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EN LOS LIMITES DE LA REALIDAD

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martes, 1 de abril de 2008

EL LIBRO TIBETANO DE LOS MUERTOS

El libro tibetano de los muertos

_________
PRIMER BARDO
*
  1. Oh, amigo
  2. El tiempo camina hacia ti para buscarte nuevos planos de la realidad.
  3. Tu ego y tu nombre están en el juego de acabar.
  4. Estas poniéndote enfrente de la Luz Clara.
  5. Tú estás experimentando en esta realidad.
  6. En el estado de libertad del ego donde todas las cosas son como un cielo vacío sin nubes.
  7. Y el intelecto desnudo y limpio es como un trasplante vacío.
  8. En este momento conoce por ti mismo y habita en este estado.
  9. Lo que es llamado muerte del ego está viniendo hacia ti.
  10. Recuerda:
  11. Esta es la hora de la muerte y renacimiento.
  12. Aprovecha de esta muerte temporal para obtener el perfecto estado.
  13. Ilumínate.
  14. Concentrado en la unidad de todos los seres vivientes.
  15. Mantenido sobre la Luz Clara.
  16. Usalo para alcanzar el entendimiento y el amor.
  17. Si tú no puedes mantener la felicidad de la iluminación y si tú estás deslizándote dentro del
    contacto del mundo exterior.
  18. Recuerda:
  19. Las alucinaciones que puedes experimentar ahora, las visiones e introspecciones te
    enseñarán mucho sobre ti mismo y el mundo.
  20. El velo de la rutinaria percepción será cambiado en tus ojos.
  21. Recuerda la unidad de todas las cosas vivientes.
  22. Recuerda la gloria de la luz clara.
  23. Déjate guiar a través de tu nueva vida que viene.
  24. Déjate guiar a través de las visiones de esta experiencia.
  25. Si te sientes confuso, invoca la memoria de tus amigos y de tus maestros.
  26. Trata de alcanzar y conservar la experiencia de la luz clara.
  27. Recuerda:
  28. La luz es la energía vital.
  29. La llama sin fin de la vida.
  30. Un ondulante y siempre cambiante torbellino de color puede apoderarse de tu visión.
  31. Esta es la incesante transformación de la energía.
  32. El proceso vital.
  33. No temas.
  34. Entrégate a él.
  35. Únete.
  36. Forma parte de ti.
  37. Tú eres parte de él.
  38. Recuerda también:
  39. Más allá de la continua y fluyente electricidad de la vida es la última realidad.
  40. El Vacío.
  41. Tu propio saber, formado en la no-posesión de forma o color, es naturalmente vacío..
  42. La realidad final.
  43. El Todo bondad.
  44. El Todo paz.
  45. La Luz.
  46. Resplandeciente.
  47. El movimiento es el fuego de vida desde el cual todo viene.
  48. Únete.
  49. Forma parte de ti.
  50. Más allá de la luz de la vida es el pacífico silencio del Vacío.
  51. La quieta felicidad más allá de todas las transformaciones.
  52. La sonrisa de Buda.
  53. El Vacío no es la nada.
  54. lnobstruido, brillando, conmoviendo, feliz.
  55. El vacío es principio y final él mismo.
  56. Consciencia de diamante.
  57. El Todo Bondad Buda.
  58. Tu propia consciencia, brillando, vacía e inseparable
  59. No-pensamiento, no-visión, no-color, es vacío
  60. El intelecto brillando y lleno de felicidad y silencioso.
  61. Este es el estado de perfecta iluminación.
  62. Tu propia consciencia, brillando, vacía el inseparable del gran cuerpo resplandeciente,
    no tiene nacimiento, ni muerte.
  63. Es la inmutable luz que los tibetanos llaman Buda Amitabha.
  64. El saber de la no-forma comenzando.
  65. Conocido esto es suficiente.
  66. Reconocer el vacío de tu propia consciencia para ser dominio de Buda
  67. Permanece en este reconocimiento y tú mantendrás el estado de la divina mente de Buda.
*
Segundo Bardo
*
Espera:
Ahora vas a experimentar tres Bardos.
Tres estados de la pérdida del yo.
Primero aparece la clara luz de la realidad.
  1. Vienen fuego los juegos de alucinaciones fantásticamente variados.
  2. Más adelante encontrarás el estado de reentrada.
  3. De volver a tener un yo.
  4. Oh, amigo.
  5. Puede ser que tu experiencia sea de trascendencia del yo, la salida de tu antiguo propio yo.
  6. Pero tú no eres el único.
  7. A todos les llega alguna vez.
  8. Eres afortunado al tener gratuitamente esta experiencia de renacimiento que se te ofrece.
  9. No te apegues con esa debilidad a tu viejo Yo.
  10. Incluso si te apegas a tu mente, ya has perdido el poder de mantenerla.
  11. Por la lucha no podrás conseguir nada en este mundo alucinatorio.
  12. No te apegues.
  13. No seas débil
  14. Cualquiera que sea el miedo o terror que te embargue
  15. No olvides estas palabras.
  16. Introduce su significado en tu corazón.
  17. Sigue adelante.
  18. Aquí mismo está el secreto vital del conocimiento.
  19. Recuerda, oh amigo:Cuando el cuerpo y la mente se separan, experimentas una rápida visión de la verdad pura,sutil, radiante, brillante.
  20. Vibrante, gloriosa.
  21. No temas.
  22. Esta es la radiación de tu verdadera naturaleza.
  23. Reconócelo.
  24. Desde la niebla de esta radiación viene el sonido natural de la realidad.
  25. Reverberando igual que mil truenos simultáneos.
  26. Este es el sonido natural del proceso de tu vida.Por tanto no te asustes.
  27. No te aterrorices.
  28. No tengas miedo.Para ti es suficiente saber que estas apariciones sonlas formas de tu propio pensamiento.
  29. Si no reconoces tus propias formas de pensamiento.

