, muchacho. ¿Eh, eh? No te preocupes.
Herman Coslaw era el profesor de educación física en el instituto de enseñanza media de
Tarker's Mills y acostumbraba hablar con su hijo con lo que él creía debía ser el tono de un padre
comprensivo y un buen camarada. Y le decía "Eh, eh" con mucha frecuencia, como si fuera un
estribillo. La verdad era que Marty ponía un poco nervioso a Herman Coslaw. Éste vivía en un
mundo de chicos violentos y fuertes, llenos de actividad, que hacían carreras, jugaban al béisbol y
nadaban con rapidez. Y mientras estaba en pleno trabajo de entrenamiento le bastaba volver la
cabeza para ver a Marty, cerca de él, sentado en su silla de ruedas, observándolo. Esto lo ponía
nervioso, y cuando Herman estaba nervioso hablaba con aquella voz de amigo mayor y repetía su
"Eh, eh" y llamaba a su hijo "muchacho" y "golfillo" en tono cariñoso.
- ¡Vaya, vaya! ¡Por fin una vez que no consigues lo que quieres! -le dijo su hermana mayor
cuando Marty trató de explicarle cuánto había esperado aquella noche, cómo esperaba su llegada
cada año, las flores de luz de los fuegos de artificio en el cielo sobre el pueblo, los brillantes
colores de los cohetes y sus atronadoras explosiones que repetían su eco una y otra vez sobre las
bajas colinas que rodeaban la pequeña ciudad.
Kate, la hermana mayor, tenía trece años, lo que la hacía sentirse "mayor" frente a los diez de
Marty. Y trataba de convencer a todos de que quería mucho a su hermano, precisamente porque
éste no podía andar. Pero en el fondo estaba encantada de que los fuegos artificiales hubieran sido
suspendidos.
Incluso el abuelo Coslaw, con cuya simpatía solía contar siempre, no se sintió impresionado.
- ¡Nadie va a suspender las fiestas del Cuatro de Julio, muchacho! -le dijo con su notable
acento eslavo. Estaba sentado en el porche de la casa y Marty cruzó las grandes puertas deslizantes
que daban a la terraza con su silla de ruedas de motor accionado por baterías para hablar con él.
El abuelo Coslaw estaba sentado contemplando la falda del prado que se extendía hasta el
bosque con una copa de schnapps en la mano. Eso estaba sucediendo la tarde del 2 de julio; es
decir, dos días antes de la fiesta nacional.
-Sólo se cancelarán los fuegos artificiales. Y ya sabes la razón.
Marty lo sabía. El asesino era la causa. En los periódicos se le llamaba el Asesino de la Luna
Llena, pero Marty había oído muchos otros rumores que circularon entre los alumnos antes de que
terminaran las clases con las vacaciones veraniegas. Muchos de los niños iban diciendo por ahí que
el Asesino de la Luna Llena no era un hombre real, sino una especie de criatura sobrenatural, un
hombre-lobo posiblemente. Marty no lo creía. Para él los hombres-lobos eran sólo cosa de las
películas de miedo, pero pensó que podía ser algún tipo chalado que sentía necesidad incontrolable
de matar en las noches de plenilunio. Y los fuegos artificiales habían sido suspendidos por esa
especie de estúpido toque de queda.
En el mes de enero, sentado en su silla de ruedas junto a las puertas corredizas de la terraza,
observando cómo el viento hacía correr los copos de nieve sobre el suelo cubierto por una
cristalina capa de hielo duro, o de pie junto a la puerta principal, con sus piernas artificiales, rígido
como una estatua, mientras observaba a los otros chiquillos que empujaban sus trineos hacia la
colina de Wright, fue un consuelo para él pensar en la noche de los fuegos artificiales. Evocar la
cálida noche de verano, una Coca-cola en la mano, las rosas de fuego floreciendo en la oscuridad,
las ruedas de artificio girando y la bandera norteamericana formada por las bengalas.
Pero los mayores habían decidido suspender los fuegos artificiales... Y dijeran lo que dijeran.
Marte tenía la sensación de que era realmente todo el Cuatro de Julio, su Cuatro de Julio, lo que
habían condenado a muerte.
Sólo su tío Al, que había llegado a la ciudad ya bien entrada la mañana para compartir el
tradicional salmón fresco con guisantes con la familia, lo había comprendido. Lo había escuchado
con atención, de pie en la terraza, mientras el agua goteaba de su empapado traje de baño (los
demás estaban nadando y divirtiéndose en la nueva piscina de los Coslaw, al otro lado de la casa),
después del almuerzo.
Marty terminó y alzó los ojos para mirar a su tío A1 ansiosamente.
- ¿Te das cuenta de lo que quiero decir? ¿Lo comprendes? No tiene nada que ver con que sea
un inválido, como diría Katie, o que identifique a Estados Unidos con los fuegos artificiales, como
piensa el abuelo. Sólo que no es justo que, tras haber esperado algo con tanta ilusión... No es justo
que Victor Bowle y un estúpido concejo municipal salga ahora diciendo que los suspende. No debe
suspender algo que uno necesita tanto. ¿Lo comprendes?
Hubo una pausa larga y pesada mientras el tío Al estudiaba la cuestión planteada por Marty.
Tiempo suficiente para que Marty pudiera oír el arrastrarse de la plancha de buceo en el fondo de
la piscina, seguido por las palabras entusiásticas del padre en el agua:
-¡Mira, Kate, mira!... ¡Eh, eh, fantástico! ¡Realmente fantástico!...
Tío Al dijo con calma:
-¡Vaya si te entiendo! Tengo algo para ti; creo que te gustará. Quizá tú mismo puedas
celebrar el Cuatro de Julio por tu cuenta.
-¿Por mi cuenta? ¿Qué quieres decir?
-Ven conmigo a mi auto, Marty, tengo algo..., bueno, ya lo verás; ven, que voy a enseñártelo.
Al se dio la vuelta y se encaminó por la senda de cemento que rodeaba la casa antes de que
Marty pudiera insistir preguntándole qué quería decir.
La silla de ruedas se puso en marcha con el zumbido de su motor eléctrico por el camino de
cemento, alejándose de los ruidos de la piscina -zambullidas, gritos alegres, risas y el sonido de la
plancha de buceo-. Lejos de la voz atronadora del mejor amigo de su padre. El sonido de su silla de
ruedas era un sordo zumbar, como el de un gran insecto, que Marty apenas oía... Toda su vida ese
sonido, o el craquear de sus piernas artificiales, habían sido la música de sus movimientos.
El coche de tío Al era un Mercedes descapotable bajo y alargado. Marty sabía que sus padres
desaprobaban el coche ("esa trampa mortal de veintiocho mil dólares", como su madre lo había
calificado en cierta ocasión, con un pequeño suspiro), pero a Marty le encantaba. El tío A1 se lo
había llevado en cierta ocasión para dar un paseo por alguna de las carreteras apartadas que
cruzaban Tarker's Mills y había hecho que el coche alcanzara los ciento treinta, quizá los ciento
cuarenta kilómetros por hora. No había querido decir a Marty la velocidad que habían alcanzado.
-Si no lo sabes, no te asustas -le había dicho.
Pero Marty no se había asustado en absoluto. Al día siguiente le dolió el estómago de tanto
como se había reído con su tío Al.
Éste sacó algo de la guantera del coche. Marty detuvo su silla junto al automóvil v su tío
Duso un gran paquete de celofana sobre sus maltrechas rodillas.
-Aquí lo tienes, muchacho -le dijo-. ¡Feliz Cuatro de Julio!
Lo primero que Marty vio fue una serie de exóticos caracteres, las letras chinas sobre la
etiqueta del paquete. Después, cuando descubrió lo que había dentro, su corazón pareció contraerse
dentro de su pecho. El paquete de celofana estaba lleno de cohetes, bengalas y otros fuegos de
artificio.
-Esos que parecen pirámides son cohetes serpenteantes -le explicó su tío.
Marty, absolutamente atónito de alegría, quiso abrir los labios para hablar, pero de ellos no
brotó ni una sola palabra!
-Enciendes la mecha, los sueltas y escapan por el aire retorciéndose y soltando tantos colores
como hay en el aliento de un dragón. Los alargados, que parecen tubos, son cohetes luminosos; los
pones dentro de una botella de Coca-cola y los enciendes. Los otros más pequeños son surtidores
de luz. Éstos son bengalas... y, naturalmente, también tienes un paquete de petardos. Lo mejor que
puedes hacer es prepararlos mañana.
El tío Al dirigió una significativa mirada al lugar de donde provenían los ruidos de los que se
bañaban.
-¡Muchas gracias! -por fin Marty estuvo en condiciones de decir algo-. ¡Muchas gracias, tío
Al!
-Pero no le digas a nadie quién te los ha dado -le advirtió su tío-. Si quieren saber, que vayan
a la escuela, ¿de acuerdo?
-De acuerdo, de acuerdo -repitió Marty, aunque no estaba muy seguro de qué tenía que ver el
aprender y el ir a la escuela con los fuegos artificiales-. ¿Estás seguro de que no los quieres, tío Al?
-Puedo comprar más -dijo el tío Al-. Conozco a un tipo que los vende en Bridgton. No para
de vender todo el día. Está haciendo un negocio fantástico - puso la mano sobre la cabeza de su
sobrino-. Celebra tu Cuatro de Julio después de que todos se hayan acostado. Y no enciendas
ninguno de los petardos ni los cohetes que hacen ruido para no despertarlos. ¡Y, sobre todo, ten
cuidado con no volarte una mano o mi hermana mayor nunca me volverá a dirigir la palabra!
El tío Al se metió en el coche y puso en marcha el motor, que pronto adquirió vida con un
ronco rugido. Levantó la mano para saludar a Marty y desapareció, mientras Marty intentaba
todavía repetir sus palabras de agradecimiento. Se quedó un momento inmóvil, en su silla de
ruedas, tratando de contener sus sollozos y no romper a llorar. Después escondió el paquete de
fuegos artificiales bajo su manta en la silla de ruedas y regresó a casa, a su habitación. En la mente
ya se veía en la noche del Cuatro de Julio cuando todos estuvieran dormidos.
En efecto, aquella noche él fue el primero en irse a la cama. Su madre entró a darle las
buenas noches y un beso (bruscamente, sin atreverse a mirar sus piernas, delgadas como palillos,
bajo las sábanas).
- ¿Te encuentras bien, Marty?
-Sí, mamá.
La madre hizo una pausa, como si fuera a decir algo, pero se limitó a mover la cabeza antes
de marcharse.
Después fue su hermana Kate la que entró. No lo besó, simplemente se agachó lo suficiente
para que el muchacho pudiera notar el olor a cloro de la piscina que aún impregnaba su pelo, y le
dijo:
-¿Lo ves? No siempre vas a conseguir lo que quieres porque seas un lisiado.