Si olvidas tu preparación.
Las luces te deslumbrarán.
Los sonidos te atemorizarán.
Los rayos te aterrorizarán
La gente a tu alrededor te confundirá
Recuerda la llave de las enseñanzas
Oh, amigo.
Estos reinos no vienen de algún lugar exterior a tu ego.
Vienen de tu interior y brillan sobre ti.
Tampoco las revelaciones vienen de ningún otro lugar.
Existen desde la eternidad dentro de las facultades tu propio intelecto.
Reconoce que son de esta naturaleza.
La llave de la iluminación y de la serenidad durante
el período de diez mil visiones es simplemente ése:
Descanso, relax.
Únete a él.
Acepta encarecidamente las maravillas de tu creatividad.
No te apegues ni estés asustado.
Ni atraído ni repelido.
Sobre todo, no hagas nada sobre las visiones.
Existen solamente dentro de ti.
La fuente
(Ojos cerrados, estímulos externos ignorados)
Oh, bien nacido, escucha con cuidado:
La energía radiante del origen,
semilla de la que vienen todas las formas vivientes brota hacia afuera y golpea contra ti con
una luz tan brillante que tú apenas podrás mirar.
No te asustes.
Esta es la Energía del Origen que ha estado radiando billones de años.
Siempre manifestándose en otras formas.
Acéptala.
No intentes intelectualizarla.
No juegues con ella.
Fúndete con ella.
Déjala fluir a través de ti.
Piérdete con ella.
Fúndete en el Halo de Luz de arco Iris.
En el corazón de la lanza de la energía.
Obtén el dominio de Buda en el reino central.
Síntomas físicos
Oh amigo, escucha con atención.
Los síntomas corporales que tú estás sintiendo no son efecto químico.
Ellos indican que tú estás luchando contra el conocimiento
de sentimientos que sobrepasan tu experiencia normal.
Tú no puedes controlar estas ondas universales de energía.
Deja que los sentimientos se fundan todos sobre ti.
Hazte parte de ellos.
Permítete a ti mismo latir con las vibraciones de tu alrededor
Relájate.
No luches.
Tus síntomas desaparecerán tan pronto como todo
rastro de ego concentrado, esforzándose, desaparezca.
Acéptalos como el mensaje del cuerpo.
Dales la bienvenida.
Goza de ellos.
El fluir interno de procesos arquetípicos
(Ojos cerrados, estímulos externos ignorados, aspectos intelectuales)
Oh bien nacido, escucha con atención:
El fluir de la vida está girando a través de ti
Una demostración infinita de formas y sonidos puros.
Deslumbrantemente brillante.
Siempre cambiante
No intentes controlarla
Fluye con ella
Experimenta los antiguos mitos cósmicos de creación y manifestación
No intentes comprender
Hay muchísimo más tiempo para esto más tarde
Fúndete con ella
Déjala fluir a través de ti
No hay necesidad de actuar o pensar
Se te están enseñando las grandes lecciones de evolución, creación y reproducción.
Si tú intentas retenerlo, puedes caer en mundos infernales
y sufrir intolerable miseria creada por tu propia mente.
Evita jugar a interpretaciones
Evita pensar, hablar o hacer
Ten fe en la corriente de la vida
Confía en tus compañeros en esta acuosa jornada
Fúndete en la Luz de Arco Iris
En el Corazón del Río de las formas creadas
Obtén el dominio de Buda en el Reino preeminentemente feliz
La corriente del fuego de la unidad interna
(Ojos cerrados, estímulos externos ignorados, aspectos emocionales)
Oh bien nacido, escucha con atención:
Estás fluyendo hacia fuera y hacia dentro de la fluida unidad de la vida
El éxtasis del fuego orgánico te abrasa todas las células
Las duras, secas, frágiles cascadas de tu ego están lavándose en el infinito mar de
creaciones
Fluye con ella
Siente el pulso del corazón del sol
Deja que el rojo Buda Amitabha barra a lo largo de ti.
No temas el éxtasis
No resistas la corriente
Recuerda, todo el exultante poder viene de dentro
Confía en la fuerzamarea arrastrándote dentro de la unidad con todas las formas vivientes
Deja que tu corazón estalle en el amor por toda la vida
Deja que tu sangre caliente chorree hacia fuera dentro del océano de toda la vida
No estés atado al poder estático
El viene de ti.
Déjalo fluir
No Intentes apresar tus viejos temores corporales.
Deja que tu cuerpo se funda con el flujo caliente.
Deja que tus raíces se sumerjan dentro del cuerpo de la vida caliente
Flota en el mar del Arco Iris
Consigue el dominio de Buda en el reino llamado
AMOR EXULTANTE.
La estructura de la onda vibración de las formas externas
(Ojos abiertos, gran interés en el estímulo externo visual, intelectuales)
Oh bien nacido, escucha con atención:
En este punto te puedes dar cuenta de la estructura
en formas de ondas del mundo que te rodea.
Todo lo que tú ves se disuelve en vibraciones de energía
Mira fijamente y te darás cuenta del baile eléctrico de la energía
Ya no hay cosas ni personas sino solo el movimiento directo de partículas
Tu conciencia ahora dejará tu cuerpo y se introducirá en el río de ondas rítmicas.
No hay necesidad de hablar ni de acción
Deja que tu cerebro se convierta en un receptor de las radiaciones
Todas las interpretaciones son producto de tu mente.
Quítatelas de encima.
No tengas miedo.
Maravíllate en la fuerza natural de tu propio cerebro
La sabiduría de tu propia electricidad
Estate quieto y espera
A medida que el mundo tridimensional se deshace,
puedes sentir pánico
Te puedes sentir apegado por el pesado
y aburrido mundo de los objetos que ahora estás dejando.
En este momento, no te asustes de la trasparente, radiante, cegadora onda de energía
Deja que tu intelectualidad descanse
No tengas miedo de los rayos pegajosos de la luz de la vida
la estructura básica de la materia, la forma básica de la comunicación en ondas.
Atiende quietamente y recibe el mensaje
Ahora tendrás la experiencia directa de la revelación de las formas primarias.
Las ondas vibratorias de la unidad externa
(Ojos abiertos, gran interés por el estímulo exterior tal como las luces, o los movimientos, aspectos emocionales)
Oh bien nacido, escucha atentamente:
Estás experimentando la unidad de todas las formas vivientes
Si la gente te parece hecha de goma y sin vida, como muñecos de plástico,
No te asustes
Esto sólo es un esfuerzo de tu ego para mantener su identidad separada.
Permítete sentir la unidad de todo, mézclate con el mundo alrededor tuyo
No tengas miedo
Disfruta el baile de los muñecos, los crea tu propia mente
Relájate y siente el éxtasis de las vibraciones de energía atravesándote
Disfruta la completa unidad de la materia y la vida
La luminosidad radiante es un reflejo de tu propia conciencia
Es un aspecto de tu naturaleza divina
No te sientas adherido a tu antiguo ser humano
No estés alarmado por los nuevos y extraños sentimientos que estás teniendo
Si ahora te sientes atraído por tu ser antiguo
Volverás para otra etapa del juego existencial
Ten confianza y mantente sin temor
Te mezclarás en el corazón del sagrado Ratnasambhava
En un halo de luz arco iris
Y conseguirás liberación en el dominio dotado de gloria
El circo de la retina
Oh bien nacido escucha atentamente:
Estás ahora percibiendo el baile mágico de las formas
Dibujos estáticos y caleidoscópicos explotan a tu alrededor
Todas las formas posibles aparecen vivas delante de tus ojos
El circo de la retina
El incesante juego de los elementos
Tierra, Agua, Aire, Fuego.
En forma y manifestaciones que siempre cambian
Deslumbrándote con su complejidad y variedad
Relájate y disfruta el río de movimiento
No te apegues a ninguna visión ni revelación
Deja que todo pase a través de ti
Si te vienen experiencias molestas
Deja que te pasen como lo demás
No luches contra ellas
Todo viene desde dentro de ti
Esto es la gran lección en creatividad y poder del cerebro
Liberado de sus estructuras aprendidas.
Deja que la cascada de imágenes y asociaciones te lleve donde quiera
Medita calmadamente sobre el conocimiento
de que estas visiones son emanaciones de tu propia conciencia.
De esta manera puedes obtener conocimiento propio y liberarte.
El teatro mágico
Oh, bien nacido, escucha atentamente:
Estás ahora en el teatro mágico de los héroes y los demonios
Figuras mitológicas y superhumanas
Demonios, diosas, guerreros celestiales, gigantes.
Angeles, Bodisadvas, enanos, cruzados.
Duendes, demonios, santos, brujos, extraterrestres.
Espíritus infernales, duendecillos, caballeros y emperadores.
El DiosLoto de la danza
El gran hombre viejo, la divina criatura,
El trampista, el metamorfo,
El adiestramonstruos,
La madre de las diosas, la bruja.
El dios de la luna, el errante.
La totalidad del divino teatro de figuras representando el cenit de la sabiduría humana
No tengas miedo de ellos
Están dentro de ti
Tu propia inteligencia creativa es el mago reinante sobre ellos
Reconoce a las figuras como aspectos de ti mismo
Toda la fantástica comedia se halla en ti
No te sientas adherido a las figuras
Acuérdate de las enseñanzas
Aún puedes conseguir la liberación
Visiones coléricas
Oh noblemente nacido, escucha cuidadosamente:
Tú eras incapaz de mantener la perfecta Luz Clara o el primer Bardo
Reconócelas
Ellas son tus propias reflexiones hechas visibles y audibles
Ellas son producto de tu propia mente retrocedido hacia el muro
Ellas indican que tú estás cerrado a la liberación
No las temas
Ningún daño puede venirte de estas alucinaciones
Ellas son tus propios pensamientos con aspecto atemorizante
Son viejos amigos
Dales la bienvenida. Fúndete con ellas, vuelve a ellas
Piérdete tú mismo en ellas.
Ellas son tuyas.
Cualquier cosa por muy aterradora y extraña que tú veas.
Recuerda por encima de todo que viene de dentro de ti.
Manténte sobre este conocimiento
Tan pronto como reconozcas eso, obtendrás liberación
Si no lo reconoces
Torturas y castigo se seguirán
Pero esto son también radiaciones de tu propio intelecto
Son inmateriales
El vacío no puede dañar al vacío
Ninguna de las pacíficas o coléricas visiones
Demonios bebedores de sangre, máquinas,
Monstruos o diablos
Existen en realidad
Solo dentro de tu cráneo
Esto disipará tu miedo.