-Te sorprenderías de ver lo que he conseguido -explicó suavemente. Durante un momento su
hermana lo miró con cierta sospecha, antes de marcharse.
El último en entrar fue su padre, que se sentó al lado de la cama. Le habló con su fuerte voz
de amigo mayor.
-¿Todo va bien, muchacho? Te has ido a la cama muy pronto. Muy temprano, de veras.
-Es que me sentía muy cansado, papá.
-Está bien -dio un golpe cariñoso con una de sus manazas sobre las piernas inútiles de Marty,
guiñó inconscientemente y después salió de allí a toda prisa, no sin decirle antes de marcharse-.
¡Siento mucho lo de los fuegos artificiales, espera hasta el año próximo! ¿Eh, eh, muchachote?
Marty le respondió con una débil sonrisa enigmática.
Seguidamente, Marty empezó la espera, hasta que todos se hubieran acostado. Tuvo que
aguardar mucho tiempo. El televisor funcionaba incesantemente en la sala de estar, las risas
superpuestas al programa de comedias se veían aumentadas en muchas ocasiones por las risitas
agudas de Katie. En el retrete del abuelo se oyó el ruido de la tapa y después el caer del agua. Su
madre hablaba por teléfono felicitando a alguien por el Cuatro de Julio. Sí, sí; había sido una
Stephen King El ciclo del hombre lobo
vergüenza el que suspendieran los fuegos artificiales, pero estaba convencida de que, dadas las
circunstancias, todo el mundo se hacía caro de ello. Sí, Marty se había llevado un gran disgusto.
Cuando la conversación estuvo a punto de terminar, su madre se rió y en esos momentos, cuando
reía, no había ni un mínimo de brusquedad en su voz. Lo malo era que casi nunca reía cuando
estaba cerca de Marty.
El tiempo fue pasando: las siete y media, las ocho, las nueve. Sus manos buscaron debajo de
la almohada para asegurarse de que el paquete de celofana aún estaba allí. A eso de las nueve y
media, cuando la luna estaba ya lo suficientemente alta para penetrar por su ventana y hacer que su
luz de plata iluminara el dormitorio, la casa comenzó a quedar en silencio. El televisor fue
apagado, pese a las protestas de Katie, que se quejó de que todos sus amigos se acostaban más
tarde durante el verano. Por fin se fue a la cama. Una vez que la niña se marchó, los padres de
Marty se quedaron un rato en el salón. Su conversación apenas si era un murmullo. Y...
... y posiblemente se había quedado dormido porque, cuando de nuevo tocó la maravillosa
bolsa de pirotecnia, advirtió que toda la casa estaba en el mayor silencio y que la luna se había
hecho aún más brillante hasta el punto de que producía sombras. Se llevó la bolsa conjuntamente
con una carterita de cerillas que había encontrado un poco antes. Se metió la chaqueta del pijama
dentro de los pantalones, puso entre el cuerpo y la chaqueta la bolsa y las cerillas y se preparó para
dejar la cama.
Para Marty aquello constituía una operación bastante complicada, aunque no dolorosa, como
muchos creían. Sus piernas carecían en absoluto de sensibilidad y, por tanto, tampoco podían
dolerle. Se aferró al cabezal de la cama para quedar sentado en ella y después dejó caer sus piernas
una a una por el borde de la cama. Todo esto lo hizo con una mano, mientras con la otra se
aferraba fuertemente al pequeño raíl que comenzaba en la cama y que corría pegado a la pared
rodeando completamente su cuarto. En cierta ocasión había tratado de mover sus piernas con las
dos manos y cayó en redondo al suelo. El ruido hizo que todos acudieran corriendo.
-¡Estúpido exhibicionista! -había murmurado Katie, malhumorada, después de que fue
ayudado a sentarse en su silla, un tanto dolorido, pero riéndose alegremente, pese al chichón en
una de sus sienes y al labio partido-. ¿Acaso querías matarte? ¿Es eso?
Después se fue de su habitación llorando.
Una vez que Marty se quedó sentado en el borde de la cama, se secó las manos en la parte
delantera de su chaqueta hasta estar seguro de que estaban secas y no podían resbalar. Usó el raíl
para llegar hasta su silla de ruedas. Sus piernas inválidas y colgantes eran un peso inútil,
demasiado grande y se arrastraban tras el resto del cuerpo. La luz de la luna era lo suficientemente
intensa como para destacar su sombra, en el suelo, por delante de él.
La silla de ruedas estaba frenada y saltó sobre ella con la confianza que da la costumbre.
Esperó durante un momento, conteniendo la respiración, tratando de oír el menor ruido en el
silencio de la casa. "No enciendas por la noche ninguno de los cohetes que hacen ruido", le había
aconsejado su tío A1 y, al comprobar el silencio reinante, se dio cuenta de cuánta razón había
tenido. Celebraría su Cuatro de Julio para él y sólo para él y nadie lo sabría. A1 menos hasta el día
siguiente, cuando las señales negruzcas del fuego y el humo en el suelo de la terraza y las carcasas
descubrieran lo que había ocurrido. ¡Pero para entonces no importaría ya! "¡Tantos colores como
en el aliento de un dragón!", le había dicho, también, el tío Al. Marty supuso que no habría
ninguna ley que prohibiera a un dragón respirar en silencio.
Quitó el freno de su silla y conectó la batería. La pequeña lucecita de color ámbar le dijo que
la batería estaba bien cargada y fue como un ojo diminuto en la oscuridad. Marty apretó el botón
"Giro a la derecha" y, obediente, la silla giró en esa dirección. Una vez que estuvo situada en línea
recta delante de las puertas de la terraza apretó el botón "Adelante". Y la silla comenzó a rodar en
línea recta hacía allí, zumbando levemente.
Frente a la puerta, Marty corrió el pestillo de las puertas dobles y de nuevo apretó el botón
para que la silla siguiera rodando hacia adelante, en línea recta, y salió fuera. Rompió la
Stephen King El ciclo del hombre lobo
maravillosa bolsa de artículos pirotécnicos y después se quedó quieto un momento, cautivado por
el encanto de la noche veraniega: el monótono canto de los grillos, la brisa leve y fragante que
apenas si movía las hojas de los árboles al borde del bosque, la luminosidad casi extraterrestre de
la luna.
No pudo esperar mucho. Sacó una de las "serpientes", frotó una cerilla y encendió la mecha
y observó en el mayor silencio cómo el fuego verde azulado crecía mágicamente y se extendía por
el cielo girando y dejando escapar chispas y llamas por la cola.
"¡El Cuatro -pensó con los ojos brillantes-, el Cuatro, me deseo un feliz Cuatro de Julio!"
La serpiente se fue apagando lentamente, cesaron sus luces y chispas. Marty encendió uno de
los pequeños triángulos que dejó escapar unas llamas de color tan amarillo como la festiva camisa
que su padre solía ponerse para jugar al golf. Antes de que se apagara, encendió otro que despidió
una luz roja oscura como las de las rosas que crecían en los arriates que rodeaban la piscina nueva.
Un maravilloso olor a pólvora quemada llenó la noche y el viento suave se encargó de llevárselo
de allí lentamente.
Sus manos excitadas sacaron el paquete de petardos y ya lo había abierto antes de darse
cuenta que encender uno de ellos sería una auténtica calamidad, pues eran unos pequeños cohetes
que saltaban despidiendo chispas y sonando con el tableteo de una metralleta. Despertarían no sólo
a sus padres, sino a toda la vecindad, que darían la alarma. Eso significaría que el muchacho
llamado Martin Coslaw, de diez años, sería castigado hasta la Navidad. Dejó los petardos en su
regazo y buscó otra de aquellas bolas luminosas, la mayor de todas, casi tan grande como su puño
cerrado. La encendió y, con una mezcla de temor y placer, la arrojó lejos.
Luces rojas, tan brillantes como el fuego del infierno, llenaron la noche, y fue bajo aquella
luz, bajo aquel brillo febril, como Marty pudo ver, al borde del bosque que llegaba casi a la terraza,
cómo se abrían algunas ramas. Oyó un sonido bajo, una mezcla de estornudo y rugido. ¡La Bestia
apareció!
Se detuvo durante un momento en la parte más alejada del césped y pareció husmear el aire...
y después empezó a dirigirse con pasos torpes hacia donde Marty estaba sentado en su silla, en la
parte más saliente de la terraza que se extendía hasta el jardín. Sus ojos se dilataron como si fueran
a salírsele de las órbitas y su espalda se echó hacia atrás, apretándose contra el respaldo de lona de
la silla.
La Bestia marchaba encorvada, pero estaba claro que andaba de pie sobre sus dos patas
traseras. Marchaba como lo haría un hombre. Las luces rojas del cohete se reflejaban
diabólicamente en sus ojos verdes.
La Bestia se movió despacio con las anchas aletas de su hocico moviéndose de forma
rítmica, husmeando su presa, seguramente advirtiendo, también, la debilidad de su presa. También
Marty podía olerlo a él, su pelo, su sudor, su bestialidad. Gruñó de nuevo. Su grueso labio
superior, del color del hígado, se contrajo para mostrar sus dientes enormes, semejantes a los de un
animal de presa. Su piel parecía teñida de color rojo plateado.
La Bestia casi lo había alcanzado, sus manos en garra, tan parecidas y al mismo tiempo tan
distintas de las manos humanas, trataron de alcanzar el cuello del muchacho, cuando Marty
recordó el paquete de petardos reptadores que tenía sobre las rodillas. Casi sin darse cuenta de lo
que iba a hacer, encendió una cerilla y la acercó sobre la mecha principal. La mecha dejó escapar
una ardiente línea de chispas rojas que chamuscó los finos vellos que cubrían la parte de arriba de
su mano. El hombrelobo, momentáneamente desconcertado, dio unos pasos hacia atrás,
tambaleándose, dejando escapar un gruñido casi humano que era un interrogante. Marty le arrojó a
la cara el paquete de petardos.
Éstos empezaron a explotar, con ruido atronador y soltando chispas y llamas. La Bestia dejó
escapar un terrible rugido de dolor y rabia frustrada, arañándose la cara donde los petardos
enviaban sus chispas ardientes y la pólvora encendida. Marty vio cómo uno de los ojos verdes del
monstruo, que parecía la luz de una linterna, se apagaba de repente con la explosión cuando cuatro
Stephen King El ciclo del hombre lobo
petardos estallaron simultáneamente, con un ¡PUM! terrorífico, junto al morro. En ese momento
los aullidos de la Bestia eran de dolor agónico. Se arañó la cara, aullando, y cuando se encendieron
las primeras luces en la casa de los Coslaw, se dio la vuelta y se encaminó de vuelta hacia el
bosque, dejando tras él un olor a pelo quemado, cuando oyó los primeros gritos sorprendidos y
asustados procedentes del interior de la casa.
- ¿Qué sucede? -oyó la voz de su madre, que en aquellos momentos no sonó brusca en
absoluto.
-¿Quién anda por ahí, maldita sea? -las palabras de su padre no sonaron en aboluto como las
de un amigo mayor.
-¿Marty? -Por una vez en la voz de Kate no había la menor mendacidad, aunque sonaba un
tanto temblorosa-. ¿Marty, te encuentras bien?
Por su parte, el abuelo Coslaw ni siquiera se despertó con el alboroto.
Marty estaba echado hacia atrás en su silla de ruedas, la gran bengala roja a punto de
extinguirse, cuando su luz había adquirido el tono suave y amablemente rosado de un amanecer.
Marty estaba demasiado asustado para llorar. Pero su rostro no sólo reflejaba una oscura emoción
cuando, al día siguiente, supo que sus padres iban a meterlo en el coche para llevarlo a pasar el
resto del verano con su tío Jim y su tía Ida, en Stowe, Vermon, de donde no regresaría hasta que
terminaran las vacaciones. La policía había sido de la opinión de que existía la posibilidad de que
el Asesino de la Luna Llena tratara de atacar de nuevo a Marty, para impedir una posible
identificación.
El muchacho se sentía dominado por una gran
excitación y un orgullo que eran más fuertes que el terror causado por el choque terrible del
ataque de la Bestia. ¡Él, Marty Coslaw, había visto a la Bestia cara a cara y seguía vivo! Esto le
hacía sentir una sencilla alegría que tenía mucho de infantil, pero que, en cierto modo, estaba
justificada. Era una satisfacción extraña que sabía que jamás podría comunicar a nadie, ni siquiera
a su tío Al, el único que, quizá, hubiese sabido entenderlo. Y sentía esa satisfacción,
principalmente, no por haber vencido al monstruo, a la Bestia, sino porque los fuegos artificiales,
sus fuegos artificiales, no habían podido ser suspendidos y se encendieron iluminando la noche.
Mientras sus padres se preocupaban, preguntándose cuáles serían las huellas que aquello podría
dejar en la psiquis de su hijo y si le quedarían secuelas y complejos como consecuencia de su
experiencia, Martin Colsaw sentía en lo más profundo de su corazón que aquél había sido el más
maravilloso de todos sus Cuatro de Julio.

AGOSTO

-Seguro, yo creo que se trata de un hombre-lobo -manifestó el agente Neary.
Había hablado con voz demasiado alta, quizá accidentalmente demasiado alta, o tal vez
intencionadamente, y todas las conversaciones en la barbería de Stan se acallaron. Era poco más de
mediados de agosto, el agosto más caliente que ninguno de los habitantes de Tarker's Mills podía
recordar desde hacía muchos años y aquella noche la luna pasaría un día ya de su plenilunio. La
ciudad estaba en suspenso, con la respiración contenida, esperando.
El agente Neary inspeccionó a los presentes y después continuó hablando desde su sillón en
medio de la barbería de Stan Pelky, hablando sopesadamente, con tono jurídico y legalista,
demostrando su educación en la escuela superior. (En realidad Neary era un hombre fuerte como
un toro, muy alto y toda su educación superior se limitaba a que había sido miembro de los
Tarker's Mills Tigers, el equipo de rugby universitario. Sus exámenes terminaron apenas en
aprobado y varias veces hasta estuvo bordeando el suspenso.)
-Hay tipos -explicó- que se sienten como si fueran dos personas distintas. Personalidades
complejas y divididas, ¿saben ustedes? Son los que yo llamaría jodidos esquizofrénicos.
Hizo una pausa para apreciar el respetuoso silencio que acogió sus palabras y continuó:
-Este tipo, creo, es uno de esos esquizos. Me parece que no sabe lo que se hace cuando la
luna está en plenilunio, y tiene que lanzarse a matar a alguien. La víctima puede ser cualquiera, un
empleado del banco, un chico de los que sirven gasolina en la estación de servicio de Town Road,
incluso cualquiera de los que ahora estamos aquí. En cierto sentido se siente como un animal, por
dentro, y tiene un aspecto perfectamente normal por fuera. Sí, sí, podéis estar seguros de ello; os
apuesto lo que queráis. Si habíais pensado que yo creo que anda por ahí un hombre al que le crecen
pelos de lobo y aúlla a la luna... ¡Bueno: eso es un cuento chino sólo apto para chiquillos!
-¿Y qué me dice del hijo de Coslaw, Neary? -preguntó Stan, mientras continuaba trabajando
cuidadosamente el rollo de grasa en la base del cuello del policía.
Sus largas tijeras puntiagudas y bien afiladas sonaban snip..., snip..., snip...
-Eso simplemente viene a probar lo que os he dicho -respondió Neary con cierta
exasperación-. ¡Tonterías para chavales!
La verdad era que se sentía realmente exasperado por lo que había sucedido con Marty
Coslaw. Él era el único testigo visual, la primera persona que había visto cara a cara al asesino de
seis personas, entre ellas su buen amigo Alfie Knopler. ¿Y le habían permitido interrogar al
muchacho? No. ¿Sabía siquiera dónde estaba? ¡Tampoco! Había tenido que conformarse con la
copia de la declaración que le había sido entregada por la policía del estado, como si lo tomaran
por un alguacil de pueblo, un policía de opereta incapaz de arreglar sus propios asuntos. Eso sólo
noraue era el agente de policía, el único, de un pequeño pueblo y no se ponía uno de aquellos
grandes sombreros típicos de Smokey Bear. ¿Y la declaración? Apenas si servía para ser usada
como papel higiénico. Según el chaval de los Coslaw, aquella bestia medía dos metros diez de
estatura, iba desnudo y tenía el cuerpo cubierto de pelo, grandes dientes, ojos verdes y olía como
una carga de mierda de pantera; tenía garras, pero eran garras que parecían manos humanas. El
chico creía que incluso tenía rabo... ¡Un rabo...! ¡Maldita sea!
-Es posible que sea una especie de disfraz que el tipo se pone -dijo Kenny Franklin desde su
sitio en la fila de sillas situadas junto a una de las paredes-. Una especie de máscara o algo así, ya
sabes...
-No, no lo creo -replicó Neary con énfasis y movió la cabeza para subrayar aún más ese
punto. Stan tuvo que apartar sus afiladas tijeras a toda prisa para evitar que una de sus hojas se
clavara en el rollo grasiento del cuello de Neary-. Nada de eso, no, señor. ¡No lo creo! El niño
había oído contar muchas de esas historias sobre el hombrelobo antes de que cerraran la escuela en
vacaciones, él mismo lo ha admitido así, y después no tuvo más que hacer sino quedarse sentado
en su silla de ruedas e inventarse esa historia de monstruos. Todo eso tiene una asquerosa lógica
psicológica, ya sabéis. Bien, Kenny: si hubieras sido tú el que hubiese salido de entre los árboles a
la luz de la luna, el chaval hubiera creído también que eras un lobo.
Stephen King El ciclo del hombre lobo
Kenny se rió, un tanto incómodo.
-Nada -dijo Neary, preocupado-. El testimonio de ese crío no sirve de nada en absoluto.
En su disgusto y desencanto por la declaración que le fue tomada a Martin Coslaw en casa de
sus tíos, en Stowe, el agente Neary había olvidado o no había dado importancia a estas líneas de la
declaración de Marty: "Cuatro de los petardos estallaron junto a su cara -supongo que ustedes le
llamarían así- todos al mismo tiempo y creo que debieron saltarle un ojo. El ojo izquierdo."
Si el agente de policía Neary hubiera reflexionado sobre esto -lo que no hizo- se hubiera
reído aún con mayor desprecio, porque en aquella caliente noche de agosto de 1984 sólo había en
el pueblo una sola persona que llevara el ojo izquierdo tapado con un parche, y era de todo punto
imposible pensar que aquella persona, entre todos los habitantes del pueblo, pudiera ser un asesino.
Neary antes hubiera sospechado de su propia madre que de aquella única persona con el ojo
tapado.
-Sólo hay una cosa que pueda ayudar a resolver este caso -añadió Neary, señalando con su
dedo a los cuatro o cinco hombres que ocupaban las sillas junto a la pared, esperando el turno para
su corte de pelo del domingo por la mañana-, y eso es un buen trabajo policiaco. Y yo estoy
decidido a ser quien lo haga. Esos guripas de la policía estatal van a reírse hipócritamente cuando
les entregue al asesino -el rostro de Neary adquirió una expresión ensoñadora-. Sí, cualquiera, un
empleado del banco, el que nos pone la gasolina..., quizá cualquiera de los amigos con los que
tomamos una copa en el bar. Pero una buena labor policiaca resolverá el caso. Tomad nota de mis
palabras.
Sin embargo, el buen trabajo policiaco del agente Lander Neary llegaría a su fin aquella
noche, cuando un brazo peludo, plateado por la luz de la luna, entró por la ventanilla abierta de su
furgoneta Dodge, mientras estaba sentado al volante, en el cruce de dos polvorientas carreteras al
oeste de Tarker's Mills. Un rugido ronco y grave, un olor terrible, salvaje, algo así como el olor
que despide la jaula del león en un parque zoológico.
El policía había girado la cabeza y tuvo tiempo de ver un ojo verde. Vio también la piel de
lobo, el hocico negro y húmedo. Y cuando frunció el labio superior para gruñir vio los dientes. Las
garras de la Bestia se clavaron en él casi como en un juego y una de sus mejillas, desgarrada,
expulsó fuera los dientes como en una explosión. La sangre salpicó por todas partes. La sintió
correr por sus espaldas, por la camisa, con viscosa y cálida fluidez. Gritó, gritó, y el grito salió al
mismo tiempo de su boca desgarrada y de su pecho destrozado. Sobre el hombro de la Bestia,
dedicada a su cruel trabajo asesino, pudo ver cómo la luna enviaba su blanca luz sobre la tierra.
Neary se había olvidado de la radio, había olvidado su revólver del 45 que pendía de su
cinturón. Olvidó también todo lo que había explicado antes sobre el maldito sentido psicológico
del asunto. Se olvidó por completo de la necesidad de realizar una buena labor policiaca. En vez de
eso, en su mente sólo se repetía algo que Kenny Franklin había dicho en la barbería aquella
mañana: "Es posible que sea una especie de disfraz... Una especie de máscara o algo así, ya
sabes..."
Por eso, cuando el hombre-lobo atacó la garganta del policía, éste alargó las manos para
alcanzar la cara del hombre-lobo, se aferró a sus pelos y tiró de ellos con fuerza, confiando con
toda su alma que la máscara resbalaría de la cara, que se oiría el chasquido de un elástico al saltar o
el sonido del látex de la máscara al romperse y podría verle el rostro.