*
Tercer Bardo
Instrucciones preliminares
*
Oh. escucha bien
Tú estás ahora ingresando en el tercer bardo
Antes mientras experimentabas las pacíficas y coléricas visiones del segundo Bardo
Tú no podías reconocerlo
A través del miedo te quedabas inconsciente
Ahora mientras te recobras
Tu conciencia se alza
Como una trucha brincando hacia adelante,
fuera del agua luchando por su forma original
Tu ego anterior ha comenzado a operar otra vez
No te esfuerces por descifrar cosas
Si por la flaqueza estás atraído a actuar y pensar
Tú quieres vagar en medio del mundo del fuego de la existencia
Y padecer dolor
Relaja tu intranquilo espíritu
Oh... tú has sido incapaz de reconocer las formas arquetípicas del segando Bardo
Tú has bajado hasta ahora
Ahora, si tú deseas ver la verdad
Tu mente debe descansar sin distracción
No hay nada que hacer, nada en que pensar
Flota hacia el noobscuro, primordial brillante, estado vacío de tu intelecto
En este camino tu obtendrás liberación
Si eres incapaz de relajar tu mente
Medita en tus amigos
Piensa en ellos con profundo amor y confianza
Como sobreobscureciendo la corona de tu cabeza
Esto es de gran importancia
No te distraigas
Oh...,
Tú puedes sentir el poder de realizar proezas
De percibir y comunicar con poder extrasensorial
De cambiar forma, tamaño y número
De atravesar espacio y tiempo instantáneamente
Estas sensaciones viven a ti naturalmente
Sin ningún método por tu parte
No las deseas
No trates de ejercitarlas
Reconócelas como señal de que estás en el tercer
Bardo
En el período de reentrada en el mundo normal
Oh ...
Si no has entendido lo mencionado
En este momento
Como resultado de tu propio juego mental
Espantosas visiones pueden venir
Ráfagas de viento y ráfagas heladas
Zumbidos y chasquidos de la maquinaria de control
Simulando risas
Tú puedes imaginar terror produciendo observaciones:
«Culpable», «estúpido», «inadecuado», «sucio»,
Tales mofas imaginadas y pesadillas paranoicas
Son los restos del egoísta egodominando, juegojugando.
No las temas
Son tus propios productos mentales
Recuerda que estás en el tercer Bardo
Tú estás luchando por entrar en la densa atmósfera del juego de la existencia rutinaria,
Deja a esta reentrada ser suave y lenta
No trates de usar fuerza o poder de voluntad.
Oh…,
Como tú eres conducido aquí y allá por los siempre movientes vientos del Karma
Tu mente, no teniendo lugar para descansar o enfocarse
Es como una pluma lanzada por el viento
O como un jinete en el caballo o aliento
Incesantemente o involuntariamente tu errarás llamado en la desesperación por tu viejo
ego.
Tu mente corre hasta que estás exhausto y miserable
No te detengas en estos pensamientos
Conoce el descanso en estado inmodificado
Medita en la unidad de toda energía
Así tú serás libre de dolor, terror y confusión
Oh ...,
Tú puedes sentirte confuso y desorientado
Tu puedes estar asombrado de tu conducta
Tú puedes mirar a tus compañeros viajeros y amigos
y darte cuenta de que no pueden entenderte
Tú puedes pensar: Yo estoy muerto.. Qué haré..
Y sentir gran miseria
Sólo como un pez arrojado fuera del agua sobre ascuas al rojo
Tú puedes asombrarte de que nunca volverás
Lugares familiares, parientes, la gente que te conoce se te aparece como en un sueño
O a través de un vidrio oscuro
Si tú estás viendo semejantes experiencias
Pensando no será de ninguna utilidad
No trates de explicar
Este es el resultado natural de tu propio programa mental
Tales sensaciones indican que estás en el tercer bardo
Confía en tu guía
Confía en tus compañeros
Confía en el misericordioso Buda
Medita calmadamente sin distracción.
Oh....
Tú puedes ahora sentir como si estuvieras oprimido
y estrujado
Como entre rocas y peñascos
O como dentro de una jaula o prisión
Recuerda:
Estas son señales de que tú estás intentando forzar un retorno a tu ego
Puede ser una opaca, luz gris .
Estas son señales del tercer Bardo
No luches por retornar
La reentrada sucederá por sí misma
Reconoce donde estás
El reconocimiento te guiará a la liberación
Las visiones de reentrada
Oh....
Tú no has entendido lo que está sucediendo
Hasta ahora has estado buscando por tu pasada personalidad
Incapaz de encontrarla, puedes empezar a sentir que nunca serás el mismo otra vez
Que volverás como una persona cambiada
Entristecido por esto sentirás pena de ti mismo
Vas a tratar de encontrar tu ego, alcanzar el control,
De este modo pensando, te asombrarás aquí y allí
Incesantemente y distraídamente
Diferentes imágenes de tu mismo futuro serán vistas por ti
La que te obsesiona la verás más claramente
El arte especial de estas enseñanzas es particularmente importante en este momento.
Cualquier imagen que veas.
Medita acerca de ella como viniendo de Buda
Este nivel de existencia también existe en Buda
Este es un arte sumamente profundo
Te. hará libre de tu presente confusión
Medita acerca (nombre del ideal protector) tanto como puedas
Visualízale como una forma producida por un mago
Entonces deja su imagen disolverse
Empezando por las extremidades
Hasta que nada sea visible
Ponte en un estado de claridad y vacío
Habita en este estado por un rato
Medita ahora una vez más en tu ideal protector
Una vez más en la Luz Clara
Haz esto alternativamente
Después deja a tu propia mente disolverse también gradualmente
Donde quiera que el aire penetra, la conciencia penetra
Donde quiera que la conciencia penetra, el sereno
éxtasis penetra
Habita tranquilamente en el increado estado de serenidad
En este momento es renacimiento de las paranoias será evitado
La perfecta iluminación será conseguida
Para toda influencia determinante del pensamiento
Oh....
Puedes ahora experimentar alegría momentánea
seguida de pena momentánea de gran intensidad
Como el tensarse y relajarse de una catapulta
Irás a través de agudas oscilaciones de humor
Todo determinado por el Karma
No te aferres a las alegrías ni te enfades con las penas
Las acciones de tus amigos pueden evocar enfado o pena en ti.
Si te enfadas o te deprimes
Tendrás una experiencia infernal
No tiene importancia lo que la gente haga
Ningún pensamiento empañado puede surgir
Medita acerca del amor hacia ellos
Frecuentemente en este estado de la sesión Sólo estarás un segundo lejos de la
descubierta del cambio alegre de Tu vida;
Recuerda que cada uno de tus, compañeros es Buda consigo mismo
Tu mente ahora, sin tener donde enfocarse o fuerza interrogadora,
Siendo luz y moviéndose continuamente.
Todos los pensamientos que se te ocurran
Positivos o negativos
Ejercerán gran poder
Tú estás extremadamente receptivo
Por lo tanto no pienses en cosas egoístas
Recuerda tu preparación para el viaje
Muestra pura para afección y humilde fe
A través de la ausencia de estas palabras el recuerdo vendrá
El recuerdo será seguido del reconocimiento y la liberación
Para el juicio de las visiones
Oh, si estás experimentando una visión de juicio y culpa
Escucha atentamente
Estás sufriendo esto porque es el resultado de tu mísero juego mental
Tu Karma
Nadie está haciendo nada
Tu mente está creando el problema
Por lo tanto flota en la meditación
Acuérdate en tus formas en las que crees
Acuérdate las enseñanzas de este manual
Acuérdate de la amigable presencia de tus compañeros
Si no sabes como meditar
Concéntrate en un objeto o sensación
Tómalo (dad al que se preocupa un objeto)
Concéntrate en la realidad de ese objeto
Reconoce la ilusoria naturaleza de existencia y fenómeno
Este momento es de gran importancia
Si estás distraído ahora te costará salir del cenagal de la miseria
Hasta ahora las experiencias del Bardo han venido a ti y no las has reconocido
Has estado distraído
En este período has experimentado todo el miedo y todo el terror
Aunque siempre con éxito hasta aquí
Puedes reconocer y obtener liberación aquí
Tu sesión puede llegar a ser estática y reveladora
Si tú no sabes como meditar, recuerda (ideal de la persona)
Recuerda a tus compañeros Recuerda este manual
Piensa en todos esos miedos y terroríficas apariciones como perteneciendo tu propio ideal,
como el uno misericordioso
Son pruebas divinas
Recuerda tu guía
Repite los nombres una y otra vez aunque siempre decaigan
No serás dañado
Las visiones sexuales
En este momento puedes ver visiones de parejas juntas
Tú estás convencido que a tu alrededor ocurre una orgía
Deseo y expectación se apodera de ti que la acción sexual te espera
Cuando estas visiones ocurran
Recuerda, retente a ti mismo de acción o de apego
Humildemente ejercita tu fe
Flota en la corriente
Confía fervientemente en el proceso
Meditación y confianza en la unidad de la vida son las llaves
Si tratas de entrar en tu vieja personalidad por que eres atraído o rechazado
Si quieres unirte a la orgía que estás alucinando
Renacerás a un nivel animal
Experimentarás deseo posesivo y celos
Sufrirás estupidez y miseria
Si deseas evitar esas miserias
Escucha y reconoce
Rechaza los sentimientos de repulsión o atracción
Recuerda que el descendente esfuerzo contrario a la iluminación es fuerte en ti
Medita sobre la unidad con tus compañeros de viaje
Abandona los celos
Ni atracción ni repulsión por tus alucinaciones sexuales
No vagarás en la miseria largo tiempo
Repítete estas palabras a ti mismo
Y medita sobre ello
Cuatro métodos de prevención de la entrada
__________________
I.
Meditación sobre el Buda
____________________