Pero no ocurrió nada de eso... sólo se oyó un rugido de dolor y furia procedente de la
garganta de la Bestia. Le apartó las manos con un golpe de sus garras, o de su mano, pues el
policía pudo ver que, en efecto, se trataba de una mano humana, una mano provista de garras y
terriblemente deforme. Una mano, el muchacho había tenido razón... Una mano que, de un golpe,
le desgarró la garganta. La sangre saltó sobre el parabrisas y el panel de instrumentos de la
furgoneta y cayó dentro de la botella de cerveza que el policía había mantenido entre las rodillas.
La otra mano del hombre-lobo agarró el pelo recién cortado de Neary y tiró de él hasta casi
sacarlo por la ventanilla del coche. Lanzó un aullido de triunfo y hundió su rostro y hocico en la
Stephen King El ciclo del hombre lobo
garganta de Neary. Sorbió la sangre, mientras la cerveza salía por el gollete de la botella caída y su
espuma se extendía entre el pedal del freno y el del embrague.
¡El gran éxito de la psicología!
¡El gran éxito de un buen trabajo policiaco!
Stephen King El ciclo del hombre lobo
SEPTIEMBRE
Stephen King El ciclo del hombre lobo
Cuando la luna entró en su cuarto creciente y de nuevo se aproximaba la noche de plenilunio,
la aterrorizada gente de Tarker's Mills esperaba un nuevo hecho sangriento en aquel ambiente
caluroso, pero no ocurrió nada. En cualquier otra parte del ancho mundo las ligas regionales de
béisbol se decidían una tras otra y había comenzado ya la temporada de rugby o fútbol americano.
En las Montañas Rocosas, en su vertiente canadiense, el simpático Williard Scott informó a los
habitantes de Tarker's Mills que había caído una nevada que cubrió el suelo con un palmo de nieve
el día 21 de septiembre. Pero en este rincón del mundo el verano se mantenía firme. Durante el día,
las temperaturas se aproximaban a los treinta grados. Los niños que hacía ya tres semanas que
habían vuelto a la escuela no se sentían a gusto sentados en sus pupitres, sudando en las calurosas
aulas, en las que el reloj marchaba tan lentamente que cada minuto les parecía una hora. Los
maridos discutían y se peleaban con sus mujeres sin razón aparente, insultándose y atacándose. Y
en la gasolinera de la Gulf, propiedad de O'Neil en la Town Road, en el cruce de carreteras, un
turista tuvo una pelea con Pucky O'Neil por razones del precio de la gasolina, se excedió en sus
palabras y Pucky le dio un golpe en la cabeza con la manguera. El visitante, que procedía de New
Jersey, necesitó cuatro puntos y se marchó amenazando con denuncias legales y pleitos. -No
entiendo de qué se queja -dijo Pucky cazurramente aquella noche en la taberna-. Sólo le golpée con
una parte de mi fuerza, ¿sabéis? Si le hubiera pegado con toda mi fuerza, no sólo le hubiera hecho
callar sino que estaría ya criando malvas.
-Seguro -asintió Billy Robertson, precisamente porque Pucky tenía el aspecto de ser uno de
los que golpean con todas sus fuerzas si alguien le lleva la contraria-. ¿Qué te parece otra cerveza,
Puck?
- ¡Vete a la mierda! -fue la respuesta de Pucky.
Milt Sturmfuller había enviado a su mujer al hospital tras una discusión sobre una mancha de
huevo que el lavaplatos no había quitado. El hombre había mirado la manchita amarilla y reseca en
el plato en el que le servía su almuerzo y, sin más ni más, le dio un buen puñetazo. Pucky O'Neil
hubiera dicho que le había pegado con toda su fuerza.
- ¡Maldita perra! -exclamó alzándose sobre Donna Lee, que se había quedado tumbada y
abierta de piernas sobre el suelo de la cocina, con la nariz rota y sangrando. Sangraba también por
la nuca, que se golpeó al caer-. Mi madre lavaba los platos a mano y los lavaba bien. ¿Qué es lo
que pasa contigo?
Más tarde le diría al doctor del Hospital General de Portland, en el departamento de
urgencias, que Donna Lee se había caído de espaldas por las escaleras. Donna Lee, aterrorizada y
acobardada después de nueve años en guerra matrimonial, acabaría por apoyar sus declaraciones.
A eso de las siete de la noche de luna llena, se alzó un viento desagradable, el primer viento
frío después de una larga temporada veraniega. El viento trajo consigo unas nubes espesas que
venían del norte, y durante unos momentos la luna jugó al escondite entre ellas, dando al borde de
las nubes una tonalidad de plata batida. Las nubes se fueron haciendo más espesas y la luna
desapareció..., pero seguía estando allí... Las mareas, a unos treinta y cinco kilómetros de Tarker's
Mills, sentían su influencia y también, pero mucho más cerca, lo mismo le ocurría a la Bestia.
A eso de las dos de la madrugada se pudo oír una espantosa serie de gruñidos de dolor y
miedo procedente de las porquerizas de Elmer Zinneman en la West Stage Road, a unos veinte
kilómetros del pueblo. Elmer tomó su rifle, vestido sólo con el pantalón de su pijama y zapatillas.
Su mujer, que casi había sido una muchacha bonita al casarse con Elmer en 1947, cuando la chica
sólo tenía dieciséis años, empezó a llorar y a suplicarle que no saliera, que se quedara con ella.
Elmer la apartó a un lado y tomó el arma que estaba en el vestíbulo. Sus cerdos no estaban
gruñendo, estaban gritando. El ruido parecía como si procediera de un grupo de jóvenes
sorprendidas por un maniaco en una fiesta campestre: Iba a salir, nada podía obligarle a quedarse
dentro, le dijo a su mujer.:. y en esos momentos se quedó helado, inmóvil, con su mano encallecida
por el trabajo en el pestillo de la puerta trasera de la casa, cuando un pavoroso aullido de triunfo
resonó en la noche. Era el aullido de un lobo, pero había tanta humanidad en él que hizo que su
Stephen King El ciclo del hombre lobo
mano dejara el cerrojo y que permitiera a Alice Zinnenman que lo llevara dentro, a la sala de estar.
Elmer pasó el brazo por la cintura de su esposa y la hizo sentarse en el sofá, donde se quedaron
quietos, inmóviles como dos niños asustados.
Poco después cesaron los gritos de los cerdos, poco a poco. Sí, cesaron, uno tras otro. Sus
últimos gruñidos se ahogaron en una especie de gárgaras sangrientas. La Bestia volvió a aullar y su
grito era tan frío y cortante como la blanca luz de la luna llena. Elmer se acercó a la ventana y vio
algo, no podría decir qué, que se alejaba encorvado y se perdía en la oscuridad.
Después llegó la lluvia, que golpeó en los cristales de las ventanas, pero Elmer y Alice
seguían sentados juntos, en la cama, con todas las luces del dormitorio encendidas. Era una lluvia
fría, la primera auténtica lluvia de otoño. Al día siguiente la primera nota de color aparecería en las
hojas de los árboles anunciando el otoño.
En la porqueriza, Elmer encontró exactamente lo que pensaba hallar: una espantosa
carnicería. Sus nueve cerdas y sus dos machos estaban muertos, decapitados y devorados
parcialmente. Yacían en el barro, la lluvia caía sobre sus cuerpos, los ojos desorbitados fijos en el
frío cielo otoñal.
Elmer había llamado a su hermano Pete, que llegó desde Minot y ambos estaban juntos
contemplando el sangriento espectáculo. Guardaron silencio durante un rato y, por fin, Elmer fue
el primero en hablar:
-El seguro cubrirá en parte los daños, aunque no todo. Creo que yo mismo podré hacerme
cargo del resto. Es mejor que hayan sido mis cerdos que no otra persona.
Pete movió la cabeza.
-Ya es bastante -dijo. Su voz apenas era un murmullo que escasamente pudo oírse por
encima de la lluvia.
- ¿Qué quieres decir?,
-Ya sabes lo que quiero decir. En el primer plenilunio habrá por aquí cuarenta hombres, o
sesenta... o ciento sesenta si hacen falta. Ya es tiempo de que la gente deje de esconder la cabeza
bajo el ala, pretendiendo que no pasa nada, cuando todo el mundo puede ver lo que realmente
sucede. ¡Por amor de Dios, Elmer, mira esta escena!
Pete señaló abajo, al establo. En torno a los cerdos muertos y descuartizados horriblemente,
la suave tierra del suelo de la porqueriza estaba cubierta por unas grandes huellas. Parecían las de
las patas de un lobo, pero al mismo tiempo tenían algo sórdidamente humano.
-¿Ves esas malditas huellas?
-Sí, claro que las veo.
-No creerás que esas huellas las hizo ningún ser normal, ¿verdad?
-No, supongo que no.
-Ésas son las huellas que haría un hombrelobo, y tú lo sabes, como lo sabe Alice y lo sabe la
mayoría de los habitantes de este pueblo -indicó Pete-. ¡Qué demonio! Lo sé hasta yo, que no vivo
aquí -miró a su hermano con expresión amenazadora en su rostro severo y duro, el rostro de uno de
aquellos puritanos que llegaron a Nueva Inglaterra en 1650. Y repitió-: Ya es más que suficiente.
Ya es hora de poner fin a ese asunto.
Elmer reflexionó considerando las palabras de su hermano, mientras la lluvia seguía
golpeando sobre los impermeables de hule de los dos hombres e hizo un movimiento de cabeza.
-Sí, creo que tienes razón. Pero no en la próxima luna nueva.
-¿Quieres esperar hasta noviembre?
Elmer movió la cabeza afirmativamente.
-Los árboles desnudos, sin hojas. Es más fácil seguir las huellas si hay un poco de nieve.
-¿Qué te parece el mes próximo?
Elmer Zinneman miró sus cerdos sacrificados en la porqueriza junto al granero. Después se
volvió para mirar a su hermano Pete.
-Será mejor que la gente vaya con cuidado.
Stephen King El ciclo del hombre lobo
OCTUBRE
Stephen King El ciclo del hombre lobo
Cuando Marty Coslaw regresó a casa, después de haber recorrido las casas vecinas con las
bromas y sustos propios de la noche de difuntos, la Halloween Night tan celebrada por los
anglosajones, las baterías de su silla de ruedas estaban casi agotadas y se dirigió directamente a la
cama, aunque sin poder dormir hasta que la media luna se elevó en un cielo helado cubierto de
estrellas que brillaban como chispas de diamante. Fuera, en la terraza, donde salvara la vida
gracias a una ristra de cohetes y petardos, un viento helado soplaba arrancando las hojas secas de
los árboles, que descendían en una especie de torbellino, como un inútil sacacorchos que se
estrellaba contra las losas. La luna llena del mes de octubre había pasado sobre Tarker's Mills sin
producirse ningún crimen, el segundo mes que así sucedía. Algunos de los habitantes del pueblo,
entre ellos Stan Pelky, el barbero, y Cal Blodwin, el dueño de la única casa de venta de
automóviles en la pequeña ciudad, la Blodwin Chevrolet, creían que el terror había pasado; el
asesino debía de ser un hombre de paso, o un vagabundo que vivía en el bosque, y, el que fuera,
había decidido marcharse de allí como ellos ya habían dicho que acabaría haciendo. Otros, sin
embargo, no estaban tan seguros. Eran los que pensaban en los cuatro ciervos muertos y
destrozados junto a la carretera principal el día después de la noche de plenilunio, y en los once
cerdos de Elmer Zinneman, muertos durante la luna llena de septiembre. Las discusiones se
sucedían en la taberna, entre cerveza y cerveza, en las largas noches de otoño.
¡Pero Marty Coslaw sabía muchas cosas!...
Aquella noche había salido con su padre para ir de casa en casa, pidiendo dulces y golosinas,
amenazando con su calabaza hueca a los que se negaban a darle algo (a su padre le gustaba aquella
costumbre norteamericana del Halloween, le gustaba el viento helado de la noche, le gustaba reír
con su cordial risa de amigo mayor y lanzar gritos con los que fingía querer asustar a los que
abrían las puertas y asomaban los rostros conocidos de Tarker's Mills). Marty iba disfrazado de
Yoda, una especie de extraterrestre, el rostro cubierto con una máscara de goma y una gran túnica
que le cubría sus piernas inútiles.
-Siempre consigues todo lo que quieres -le había dicho Katie, echando hacia atrás la cabeza
en ademán de disgusto, cuando vio la máscara..., pero Marty sabía que no estaba enfadada con él,
realmente, porque le había preparado el báculo, un detalle que completaba su artístico disfraz,
aunque sí, quizá, un poco triste porque se la consideraba ya demasiado mayor para ir pidiendo y
amenazando de casa en casa. En su lugar iría a una fiesta con sus compañeros y compañeras de
escuela. Bailaría al ritmo de los discos de Donna Summer, asarían manzanas y más tarde se
apagarían las luces para el juego de la botella que gira y quizá tendría que besar a alguno de los
chicos, no porque le gustara hacerlo sino porque sería divertido y podría reírse entre dientes con
sus amigas al día siguiente en los pasillos de la escuela.
El padre de Marty llevó a éste en su camioneta porque ésta tenía una pequeña rampa que
podía ser utilizada para que Marty subiera y bajara. El chico bajaba de la camioneta y con su silla
de ruedas recorría las calles, con su bolsa sobre el regazo. Así había recorrido todas las casas de su
calle y algunas otras más céntricas del pueblo, las de los Collins, los McInnes, los Manchester, los
Milliken y los Easton. En la taberna habían colocado un gran tazón lleno de palomitas de maíz
rebozadas de azúcar. Barras de chocolate en la rectoría de la iglesia congregacional y barras de
mazapán en la rectoría baptista. Después Marty fue a los hogares de los Randolph, los Quinn, los
Dixon y una docena o dos docenas más de familias del pueblo. Marty regresó a casa con su bolsa
llena a reventar de golosinas... y con un conocimiento terrorífico, casi increíble.
¡Lo sabía!
¡Sabía quién era el hombre lobo!
En una de las visitas realizadas por Marty, la Bestia, la Bestia en persona, ahora segura entre
sus lunas de locura, había puesto algunas golosinas en su bolsa sin darse cuenta de que el rostro del
muchacho había palidecido, como el de un muerto, bajo su máscara de Yoda. Bajo sus guantes, sus
dedos apretaron el bastón que completaba su disfraz con tanta fuerza que sus uñas se volvieron
Stephen King El ciclo del hombre lobo
blancas. El hombre-lobo le había sonreído a Marty y acarició la parte de la máscara que cubría su
cabeza.
Era el hombre-lobo. Marty lo sabía y no sólo porque llevara un parche negro cubriéndole un
ojo. Había algo más: cierto parecido vital entre el rostro humano de aquel hombre y la rugiente
cara del animal que había visto en aquella noche veraniega y plateada por la luna, hacía ya cerca de
cuatro meses.
Desde su regreso a Tarker's Mills, a su vuelta de Vermont, el día después de la Fiesta del
Trabajo, Marty venía manteniéndose alerta, vigilante, seguro de que acabaría por volver a ver al
hombre-lobo, tarde o temprano, y que lo reconocería cuando lo viera porque sabía que tendría que
tratarse de un tuerto. Aun cuando la policía le había dicho que lo tendría en cuenta y haría las
comprobaciones pertinentes, cuando él le dijo que estaba seguro de que le había sacado un ojo al
hombre-lobo, Marty sabía que no le habían creído del todo. Posiblemente porque sólo era un niño
o porque no estaban allí aquella noche de julio en que tuvo lugar el enfrentamiento. De todos
modos, eso no le importaba demasiado. Él sabía que las cosas habían sido así, tal y como las
explicaba.
Tarker's Mills era una ciudad pequeña, pero estaba creciendo, y hasta aquella noche Marty
no había visto a ningún tuerto. No se había atrevido a hacerle preguntas a su madre, que estaba
asustada y preocupada porque lo ocurrido en la noche del Cuatro de Julio pudiera marcar de modo
permanente la psiquis de su hijo. Sabía que si acudía a su madre con preguntas, ésta confirmaría
sus temores. Por otra parte, Tarker's Mills era un pueblo pequeño. Más pronto o más tarde acabaría
por ver a la Bestia, también con su rostro humano.
De regreso a casa, el señor Coslaw (el entrenador Coslaw para sus miles de estudiantes
presentes y pasados) pensó que Marty estaba tan quieto y tranquilo debido al cansancio y a la
excitación de la noche. La verdad era que estaba equivocado. Con la excepción de aquella noche
con la maravillosa bolsa de fuegos artificiales, Marty jamás se había sentido más despierto y más
lleno de vida. Su principal pensamiento era: le había costado casi sesenta días, tras su vuelta de
Vermont, descubrir la identidad del hombre-lobo debido a que él era católico y acudía a la iglesia
de Santa María, en las afueras de la ciudad.
El hombre con el parche en el ojo, el hombre que había puesto una barra de mazapán en su
bolsa y lo había acariciado en la cabeza por encima de su máscara de goma no era católico. Muy
lejos de ello. La Bestia era el reverendo Lester Lowe, de la iglesia baptista de la Gracia.
Apoyado en el quicio de la puerta, sonriendo, Marty había visto con toda claridad el parche
que le cubría el ojo, a la luz amarillenta de una lámpara que salía por la puerta entreabierta. Le
daba al reverendo un aspecto casi de pirata.
-Siento mucho lo de su ojo, reverendo Lowe -dijo el señor Coslaw con su recia voz de amigo
mayor-. Espero que no sea nada serio.
La sonrisa del reverendo Lowe adquirió un aire de sufrimiento pacientemente soportado. La
verdad era, dijo, que había perdido el ojo. Un tumor benigno había hecho necesario extirpar el ojo
para sacar el tumor. Pero se trataba de la voluntad de Dios y se estaba adaptando bien a la nueva
situación. Después, acarició la cabeza enmascarada de Marty y dijo que había muchas otras
personas, que él conocía, que tenían que soportar cruces más pesadas.
Ahora, Marty, echado en su cama, escuchaba el viento de octubre que cantaba fuera,
arrastrando las últimas hojas secas de la temporada, introduciéndose por los huecos de los agujeros
de la calabaza hueca, iluminada con una vela encendida en su interior, que flanqueaba el camino
de entrada a la casa de los Coslaw, mientras observaba el recorrido de la media luna por el cielo
cubierto de estrellas. La cuestión que se planteaba era: ¿Qué debía hacer ahora?
No lo sabía, pero estaba seguro de que el tiempo acabaría por traerle la respuesta.
Se quedó dormido con el sueño profundo y sin ensueños de los muy jóvenes, mientras que
fuera de la casa, el viento soplaba sobre Tarker's Mills, llevándose el mes de octubre y trayendo
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consigo el frío mes de noviembre con su cielo de estrellas fugaces. ¡Octubre, el mes de hierro del
otoño!
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NOVIEMBRE
Stephen King El ciclo del hombre lobo
Se aproximaba ya el final de año; el oscuro y férreo mes de noviembre había llegado a
Tarker's Mills. En la calle Mayor estaba teniendo lugar un extraño éxodo. El reverendo Lester
Lowe observaba lo que sucedía desde la puerta de la rectoría baptista. Había salido para recoger su
correspondencia y había encontrado en el buzón seis circulares y una única carta que mantenía en
las manos mientras observaba la fila de camionetas polvorientas, Ford, Chevrolet e International
Harvester, que se abría camino para salir de la ciudad.
Las nevadas se aproximaban, había dicho el hombre del tiempo, pero aquellos que se iban no
eran gentes que abandonaran el pueblo antes de la llegada de las tormentas en busca de climas más
cálidos; no, la gente no viaja hacia las doradas playas de Florida o California con cazadora de
cuero, cartucheras y la escopeta al lado, con los perros en el asiento de atrás. Era el cuarto día que
aquellos hombres, dirigidos por Elmer Zinneman y su hermano Pete, se habían puesto en marcha
con perros y escopetas y una buena cantidad de cajas de seis latas de cerveza. La expedición había
empezado a salir a medida que se acercaba la luna llena. Había pasado la época de la caza menor y
de la caza mayor también, pero seguía abierta la temporada de caza de los hombres-lobo, y la
mayoría de aquellos hombres, tras la máscara de sus rostros severos y pretendidamente justos, se
lo estaban pasando muy bien. Como el entrenador Coslaw podría haber dicho, ¡con toda razón,
maldita sea!
Algunos de los hombres, el reverendo Lowe lo sabía, no hacían otra cosa que divertirse y
armar jarana. Aquello les ofrecía una oportunidad de salir al bosque, beber cerveza, orinar en los
barrancos, contar chistes sobre polacos, boches y negros y disparar a las ardillas y las cornejas.
"Son auténticos animales -pensó Lowe, y su mano fue inconscientemente al parche que
llevaba sobre el ojo desde el mes de julio-. Lo más seguro es que unos se maten a otros. Tienen
suerte de que no les haya pasado todavía."
El último de los vehículos se había perdido de vista ya, al otro lado de la colina que daba su
nombre a Tarker's Mills, haciendo sonar su claxon y los ladridos de los perros en la parte trasera de
las camionetas. Sí; verdaderamente algunos de los hombres sólo iban en busca de jarana, pero
otros, como Elmer y Pete Zinneman, por ejemplo, estaban mortalmente serios.