Oh.... tranquilamente medita sobre tu figura protectora
Ella es como un reflejo de la luna en el agua
Es aparente, todavía, no existente
Como una ilusión producida por la magia
Si tú no tienes una figura especial protectora
Medita sobre el Buda o sobre mi
Con esto en la mente medita tranquilamente
Entonces, originándose la visualizadora forma de tu protector ideal
Se disuelve desde las extremidades
Medita sin ninguna idea hecha, sobre La Clara Luz
Vacío
Este es un arte muy profundo
Por virtud de ello el renacimiento es aplazado
Una mayor iluminación futura es segura.
__________________
II.
Meditación sobre buenos juegos
___________________

Tú estás vagando ahora por e! tercer Bardo
Como una señal de esto mira tu espejo y tu no verás tu rostro normal
En este momento tú debes hacer simple resolución en tu mente
Esto es muy importante
Es como dirigir la carrera de un caballo con el uso de los riñones
Todo lo que tú desees sucederá
___________
III.
Meditación sobre la ilusión
_________________

Si aún estás bajando te has liberado
Medita como sigue:
Las actividades sexuales, manipulación de la maquinaria,
la simulación de risa, sonidos esporádicos y apariciones terroríficas,
En verdad estos fenómenos son en naturaleza ilusiones
Sin embargo pueden aparecer en verdad ellos
Son irreales y falsos
Son como sueños y apariciones
No permanentes, no fijas
¿Qué ventaja hay en apegarse o tener miedo de ellas?
Todo son alucinaciones de tu mente
Tu mente misma no existe
Por lo tanto, ¿por qué existen ellas?
Solo tomando estas ilusiones por algo real tú navegarás alrededor de esta confusa
existencia
Todas son como sueños, como ecos
Como ciudades de nubes
Como espejismos, como formas relajadas
Como fantasmagorías
La luna vista en el agua
No son reales ni un momento
Manteniéndote firme agudamente en esta línea de pensamiento
La creencia de que ellas son reales es disipada
Y la liberación es alcanzada
____________________
IV.
Meditación sobre el vacío
___________________

Todas las substancias son parte de mi propia consciencia.
Esta consciencia es vacía, increada, y no cesante,
Meditando así,
Deja descansar la mente en el increado estado
Como el llover de agua sobre agua
La mente debe ser dejada en su propia postura fácil mental
En su natural inmodificada condición clara y vibrante
Manteniendo este relajado, increado estado de la mente
El renacimiento en la rutina juego realidad es seguro evitado
Medita sobre esto hasta que tú seas ciertamente libre
Para después escoger la personalidad
Escucha:
Es casi tiempo de volver
Haz la selección de tu futura personalidad de acuerdo con las mejores enseñanzas
Escucha bien:
Las señales y características del nivel de existencia a venir.
Aparecerán ante ti en señales premonitorias.
Reconócelas
Cuando encuentres que tú has vuelto a la realidad
Intenta seguir las deliciosas agradables visiones
Evita las desagradables y oscuras
Si vuelves en pánico, un espantoso estado seguirá.
Si te esfuerzas por escapar a las oscuras lóbregas visiones,
Un estado infeliz seguirá.
Si tu vuelves en resplandor, un feliz estado seguirá.
Tu estado mental ahora, afectará su posterior nivel de ser
Lo que escojas.
Escoge imparcialmente
Sin atracción ni repulsión.
Entra en el juego existencia con buena gracia
Voluntariamente y libremente
Permanece tranquilo
Recuerda estas enseñanzas