"Si esa criatura, hombre, bestia o lo que quiera que sea se va de caza este mes, los perros le
seguirán el rastro -había oído decir a Elmer en la barbería, apenas hacía dos semanas-. Y si ese
hombre o animal no sale, es posible que haya salvado la vida. A1 menos habremos salvado una
vida, de hombre o de bestia."
El reverendo había oído aquellas palabras. Y sabía que, aunque algunos de los hombres sólo
trataran de pasarlo bien, también había doce, o quizá veinticuatro, que se tomaban las cosas en
serio. Pero no habían sido ellos los que contagiaron aquella extraña sensación nueva en el interior
del cerebro del clérigo... La sensación de estar a punto de caer en una trampa.
La causa eran las notas. Las notas, la más extensa de ellas con sólo dos frases, escritas con
letra infantil y laboriosa e incluso con algunas faltas de ortografía. Bajó los ojos para mirar la carta
que acababa de recibir con el correo del día, cuya dirección estaba escrita con aquella misma letra
infantil y del mismo modo: "Reverendo Lowe, Rectoría baptista, Tarker's Mills, Maine 04491."
Se hizo más fuerte la sensación de estar atrapado..., como él creía que debía sentirse un zorro
al advertir que los perros lo habían encerrado en un callejón sin salida. El momento de pánico en el
que el zorro se daba la vuelta, con los dientes desnudos, para enfrentarse y luchar con los perros
que, con toda seguridad, acabarían por hacerlo pedazos.
Cerró la puerta con firmeza, entró en el salón donde el viejo reloj del abuelo dejaba oír su
tictac solemne. Tomó asiento, dejó cuidadosamente las circulares religiosas que acababa de recibir
sobre la mesa que la señora Miller solía abrillantar dos veces por semana, y abrió la nueva carta.
Como las otras, no llevaba saludo alguno y, como las otras, tampoco estaba firmada. En el centro
de una hoja que había sido arrancada de un cuaderno escolar rayado, podía leerse únicamente esta
frase: "¿Por qué no se suicida?"
Stephen King El ciclo del hombre lobo
El reverendo Lowe se llevó a la frente la mano, que le temblaba ligeramente. Con la otra
mano arrugó la hoja que acababa de leer y la dejó sobre un gran cenicero de cristal que había sobre
la mesa. Aunque el reverendo Lowe no fumaba, solía recibir a sus feligreses, cuando acudían a
hacerle alguna consulta, en aquel mismo salón, y algunos de ellos sí lo hacían. Tomó una caja de
cerillas del bolsillo de su chaqueta de punto, su atuendo casual del domingo por la tarde, y prendió
fuego al papel, como había hecho con las otras notas, y la contempló mientras ardía.
Lowe había llegado a saber quién era realmente por dos caminos distintos. Como
consecuencia de su pesadilla en el mes de mayo, aquel sueño en el cual todo el mundo, durante la
celebración de la fiesta del domingo del Viejo Hogar, se transformaba en hombre-lobo, y el
subsiguiente horrible descubrimiento del cadáver destripado de Clyde Corliss, había comenzado a
darse cuenta de que había algo...; en fin, algo en él que no estaba del todo bien. No sabía otra
forma de expresarlo. Algo malo, equivocado. Y sabía también que muchas mañanas, por lo
corriente durante el período de luna llena, se levantaba con la sensación de encontrarse
sorprendentemente bien, en sorprendente buen estado, sorprendentemente fuerte. Esa sensación
desaparecía a medida que la luna se iba reduciendo y volvía a aumentar de nuevo con la nueva
luna llena.
Como consecuencia de su sueño y de la muerte de Corliss, se vio forzado a reconocer otras
cosas que hasta entonces no había podido advertir. Sus ropas destrozadas y llenas de barro.
Arañazos y magullamientos cuyo origen ignoraba, pero que como nunca le dolían o le causaban
molestias podían ser olvidados con facilidad... o simplemente dejar de pensar en ellos. Incluso
había estado en condiciones de olvidar los restos de sangre que a veces encontró en sus manos... y
en sus labios.
Después, el 5 de julio, la segunda etapa. Para describirla con la mayor sencillez: se había
despertado con solo un ojo. Lo mismo que con los arañazos y las pequeñas heridas anteriores,
tampoco entonces sintió el menor dolor, sólo el agujero, la cuenca vacía donde antes estuviera su
ojo izquierdo. En ese momento su conocimiento se hizo lo suficientemente lúcido como para poder
seguir negando la realidad: él era el hombre-lobo; él era la Bestia.
Durante los tres últimos días había tenido sensaciones que le eran familiares: una gran
inquietud, una impaciencia en cierto modo alegre, una euforia tensa en todo su cuerpo. ¡Volvía! El
cambio estaba a punto de llegar una vez más, de nuevo. Aquella noche la luna se alzaría en el
cielo, plena, y los cazadores estarían fuera en el bosque, con sus perros. Bien: no le importaba. Era
inteligente, mucho más inteligente que ellos, más inteligente de lo que sus cazadores creían que
podía ser la Bestia. Hablaban de un hombre-lobo, pero pensaban de él como si fuera un lobo y no
un hombre. Ellos iban con sus furgonetas y jeeps, pero él podía, también, conducir su pequeño
coche, un Volare sedán. A últimas horas de la tarde se dirigiría hacia Portland, pensó, y se
detendría en algún motel de las afueras de la ciudad. Y cuando llegara el cambio, no habría perros
ni cazadores. No, no eran éstos los que le asustaban.
"¿Por qué no se suicida?"
La primera nota le llegó a principios de mes. Decía simplemente: "Sé quién es usted." La
segunda decía: "Si verdaderamente es usted un hombre de Dios, váyase de la ciudad. Váyase a
algún lugar donde pueda matar animales y no seres humanos."
La tercera decía: "¡Termine ya!"
Eso era todo. Sólo "¡Termine ya!" Y ahora: "¿Por qué no se suicida?"
"Porque no quiero hacerlo -pensó el reverendo Lowe con petulancia-. Esto que me ocurre...,
lo que quiera que sea, es algo que yo no he pedido, que yo no me he buscado. No he sido mordido
por un lobo ni he recibido la maldición de un gitano. Es, simplemente, algo que... me ha sucedido.
Un día del último mes de noviembre estaba recogiendo unas flores para los floreros de la sacristía,
en ese bonito cementerio de Sunshine Hill. Nunca antes había visto unas flores semejantes... Se
marchitaron, murieron antes de que regresara al pueblo. Se volvieron negras todas ellas. Quizá fue
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entonces cuando todo comenzó. No, no hay razón para que esté seguro de ello..., pero lo creo. Y no
quiero suicidarme. Ellos son los animales y no yo."
¿Quién escribirá esas notas?
No lo sabía. El ataque de la Bestia a Marty Coslaw no había sido publicado en el semanario
de Tarker's Mill y el clérigo estaba orgulloso de su capacidad para no escuchar chismes ni
maledicencias. Es decir, del mismo modo que Marty no supo nada de Lowe hasta la noche de
difuntos, porque sus ambientes religiosos no tenían contacto, tampoco el reverendo Lowe sabía
nada de Marty. Y no podía recordar qué hacía cuando estaba convertido en hombre-lobo: sólo una
especie de embriaguez, parecida a la alcohólica, acompañada de una sensación de bienestar cuando
terminaba el ciclo hasta el mes siguiente y la inquietud antes de la llegada de la nueva luna llena.
"Soy un hombre de Dios al que sirvo -pensó. Se puso en pie y comenzó a pasear arriba y
abajo por la habitación, cada vez más de prisa. El reloj del abuelo repetía su tictac de modo
solemne en el tranquilo salón-. Soy un hombre de Dios y no quiero suicidarme. Estoy haciendo
mucho bien aquí y, si en alguna ocasión hago el mal, bueno, son muchos los hombres que lo
hicieron antes que yo; el mal también sirve a la voluntad de Dios, como nos enseña el Libro de
Job. Si yo he sido maldito por una fuerza exterior, Dios me hará caer cuando Él crea llegado su
momento. Todas las cosas están al servicio de la voluntad de Dios... pero ¿quién será? ¿Debo tratar
de averiguarlo? ¿Quién fue atacado la noche del Cuatro de Julio? ¿Cómo perdí (cómo perdió la
Bestia) mi (su) ojo? Quizá convendría silenciarlo..., pero no este mes. Hagamos primero que los
cazadores vuelvan a dejar a sus perros en las perreras. Sí..."
Comenzó a andar, de prisa, cada vez más de prisa, encorvado, sin darse cuenta de que su
barba, más bien rala (sólo necesitaba afeitarse una vez cada tres días, en los días normales del mes,
claro está), le había crecido espesa y fuerte, dura; y que su ojo castaño había adquirido una
tonalidad más clara, casi amarillenta que poco a poco iba adquiriendo un profundo color verde
esmeralda que acabaría de llegar cuando se hiciera de noche. Se iba encorvando cada vez más a
medida que se paseaba y seguía hablando consigo mismo, pero sus palabras adquirían un tono cada
vez más profundo, más bajo, que cada vez se parecía más a un rugido.
Finalmente, la grisácea tarde de noviembre se fue oscureciendo, hasta adquirir una tonalidad
más densa, y el reverendo se dirigió a la cocina, tomó las llaves de su automóvil, que colgaban
detrás de la puerta trasera de la casa, y se encaminó al coche, ya casi corriendo. Se dirigió hacia
Portland, conduciendo a toda velocidad, sonriendo, y no se detuvo cuando la primera nieve de la
temporada empezó a caer arremolinada delante de las luces de sus faros, los copos como bailarines
desprendidos de un cielo férreo. Presentía a la luna en algún lugar del cielo, por encima de las
nubes; sentía su fuerza poderosa; su pecho'se dilató, estirando las costuras de su camisa blanca.
Conectó la radio con una emisora que transmitía música de rock and roll y se sintió
realmente en forma..., ¡magníficamente bien!
Y lo que ocurrió más tarde, en esa misma noche, podría ser un juicio de Dios o una
sangrienta burla de aquellos antiguos dioses a los que el hombre había adorado desde la seguridad
de los círculos de piedras en las noches de plenilunio. ¡Oh, todo aquello resultaba divertido,
demasiado divertido, porque Lowe había recorrido todo el camino hasta Portland para
transformarse allí en la Bestia, pero el hombre al que había acabado por degollar y destripar en
aquella nevada noche de noviembre fue Milt Sturmfuller, un hombre que residía en Tarker's Mills
desde toda la vida..., y quizá Dios era justo, porque si había un verdadero tipo asqueroso en
Tarker's Mills, éste era Milt Sturmfuller. Había salido de su casa aquella noche, como tantas otras
noches, diciéndole a su sufrida y maltratada esposa, Donna Lee, que se iba de viaje de negocios.