sábado, 29 de marzo de 2008

HECHOS TOCANTES AL DIFUNTO ARTHUR JERMYN Y SU FAMILIA -- LOVECRAFT


H. P. Lovecraft
HECHOS TOCANTES AL DIFUNTO
ARTHUR JERMYN Y SU FAMILIA

I
La vida es algo terrible, y tras el telón de lo conocido asoman atisbos de demoníaca
verdad que la hacen a veces infinitamente más temible. La ciencia, ya opresiva de por sí con
sus estremecedoras revelaciones, puede resultar quizás el definitivo exterminador de las
especies humanas -si varias especies somos—, ya que sus reservorios de inesperados horrores
no podrían ser soportados por los humanos cerebros en caso de desencadenarse sobre la
Tierra. De saber lo que somos, podríamos hacer lo mismo que sir Arthur Jermyn; y Arthur
Jermyn se empapó en gasolina y prendió fuego a sus ropas una noche. Nadie guardó los
restos carbonizados en una urna ni realizó memoriales en su honor, ya que fueron
descubiertos ciertos papeles y cierto objeto en una caja, lo que llevó a los hombres el deseo
de olvidar. Algunos de quienes lo conocieron no admiten que haya existido jamás.
Arthur Jermyn salió al páramo y se prendió fuego tras ver el objeto en la caja que
había llegado de África. Fue ese objeto y no su peculiar apariencia personal lo que lo llevó a
quitarse la vida. A muchos les hubiera disgustado poseer las peculiares facciones de Arthur
Jermyn, aunque él fue un poeta y un erudito y nunca paró en esas mientes. Llevaba la
erudición en la sangre, ya que su bisabuelo, sir Robert Jermyn, baronet, fue un reputado
antropólogo, y su tatarabuelo, sir Wade Jermyn, uno de los primeros exploradores de la zona
del Congo, habiendo escrito tratados sobre sus tribus, animales y supuestas reliquias. De
hecho, el viejo sir Wade había estado dotado de un celo intelectual que degeneró casi en
manía; sus extravagantes conjeturas sobre una prehistórica civilización blanca congoleña lo
cubrieron de ridículo cuando fue publicado su libro Observaciones sobre las diversas partes
del África. En 1765 este indomable explorador había sido ingresado en un manicomio de
Huntingdon.
La locura acompañaba a todos los Jermyn, y la gente se alegraba de que fueran
escasos. El linaje no dio lugar a ramas, y Arthur resultó el último de todos. De no haber sido
así, no se sabe qué podría haber hecho con el objeto que le llegó. Los Jermyn nunca
resultaron demasiado normales... algunos eran deformes, aunque Arthur era el peor de todos,
y los viejos retratos de familia de Jermyn House mostraban facciones regulares antes de sir
Wade. Sin duda, la locura comenzó con sir Wade, cuyas extrañas historias africanas eran a un
tiempo delicia y terror de sus escasas amistades. Se insinuaba en su colección, que reunía
trofeos y especímenes que no eran como las que un hombre normal acostumbra a reunir y
conservar, y se hizo patente con la reclusión oriental a la que sometió a su esposa. Ésta
última, según él mismo contaba, era hija de un traficante portugués que había encontrado en
África, y no gustaba del estilo de vida inglés. Ella, con un retoño nacido en África, lo había
acompañado de vuelta al segundo y más largo de sus viajes, y había partido con él en el
tercero y último, esta vez para no volver. Nunca nadie la había visto, ni siquiera los criados,
ya que su carácter era violento y peculiar. Durante su breve estancia en Jermyn House ocupó
un ala apartada y había sido exclusivamente atendida por su esposo. Sir Wade resultaba, sin
duda, de lo más curioso en sus atenciones respecto a su familia, ya que cuando volvió de
África no permitió que nadie sino una espantosa negra guineana atendiera a su hijo. De
vuelta, tras la muerte de la señora Jermyn, asumió por completo el cuidado de su hijo.
Pero eran las palabras de sir Wade, especialmente cuando bebía, la causa principal
que lo llevó a ser considerado un loco por sus amigos. En una época racionalista como el
siglo dieciocho, resultaba de necios el que un hombre de ciencia divagase sobre extravagantes
visiones y extrañas escenas bajo la luz del Congo; sobre gigantescas murallas y columnas de
una ciudad perdida, desmoronadas y cubiertas de lianas; y sobre peldaños de piedra,
húmedos, silenciosos, descendiendo sin fin hacia la oscuridad de abismales criptas repletas de
tesoros e inconcebibles catacumbas. Especialmente insensato resultaba el desvarío sobre los
seres vivos que pudieran haber habitado tal sitio; criaturas mitad selváticas y mitad
pertenecientes a esa ciudad de edad impía... criaturas fabulosas que el propio Plinio hubiera
mencionado con escepticismo; seres que pudieran haber nacido luego que los grandes monos
asolaran la moribunda ciudad de las murallas y las columnas, las bóvedas y las extrañas
tallas. Aun después de volver a casa por última vez, sir Wade era capaz de hablar sobre tales
asuntos con un realismo estremecedoramente extraño, sobre todo tras despachar su tercer
vaso en el Knight's Head; jactándose de lo encontrado en la jungla y de cómo había vivido
entre ruinas terribles tan sólo conocidas por él. Y por último contaba acerca de aquellos seres
vivos en una forma que provocó su ingreso en el manicomio. Había mostrado poco pesar al
ser encerrado en la alcoba con rejas de Huntingdon, ya que su mente funcionaba de singular
manera. Desde que su hijo salió de la infancia había ido gustando cada vez menos del hogar,
hasta que al final parecía temerlo. El Knight's Head había sido su cuartel general, y cuando
fue recluido expresó cierta gratitud, como si eso sirviese para protegerlo. Tres años más tarde
murió.
El hijo de Wade Jermyn, Philip, resultó un personaje de lo más peculiar. A pesar del
gran parecido físico con su padre, su apariencia y comportamientos resultaban en multitud de
facetas tan groseros que acabó siendo rehuido por todos. Aunque no heredó la locura que
tantos temían, era verdaderamente estúpido y dado a cortos lapsos de violencia incontenible.
Era frágil de cuerpo, pero muy fuerte y dotado de increíble agilidad. A los veinte años de
recibir el título se casó con la hija de su guardabosques, alguien de quien se decía tenía sangre
gitana, pero antes de nacer su hijo se enroló en la armada como marinero raso, completando
el disgusto general que sus hábitos y casorio habían comenzado. Tras el fin de la guerra
americana se corrió el rumor de que estaba de marinero en un mercante de la ruta africana,
habiéndose hecho reputación de hombre fuerte y buen gaviero, pero al fin desapareció una
noche en que su barco se hallaba fondeado frente a la costa del Congo.
La ahora aceptada característica familiar tuvo un giro extraño fatal en el hijo de sir
Philip Jermyn. Alto y apuesto, con una especie de exótica gracia oriental, a pesar de una
ligera desproporción, Robert Jermyn comenzó su vida como estudioso e investigador. Fue el
primero en estudiar científicamente la gran colección de restos que su loco abuelo había
recogido en África, y el que hizo del nombre familiar algo tan reputado en etnología como en
exploración. En 1815 sir Robert se casó con una hija del séptimo vizconde de Brightholme y
posteriormente fue bendecido con tres hijos, de los cuales el mayor y el menor jamás fueron
mostrados en público a causa de sus deformidades físicas y mentales. Entristecido por ese
infortunio familiar, el científico buscó alivio en el trabajo y realizó dos largas expediciones al
interior de África. En 1849 su segundo hijo, Nevil, un personaje singularmente repulsivo que
parecía combinar la hosquedad de Philip con la altanería de los Brightholme, se fugó con una
vulgar bailarina, pero obtuvo el perdón a su regreso el año siguiente. Volvió a Jermyn House
como viudo y con hijo pequeño, Alfred, que un día sería el padre de Arthur Jermyn.
Los amigos dicen que fue esa serie de reveses lo que desquició la mente de sir Robert
Jermyn, aunque probablemente fue un retazo de folclor africano lo que desencadenó el
desastre. El envejecido erudito había estado recopilando leyendas de las tribus Onga, cerca de
donde él y su abuelo habían llevado a cabo sus exploraciones, esperando corroborar de algún
modo los extravagantes informes de sir Wade acerca de una ciudad perdida habitada por
extrañas criaturas híbridas. Cierta consistencia en los extraños escritos de su antepasado
sugerían que la imaginación del demente podía haberse visto estimulada por mitos nativos. El
19 de octubre de 1852 el explorador Samuel Seaton se presentó en Jermyn House con un
manuscrito de notas recogidas entre los ongas, creyendo que cierta leyenda sobre una ciudad
gris de monos blancos regidos por un dios blanco podía interesar al etnólogo. Durante su
conversación suministró sin duda detalles adicionales, pero tales nunca pudieron ser conocidos,
ya que una espantosa serie de tragedias se desencadenó de repente. Cuando sir Robert
Jermyn salió de su biblioteca, dejaba atrás el cadáver estrangulado del explorador y, antes de
que nadie pudiera detenerlo, había dado muerte a sus tres hijos, los dos que nunca nadie viera
y aquel que se fugó. Nevil Jermyn murió logrando preservar la vida de su propio hijo de dos
años, quien aparentemente entraba en el plan de asesinato del enloquecido
anciano. Sir Robert mismo, tras intentar repetidas veces el suicidio, y con una terca negativa a
pronunciar sonido articulado alguno, murió de apoplejía durante su segundo año de encierro.
Sir Alfred fue baronet antes de cumplir cuatro años, aunque sus inclinaciones nunca
dieron lustre al título. A los veinte se había unido a una banda de artistas de cabaret, y a los
treinta y seis abandonó mujer e hijos para viajar en compañía de un circo ambulante
americano. Su final resultó truculento. Entre los animales del espectáculo con el que viajaba
había un inmenso gorila de color más claro de lo normal, una bestia sorprendentemente
mansa, con gran popularidad entre los cómicos. Alfred Jermyn se sentía singularmente
fascinado por tal gorila, y en multitud de ocasiones se miraban el uno al otro a través de las
barras interpuestas durante largos periodos de tiempo. Finalmente, Jermyn pidió y obtuvo
permiso para adiestrar al animal, asombrando a espectadores y compañeros de carpa con los
resultados. Una mañana en Chicago, mientras Alfred y el gorila ensayaban un combate
verdaderamente inteligente de boxeo, el segundo propinó al primero un golpe más fuerte de
lo debido, lastimando la integridad y la dignidad del domador aficionado. De lo que
aconteció, el personal del Mayor Espectáculo del Mundo no gusta de hablar. No esperaban
oír cómo sir Alfred Jermyn lanzaba un alarido estridente, inhumano, ni verlo aferrar a su
desmañado antagonista con ambas manos, derribarle sobre el suelo de la jaula ni morderlo
furiosamente en la peluda garganta. El gorila se hallaba desprevenido, pero no por mucho
tiempo, y antes de que el verdadero domador pudiera hacer nada, el cuerpo de quien fuera
baronet resultaba irreconocible.
II
Arthur Jermyn era hijo de sir Alfred Jermyn y una cantante de cabaret de antecedentes
desconocidos. Cuando el marido y padre abandonó a su familia, la madre fue con su hijo a
Jermyn House, donde no quedaba nadie que pudiera oponerse a su presencia. No carecía de
nociones acerca de lo que debe ser la dignidad de un noble y procuró que su hijo gozara de la
mejor educación que un peculio limitado podía proporcionar. Los recursos familiares ahora
se encontraban lamentablemente menguados y Jermyn House había caído en una desdichada
postración, pero el joven Arthur amaba el viejo edificio y cuanto contenía. En contra de otros
Jermyn precedente, era un poeta y un soñador. Algunas familias vecinas que habían oído
hablar de sir Wade Jermyn y su invisible esposa afirmaban que en él se manifestaba la sangre
latina, pero la mayoría se limitaba a sonreír con desdén ante su sentido de la belleza,
atribuyéndola a su madre artista, socialmente rechazada. La delicadeza poética de Arthur
Jermyn era lo más destacable, debido a su tosco aspecto personal. La mayoría de los Jermyn
habían estado dotados de un aspecto algo extraño y repelente, pero en el caso de Arthur esto
resultaba sumamente impresionante. Resulta difícil describir su aspecto, pero su expresión, el
ángulo facial y la longitud de brazos provocaban un escalofrío de repulsa en aquellos que se
topaban por primera vez con él.
Lo que hacía olvidar la apariencia de Arthur Jermyn estaba en su intelecto y su
carácter. Culto y talentoso, había logrado los más altos honores en Oxford y parecía capaz de
restaurar la fama intelectual de su familia. Aunque su temperamento era más poético que
científico, pensaba proseguir el trabajo de sus antepasados sobre etnología y antigüedades
africanas, utilizando la verdaderamente maravillosa colección de sir Wade. Su mente
fantasiosa pensaba a menudo en la prehistórica civilización en la que el enloquecido
explorador creyera tan a pies juntillas, y entretejía un cuento tras otro sobre la silenciosa
ciudad de la jungla, mencionada en las postreras y más estrafalarias notas y párrafos, ya que
las nebulosas aseveraciones sobre una indescriptible e insospechada raza de híbridos
selváticos despertaban en él un peculiar sentimiento, mezcla de terror y atracción, y especulaba
sobre las fuentes posibles de tal fantasía, buscando arrojar luz sobre los más recientes
datos recogidos por su tatarabuelo y Samuel Seaton entre los ongas.
En 1911, tras la muerte de su madre, sir Arthur Jermyn decidió continuar sus
investigaciones sobre el terreno. Vendiendo parte de sus posesiones para obtener el dinero
necesario, equipó una expedición y se embarcó rumbo al Congo. Contratando con las
autoridades belgas un equipo de guías, pasó un año en territorio onga y kaliri, logrando datos
que sobrepasaban cualquier esperanza. Entre los kaliris había un anciano jefe llamado
Mwanu que gozaba no sólo de prodigiosa memoria, sino también de un singular grado de
inteligencia e interés por las viejas tradiciones. Este anciano confirmó cada relato oído por
Jermyn, añadiendo narraciones propias acerca de la ciudad de piedra y los monos blancos, tal
como le fuera narrado.
Según Mwanu, la ciudad gris y las criaturas híbridas ya no existían, habiendo sido
exterminadas por los belicosos n'bangus hacía muchos años. Esta tribu, tras destruir la
mayoría de los edificios y matar a todo ser viviente, se había llevado la diosa momificada que
fuera el objetivo de su incursión, diosa mono blanca que los extraños seres adoraban, y que
según la tradición congoleña era el cuerpo de quien reinara como princesa entre tales seres.
Qué habían sido exactamente las simiescas criaturas blancas, Mwanu no sabía decir, pero
pensaba que fueron los constructores de la ciudad arruinada. Jermyn no pudo sacar
conclusiones, ya que una indagación más profunda lo llevó a una leyenda sumamente
pintoresca sobre la diosa embalsamada.
La princesa mono, según se decía, se convirtió en consorte de un gran dios blanco
llegado del oeste. Durante largo tiempo reinaron juntos sobre la ciudad, pero, al tener un hijo,
los tres se marcharon. Más tarde el dios y la princesa volvieron, y, tras la
muerte de ésta, su divino esposo había momificado el cuerpo, encerrándolo en una inmensa
mansión de piedra, donde recibía adoración. Luego volvió a marcharse solo. A partir de aquí
la' leyenda parecía presentar tres variantes. Según una primera versión, no sucedió nada con
posterioridad excepto que la diosa momificada se convirtió en símbolo de supremacía, por lo
que todas las tribus ansiaban poseerla. Ése fue el motivo por el que los n'bangus se la
llevaron. Una segunda historia habla del regreso del dios y de su muerte a los pies de su
deificada esposa. La tercera relata el regreso del hijo, llegado a la madurez -madurez de mono
o de dios, según- aunque desconocedor de su identidad. Sin duda, los imaginativos negros
habían estirado cualesquiera sucesos que pudiera haber bajo la estrafalaria leyenda.
Arthur Jermyn ya no albergaba dudas sobre la existencia de la ciudad selvática
descrita por el viejo sir Wade, y no sufrió una gran impresión cuando a principios de 1912
descubrió sus ruinas. Su tamaño había sido exagerado por los relatos, pero las piedras que
quedaban probaban que no se trataba de un simple poblado negro. Por desgracia, no pudo
descubrir relieves, y el pequeño tamaño de la expedición desaconsejaba operaciones
tendentes a franquear el único acceso visible que llevaba abajo, al sistema de bóvedas
mencionado por sir Wade. Se preguntó sobre los monos blancos y la diosa momificada a
todos los jefes nativos de la región, pero hubo de ser un europeo quien probara la información
suministrada por el viejo Mwanu. M. Verhaeren, un agente belga y tratante del Congo, creía
que podía no sólo localizar sino también conseguir la diosa embalsamada, acerca de la que
tenía vagas noticias; ya que los otrora poderosos n'bangus eran ahora dóciles súbditos del
gobierno del rey Alberto, y sin demasiados esfuerzos podría convencerlos para que se
librasen de esa tosca deidad robada. Cuando Jermyn embarcó rumbo a Inglaterra, por tanto,
lo hizo con la exultante posibilidad de que en pocos meses llegaría a sus manos un resto
etnológico sin precio, capaz de confirmar las más extravagantes historias de su tatarabuelo...
es decir, lo más extravagante que jamás oyera. Los coterráneos próximos a Jermyn House
quizás habían oído cuentos aún más extraños, transmitidos por antepasados que habían
escuchado a sir Wade sentados a las mesas del Knight's Head.
Arthur Jermyn aguardó con gran paciencia la ansiado caja de M. Verhaeren,
estudiando entretanto con creciente diligencia los manuscritos legados por su enloquecido
antepasado. Comenzaba a sentirse cada vez más afín a sir Wade y a buscar reliquias tanto de
la vida personal de éste en Inglaterra como de sus aventuras africanas. Los relatos orales
sobre su esposa, misteriosa y recluida, habían sido abundantes, pero no quedaba ningún rastro
de su estancia en Jermyn House. Jermyn se preguntaba la razón de tal hecho y llegó a la
conclusión de que la fuente estaba en la locura de su esposo. De su tatarabuela, recordaba,
decían que era hija de un mercader portugués de África. Sin duda su estirpe pragmática y su
conocimiento superficial del Continente Negro le habían llevado a burlarse de los relatos de
sir Wade sobre el interior, algo que un hombre así no lograría olvidar. Ella había perecido en
África, quizás arrastrada allí por un marido dispuesto a probar sus afirmaciones. Pero al
tiempo que se permitía tales lucubraciones, Jermyn no podía por menos que sonreírse ante su
futilidad, siglo y medio después de la muerte de aquellos dos extraños antepasados suyos.
En junio de 1913 llegó una carta de M. Verhaeren notificando el hallazgo de la diosa
momificada. Era, según el belga, un objeto de lo más extraordinario, algo bastante fuera de la
capacidad de clasificación de un lego. Si era humano o simio, sólo un científico podía
dictaminarlo, y el proceso de dictamen se vería estorbado en gran modo por el mal estado de
conservación. El paso del tiempo y el clima del Congo no resultaban
idóneos para las momias, especialmente si su preparación era cosa de aficionados, como
parecía ser el caso. En torno al cuello de la criatura se había descubierto una cadena de oro
con un guardapelo vacío, ostentando blasones nobiliarios; sin duda el recuerdo de algún
desgraciado viajero cogido por los n'bangus y colgado en el cuello de la diosa como un
presente. Respecto a las facciones de la momia, M. Verhaeren sugería una pintoresca
comparación, o mejor, expresaba un humorístico asombro acerca de lo impresionante que
resultaría a su corresponsal, pero mostraba demasiado interés científico como para gastar
mucha palabrería en liviandades. La diosa momificada, escribía, llegaría debidamente
embalada alrededor de un mes tras la recepción de la carta.
La caja fue recibida en Jermyn House en la tarde del 3 de agosto de 1913, siendo
inmediatamente transportada a la gran estancia que albergaba la colección de curiosidades
africanas, tal y como decidieran sir Robert y Arthur. Lo que ocurrió después puede colegirse
con seguridad por los relatos de los criados, así como por los objetos y papeles
posteriormente objeto de examen. De las diferentes narraciones, la del anciano Soames, el
mayordomo de la familia, resulta la más amplia y coherente. Según este hombre cabal, sir
Arthur Jermyn echó a todos de la sala antes de la apertura de la caja, aunque el inmediato
resonar de martillo y escoplo demostraban que no había retardado la operación. No se oyó
nada durante cierto tiempo; exactamente cuánto es algo que Soames no puede precisar; pero
está convencido de que menos de un cuarto de hora más tarde se escuchó un grito horrible,
procedente sin duda de Jermyn. Inmediatamente después Jermyn salió del cuarto corriendo
frenéticamente hacia la delantera de la casa como si algún terrible enemigo fuese en su
persecución. La expresión de su rostro, una cara ya de por sí bastante fea, resultaba
indescriptible. Cerca ya de la puerta principal pareció caer en la cuenta de algo y dio un giro a
su huida, desapareciendo finalmente escaleras abajo en dirección al sótano. Los criados
quedaron totalmente atónitos y espiaron desde lo alto de las escaleras, pero el amo no volvía.
Tras caer la noche se escuchó un golpeteo en la puerta que iba del sótano al patio, y un mozo
de cuadras vio a Arthur Jermyn, reluciendo de pies a cabeza por la gasolina derramada y
apestando a tal líquido, escabullirse furtivamente hacia el exterior y desaparecer en el negro
páramo que circundaba la casa. Entonces, en una exaltación de horror supremo, todos
asistieron al final. Brotó una chispa en el páramo, se alzó una llamarada y una columna de
fuego humano rozó los cielos. El linaje de los Jermyn tocó a su fin.
El motivo por lo que los restos calcinados de Arthur Jermyn no fueron recogidos y
enterrados reside en lo hallado después, principalmente en el ser de la caja. La diosa
momificada resultaba una visión nauseabunda, marchita y carcomida, pero aún claramente un
mono blanco, embalsamado y de alguna especie desconocida, menos peluda e infinitamente
más cercana a los humanos que cualquier variedad descrita... de hecho, bastante escalofriante.
Las descripciones en detalle podrían resultar desagradables, pero hay dos particularidades
sobresalientes que deben reseñarse, ya que encajan estremecedoramente con algunas
anotaciones de las expediciones africanas de sir Wade Jermyn y con las leyendas congoleñas
del dios blanco y la princesa mono. Las dos particularidades en cuestión son éstas: las armas
del guardapelo dorado del cuello del ser eran las de los Jermyn, y la jocosa insinuación de M.
Verhaeren sobre cierto parecido con el rostro arrugado se ajustaba con vívido, espantoso y
antinatural horror a nada menos que al sensible Arthur Jermyn, tataranieto de sir Wade
Jermyn, y una mujer desconocida. Los miembros del Real Instituto Antropológico quemaron
el ser y arrojaron el guardapelo a un pozo, y algunos niegan que Arthur Jermyn haya jamás existido.