Pero su negocio era una chica de mala vida llamada Rita Tennison, que le había contagiado un
grave caso de herpes que él había transmitido a su esposa, a la pobre Donna Lee, que ni siquiera se
había atrevido a mirar a otro hombre en todo el tiempo que llevaban casados.
El reverendo Lowe se había inscrito en un motel llamado The Driftwood, cerca de
Portland-Westbrook, el mismo motel que Milt Sturmfuller y Rita
Stephen King El ciclo del hombre lobo
Tennison habían elegido aquella noche de noviembre para sus "negocios".
Milt salió de su bungalow a las diez y cuarto para buscar una botella de bourbon que se
había olvidado en el auto, y quizá se estaba felicitando a sí mismo por estar tan lejos de Tarker's
Mills en aquella noche de luna llena, cuando la Bestia, con sólo un ojo, se lanzó sobre él desde el
techo de la cabina de un camión de diez ruedas y lo decapitó de un violento zarpazo con sus fuertes
garras. El último sonido que Milt Sturmfuller oiría en su vida fue el aullido de triunfo del
hombre-lobo que sonó cada vez con mayor fuerza. Su cabeza cayó bajo el camión, los ojos muy
abiertos y la sangre brotando a borbotones de la garganta y la botella de bourbon se le escapó de su
mano sin fuerza cuando la Bestia ocultó su hocico en la garganta y comenzó a alimentarse.
Y al día siguiente, de regreso ya en su rectoría baptista de Tarker's Mills y sintiéndose
maravillosamente bien, el reverendo Lowe leyó en un periódico el relato del crimen y pensó
piadosamente: "La víctima no era un buen hombre. Todas las cosas sirven al Señor."
Tras esos pensamientos, siguió pensando: "¿Quién es el chico que me envía las notas?
¿Quién fue atacado en julio? Ya es hora de que lo sepa. Creo que ha llegado el momento de prestar
oído a lo que murmura la gente."
El reverendo Lester Lowe se ajustó el parche que cubría la cuenca vacía de su ojo, pasó a
una nueva sección del periódico y pensó: "Todas las cosas sirven a la voluntad del Señor; si Dios
quiere, lo encontraré. Y le haré guardar silencio. Para siempre."
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DICIEMBRE
Stephen King El ciclo del hombre lobo
Faltaban quince minutos para la medianoche de Noche Vieja. En Tarker's Mills, como en el
resto del mundo, el año llegaba a su término, y en Tarker's Mills, como en el resto del mundo
también, el año pasado había traído cambios.
Milt Sturmfuller había muerto y su esposa Donna Lee, al fin libre de su servidumbre, se
había ido del pueblo. A Boston, decían algunos; a Los Ángeles, según otros. Otra mujer había
tratado de ganarse la vida con la librería Corner, aunque fracasó. Pero la barbería, el Market Basket
y la taberna seguían haciendo negocios en sus mismos locales, gracias a Dios... Clyde Corliss
había muerto, pero sus dos hermanos, que siempre fueron unos inútiles, Alden y Errol, seguían
vivos y con buena salud. Cobraban uña paga de la beneficencia en la asistencia social de otro
pueblo algo alejado de allí, pues les faltaba valor y les sobraba orgullo para hacerlo en Tarker's
Mills. La abuela Hague, que solía hacer las mejores empanadas de Tarker's Mills, había muerto de
un ataque cardiaco; Willie Harrington, a sus noventa y dos años de edad, había resbalado en el
hielo frente a su casita de la Ball Strect, a fines de noviembre y se rompió la cadera; la biblioteca
municipal había recibido un buen legado en el testamento de uno de los ricos que acudían allí a
pasar el verano y pronto comenzaría la construcción de un pabellón destinado a los niños, algo de
lo que ya se venía hablando en el pueblo desde tiempos inmemoriales. Ollie Parker, el director de
la escuela, sufría una hemorragia nasal que no se le curó en octubre y que fue diagnosticada como
hipertensión aguda. "Has tenido suerte, que no te estalló el cerebro", murmuró el médico,
vendando el corte que le había hecho para eliminar la tensión, y le recomendó al viejo Ollie que
perdiera veinte kilos de peso. Milagrosamente Olli había perdido diez de esos veinte kilos para
Navidad y se sentía y tenía el aspecto de un hombre nuevo y distinto.
-Y actúa también como si fuera un hombre nuevo -le dijo su esposa a su íntima amiga Delia
Burney, con una mueca significativa.
Brady Kincaid, asesinado por la Bestia en la temporada de las cometas, seguía muerto. Y
Marty Coslaw, que solía sentarse precisamente en el asiento detrás de Brady, en la escuela, seguía
siendo un inválido.
Algunas cosas cambian y otras no, y en Tarker's Mills el año viejo se iba y el nuevo llegaba,
mientras la tormenta atronaba fuera y la Bestia rondaba. En alguna parte.
Marty Coslaw y su tío Al estaban sentados en la sala de estar del hogar de los Coslaw,
contemplando en la televisión el show de Noche Vieja de Dick Clark desde Nueva York. El tío Al
estaba sentado en el sofá y Marty en su silla de ruedas frente al televisor. En el regazo de Marty
descansaba una arma, un Colt Woodsman del 38. El arma estaba cargada con dos balas de plata
pura, que el tío Al había conseguido de un amigo de Hampden, Mac McCutcheon. Este Mac
McCutcheon, después de algunas protestas, había fundido la cuchara de plata, recuerdo de la
confirmación de Marty, con una lámpara de propano y había calculado la cantidad de pólvora
necesaria para impulsar las balas sin hacer que salieran girando sin control.
-No te garantizo que funcionen -le había dicho aquel Mac McCutcheon al tío Al-, pero lo
más probable es que sí. ¿A quién piensas matar, Al? ¿A un hombre-lobo o a un vampiro?
-Uno de cada -dijo Al, devolviéndole la sonrisa de complicidad-. Ésa es la razón por la que te
encargué dos. Había también un banshee (1) por los alrededores, pero su madre ha muerto en
Dakota del Norte y ha tenido que tomar el avión para Fargo. -Ambos se rieron de la broma, y
después A1 le explicó-:Son para un sobrino. Está loco por las películas de monstruos y creo que
será un buen regalo de Navidad para él.
-Está bien: si dispara contra un tablón o un árbol, trae la bala al taller -le dijo Mac-; me
gustaría ver el resultado.
(1) Ser sobrenatural que, según una leyenda campesina irlandesa y escocesa, ronda gimiendo y aullando las casas sobre las
que se cierne la muerte
Stephen King El ciclo del hombre lobo
La verdad era que el tío A1 no sabía qué pensar. No había visto a Marty ni había estado en
Tarker's Mills desde el día 3 de julio; como había supuesto, su hermana mayor, la madre de Marty,
estaba furiosa contra él por el asunto de los fuegos artificiales. "Podría haberse matado, tú,
estúpido de mierda. ¡Por amor de Dios!, ¿qué suponías que estabas haciendo?", le gritó por
teléfono.
-Más bien parece que fueron mis fuegos artificiales los que le salvaron... -comenzó Al, pero
al otro lado oyó el golpe seco de quien corta, repentinamente, la comunicación. Su hermana era
testaruda y, cuando no quería oír algo, no lo oía.
Después, a principios de diciembre, recibió una llamada telefónica de Marty.
-Tengo que verte, tío Al -le dijo Marty-. Tú eres la única persona con la que puedo hablar.
-Hay problemas con tu madre, muchacho -le respondió Al.
-¡Es muy importante! -insistió Marty-. ¡Ven, por favor, por favor!
A1 se decidió a ir y desafió el silencio helado de su hermana, que no ocultó su
desaprobación, en un día frío y claro de comienzos de diciembre. Al se llevó a Marty a dar un
paseo con su coche deportivo, colocándolo firmemente seguro en el asiento delantero. Sólo que
aquel día no hubo carreras de velocidad ni risas. Tío A1 oyó lo que su sobrino le contaba. Escuchó
sus palabras con una inquietud cada vez mayor.
Marty comenzó contando a su tío lo que le había sucedido la noche en que quiso encender su
maravillosa bolsa pirotécnica y cómo le había volado un ojo, a aquella monstruosa criatura, con
una ristra de petardos de los llamados Black Cat. Después le habló de la noche de Halloween y del
reverendo Lowe. Le dijo también que había comenzado a enviarle cartas anónimas..., anónimas lo
fueron hasta las dos últimas, después del asesinato de Milt Sturmfuller en Portland. Estas últimas
las había firmado, tal y como le habían enseñado en sus clases de redacción: "Suyo, sinceramente,
Martin Coslaw."
-Nunca debiste escribirle a ese hombre, ni cartas anónimas ni firmadas -le amonestó A1
violentamente-. ¡Dios mío, Marty! ¿Acaso no se te ha ocurrido pensar que podrías estar
equivocado?
- ¡Claro que sí! -dijo Marty-. Y ésa es la razón por la que he puesto mi nombre en las dos
últimas cartas. ¿No vas a preguntarme qué ha pasado? ¿No vas a preguntarme si el hombre llamó a
mi padre para decirle que le estaba escribiendo notas, una nota preguntándole por qué no se
suicidaba y otra diciéndole que estábamos a punto de descubrirlo?
-No lo hizo, ¿verdad que no? -le preguntó su tío Al, aunque ya conocía la respuesta.
-No, no lo hizo -contestó Marty con calma-. No ha hablado con papá, ni con mamá. No les
ha dicho nada en absoluto. Y tampoco ha hablado conmigo.
-Marty..., puede haber cien razones para que...
-No, sólo hay una razón. Sólo una. Él es el hombre-lobo, él es la Bestia, él. Y está esperando
que llegue el nuevo plenilunio. En su personalidad de reverendo Lowe no puede hacer nada, pero
como hombre-lobo sí que puede hacer muchas cosas. Podría hacerme callar para siempre.
Marty hablaba con tan helada simplicidad que Al casi quedó convencido.
-Bueno: ¿y qué quieres de mí? -le preguntó.
Marty se lo explicó. Quería dos balas de plata y una arma para dispararlas. Y también quería
que tío Al estuviera allí la Noche Vieja, que ese año coincidía con la luna llena.
-No, no voy a hacer nada de eso -le dijo su tío-. Marty, tú eres un buen chico, pero estás
yendo demasiado lejos, creo que desvarías. Me parece que sufres un buen caso de fiebre de silla de
ruedas; es decir, tu fantasía se excita con tu inmovilidad. Si reflexionas sobre el asunto, acabarás
por darte cuenta de ello tú mismo.
-Es posible -admitió Marty-, pero ¿puedes figurarte cómo te encontrarás si te llaman por
teléfono el día de Año Nuevo para decirte que estoy muerto en la cama, despedazado y medio
devorado? No querrás tener una cosa así sobre tu conciencia. ¿Verdad que no, tío Al?
Stephen King El ciclo del hombre lobo
Al comenzó a hablar, después cerró los labios de repente. Habían entrado en un camino para
dar la vuelta y sintió el ruido de las ruedas delanteras al patinar sobre la nieve reciente. Dio la
vuelta y se puso en marcha de nuevo. Había luchado en el Vietnam y ganado unas cuantas
condecoraciones; había logrado evitar, con éxito, compromisos formales con varias jóvenes alegres
y amables, pero ahora se sentía cogido, atrapado por su sobrino, un muchacho de diez años. ¡Su
inválido sobrinito de diez años! Estaba claro que no quería tener un peso así sobre su conciencia,
ni siquiera quería aceptar la simple posibilidad de algo semejante. Y Marty lo sabía. Marty sabía
que su tío Al no lo dejaría solo, aunque sólo hubiera una probabilidad entre ciento de que tuviera
razón...
Cuatro días más tarde, el 10 de diciembre, tío Al llamó por teléfono.
- ¡Buenas noticias! -le anunció Marty a su familia entrando con su silla de ruedas en la sala
de estar, tras haber hablado con su tío-. Tío A1 viene a pasar la Noche Vieja con nosotros.
- ¡Desde luego que no! -objetó su madre en su tono más frío y brusco.
Marty no se dejó amilanar.
-¡Vaya!... Lo siento..., pero acabo de invitarlo -dijo-. Me ha dicho que traerá algunas cosas
para la fiesta.
Su madre se pasó el resto del día dirigiendo miradas de enojo al chico cada vez que lo
observaba o que él fijaba la vista en ella, pero no llamó a su hermano para anular la invitación,
para decirle que no se atreviera a acercarse a ella o a su familia. ¡Y eso era lo más importante de
todo!
Aquella noche, durante la cena, Katie murmuró en son de burla:
-Siempre consigues lo que quieres. Sólo porque eres un inválido.
Con un gesto no menos burlón, Marty le respondió, también en voz baja:
-Yo también te quiero, hermanita.
- ¡Eres un mierdecilla!
Katie se marchó.
Y llegó la Noche Vieja. La madre de Marty estaba convencida de que finalmente A1 no
aparecería por allí, sobre todo al ver cómo arreciaba la tormenta, y el viento soplaba y arrastraba la
nieve. A1 decir verdad también el propio Marty tuvo malos momentos de duda..., pero tío A1 llegó
a eso de las ocho de la noche, conduciendo no su Mercedes, sino un coche todo-terreno que le
habían prestado.
A las once y media de la noche todos los miembros de la familia se habían ido a acostar,
excepto ellos dos, exactamente como Marty había previsto que sucederían las cosas. Pese a que tío
Al aún estaba rumiando el asunto, sin saber qué pensar de todo aquello, había llevado consigo no
uno sino dos revólveres escondidos bajo su grueso abrigo de piel. Uno de ellos, cargado con las
dos balas de plata, se lo entregó a Marty después que la familia se fue a la cama. Como si quisiera
subrayar que ya era hora de acostarse, la madre de Marty dio un portazo cuando entró en el
dormitorio que compartía con su marido..., un fuerte portazo. El otro revólver estaba cargado con
munición más convencional..., pero A1 estaba seguro de que si algún loco se atrevía a entrar en la
casa aquella noche (a medida que el tiempo pasaba sin que ocurriera nada empezó a dudar, más y
más, de que algo fuera a suceder), su Magnum del 45 lo detendría sin lugar a dudas.
En aquellos momentos el cámara de la televisión estaba dirigiendo su objetivo cada vez con
mayor frecuencia a la bola brillantemente iluminada que coronaba la pequeña torreta en el edificio
de la Allied Chemical en Times Square. Estaban pasando los últimos minutos del año. La multitud
congregada a los pies del edificio, para ver caer la bola a medianoche, gritaba alborozada. En el
rincón de la sala de estar de los Cowslaw, opuesto al que ocupaba el televisor, estaba el árbol de
Navidad de la familia que ya empezaba a secarse y adquiría un aspecto triste, desprovisto de los
regalos que colgaron de él y con las agujas tornándose ligeramente marrones.
Stephen King El ciclo del hombre lobo
-Marty, nada... -comenzó a decir Al, pero en aquel momento la gran ventana de la sala
familiar se rompió como si estallara hacia dentro con un tintinear de cristales rotos, para dejar
entrar el viento helado y oscuro, remolinos de nieve blanca... ¡y a la Bestia!
Durante un momento A1 se quedó helado, rígido, por el terror y la incredulidad. Era enorme
aquella Bestia, quizá más de dos metros diez, pese a que andaba agachada, de modo que sus
manos-garras delanteras casi llegaban a la alfombra. Su único ojo, verde (exactamente como Marty
había dicho, pensó confuso, todo tal y como Marty le había dicho), miró a su alrededor con un
gran sentido perceptivo... hasta fijarse en Marty, sentado en la silla de ruedas. Se preparó para
lanzarse sobre el niño. Un sordo rugido de triunfo salió, como una explosión, de su pecho y pasó
entre sus enormes dientes blanco amarillentos.
Con la mayor calma, sin que la expresión de su rostro cambiara en absoluto, Marty alzó su
pistola del 38. El chico parecía aún más pequeño, muy pequeño, en su silla de ruedas, con sus
piernas delgadísimas como palillos enfundadas en sus viejos tejanos, suavizados por el uso, sus
zapatillas forradas de piel en aquellos pies que habían estado insensibles y dormidos durante toda
su vida. Y, aunque pueda parecer increíble, por encima del loco aullido del hombre-lobo, sobre el
gemir del viento, por encima de sus agitados y confusos pensamientos de cómo era posible que
una cosa así sucediera en un mundo real, poblado por gente La sangre resbalaba sobre la salvaje y
peluda máscara que era su rostro, y el único ojo, verde, pareció vacilante y confuso. Tambaleante,
se dirigió hacia Marty, gruñendo, abriendo y cerrando sus manos-garras; de sus fauces afiladas
salía una espesa espuma mezclada con sangre. Marty sostenía el revólver con ambas manos, como
un niño pequeño sostiene un vaso. Esperaba, esperaba..., y cuando el hombre-lobo se lanzó de
nuevo contra él, volvió a disparar. Como por encanto el otro ojo de la Bestia se apagó igual que
una vela bajo el soplo del viento. La tormenta agitó las cortinas, que le envolvieron la cabeza -A1
pudo ver cómo flores de sangre comenzaban a abrirse sobre la tela blanca-, mientras, en el receptor
de la televisión, la gran bola iluminada comenzaba a descender por la barra que la sostenía.
El hombre-lobo se derrumbó de rodillas, cuando el padre de Marty, con los ojos brillantes y
vestido con un llamativo pijama de color amarillo, apareció en la sala. La Magnum 45 de Al seguía
sobre sus rodillas. Al ni siquiera la había alzado.
En esos momentos la Bestia se desplomó por completo, tuvo una sacudida... y murió.
El señor.Coslaw la miraba fijamente, con la boca abierta por el horror y la sorpresa.
Marty se volvió hacia su tío, la humeante arma todavía en las manos. Su rostro tenía una
expresión cansada, pero como de alguien que, finalmente, ha alcanzado la paz.
- ¡Feliz Año Nuevo, tío Al! -exclamó el chico-. Ha muerto. La Bestia ha muerto...
Y comenzó a llorar.
En el suelo, bajo la ruina de las mejores cortinas de la señora Coslaw, el hombre-lobo había
comenzado a cambiar. El pelo que había cubierto su cuerpo y su rostro pareció como si volviera a
entrar en el cuerpo de un modo extraño e inexplicable. Sus labios, contraídos en un rugido de dolor
y rabia, se relajaron y cubrieron los dientes que empezaron también a encogerse, a reducirse al
tamaño y la forma de una dentadura humana. Las garras parecieron fundirse mágicamente hasta
transformarse en uñas, unas uñas humanas que de forma patética mostraban huellas de ser las de
un hombre que acostumbraba mordérselas.real y cosas reales, sobre todo eso. A1 oyó cómo su
sobrino decía:
- ¡Pobre reverendo Lowe! Trataré de liberarle de su sufrimiento.
Y cuando el hombre-lobo se disponía a saltar, su sombra, una mancha en la alfombra, con
sus manosgarras extendidas, Marty abrió fuego. Debido a la escasa carga de pólvora, el arma hizo
un ruido absurdamente insignificante, como el disparo de un insignificante fusil de aire
comprimido.
El rugido del hombre-lobo ascendió en una espiral de rabia, hasta alcanzar un registro mucho
más agudo, convertido en frenético grito de dolor. Chocó contra la pared y en sus espaldas
apareció un gran agujero exactamente al otro lado de donde recibió el tiro. Una pintura de Currier
Stephen King El ciclo del hombre lobo
e Ives que colgaba de la pared se desprendió y cayó sobre su cabeza, resbaló sobre la piel peluda
de su espalda, para acabar haciéndose añicos sobre el suelo, cuando el hombrelobo se dio la vuelta.
El reverendo Lowe yacía allí, envuelto en una cortina ensangrentada, mientras la nieve que
entraba por la ventana destrozada caía a su alrededor formando figuras extrañas.
El tío Al se dirigió hacia su sobrino para confortarlo, mientras el padre de Marty se agachaba
junto al cuerpo desnudo que yacía en el suelo, mientras la madre, abrochándose los botones del
cuello de su bata, entraba en la habitación. Al tomó en sus brazos a su sobrino y lo estrechó
fuertemente, fuertemente...
-Has hecho bien, muchacho -murmuró-. Te quiero mucho.
Fuera, el viento aullaba y gritaba contra el cielo cubierto de nieve. Y en Tarker's Mills, el
primer minuto del Año Nuevo se convirtió en historia.
Stephen King El ciclo del hombre lobo
EPÍLOGO
Todo aquel que se dedique a estudiar la luna, se habrá dado cuenta de que,
independientemente del año que se trata, me he tomado un buen número de libertades con el ciclo
lunar -por lo general para aprovecharme de los días más convenientes (el día de San Valentín, la
fiesta nacional norteamericana del 4 de julio, la noche vieja, etc.), los que señalan en nuestra mente
hechos destacados, de algunos meses. A esos lectores que podrían pensar que me había equivocado
o que era un ignorante en esta especialidad, les aseguro que no es así..., pero la tentación era
demasiado grande como para no caer en ella.
STEPHEN KING
4 de agosto de 1983.

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