EL GRITO DEL MUERTO -- HOWARD P. LOVECRAFT

EL GRITO DEL MUERTO
H. P. Lovecraft





El grito de un muerto fue lo que me hizo concebir aquel intenso horror hacia el doctor Herbert
West, horror que enturbió los últimos años de nuestra vida en común. Es natural que una cosa
como el grito de un muerto produzca horror, ya que, evidentemente, no se trata de un suceso
agradable ni ordinario. Pero yo estaba acostumbrado a esta clase de experiencias; por tanto, lo
que me afectó en esa ocasión fue cierta circunstancia especial. Quiero decir, que no fue el muerto
lo que me asustó.
Herbert West, de quien era yo compañero y ayudante, poseía intereses científicos muy alejados
de la rutina habitual de un médico de pueblo. Esa era la razón por la que, al establecer su
consulta en Bolton, había elegido una casa próxima al cementerio. Dicho brevemente y sin
paliativos, el único interés absorbente de West consistía en el estudio secreto de los fenómenos
de la vida y de su culminación, encaminados a reanimar a los muertos inyectándoles una
solución estimulante. Para llevar a cabo estos macabros experimentos era preciso estar
constantemente abastecidos de cadáveres humanos muy frescos; porque aún la más mínima
descomposición daña la estructura del cerebro; y humanos, y descubrimos que el preparado
necesitaba una composición específica, según los diferentes tipos de organismos. Matamos
docenas de conejos y cobayas para tratarlos, pero este camino no nos llevó a ninguna parte. West
nunca había conseguido plenamente su objetivo porque nunca había podido disponer de un
cadáver suficientemente fresco. Necesitaba cuerpos cuya vitalidad hubiera cesado muy poco
antes; cuerpos con todas las células intactas, capaces de recibir nuevamente el impulso hacia esa
forma de movimiento llamado vida. Había esperanzas de volver perpetua esta segunda vida
artificial mediante repetidas inyecciones; pero habíamos averiguado que una vida natural
ordinaria no respondía a la acción. Para infundir movimiento artificial, debía quedar extinguida
la vida nocturna: los ejemplares debían ser muy frescos, pero estar auténticamente muertos.
Habíamos empezado West y yo la pavorosa investigación siendo estudiantes de la Facultad de
Medicina de la Universidad Miskatonic, de Arkham, profundamente convencidos desde un
principio del carácter absolutamente mecanicista de la vida. Eso fue siete años antes; sin
embargo, él no parecía haber envejecido ni un día: era bajo, rubio de cara afeitada, voz suave, y
con gafas; a veces había algún destello en sus fríos ojos azules que delataba el duro y creciente
fanatismo de su carácter, efecto de sus terribles investigaciones. Nuestras experiencias habían
sido a menudo espantosas en extremo, debidas a una reanimación defectuosa, al galvanizar
aquellos grumos de barro de cementerio en un movimiento morboso, insensato y anormal,
merced a diversas modificaciones de la solución vital.
Uno de los ejemplares había proferido un alarido escalofriante; otro, se había levantado,
violentamente, nos había derribado dejándonos inconscientes, y había huido enloquecido, antes
de que lograran cogerle y encerrarlo tras los barrotes del manicomio; y un tercero, una
monstruosidad nauseabunda y africana, había surgido de su poco profunda sepultura y había
cometido una atrocidad... West había tenido que matarlo a tiros. No podíamos conseguir
cadáveres lo bastante frescos como para que manifestasen algún vestigio de inteligencia al ser
reanimados, de modo que forzosamente creábamos horrores indecibles. Era inquietante, pensar
que uno de nuestros monstruos, o quizá dos, aun vivían... tal pensamiento nos estuvo
atormentando de manera vaga, hasta que finalmente West desapareció en circunstancias
espantosas.
Pero en la época del alarido en el laboratorio del sótano de la aislada casa de Bolton, nuestros
temores estaban subordinados a la ansiedad por conseguir ejemplares extremadamente frescos.
West se mostraba más ávido que yo, de forma que casi me parecía que miraba con codicia el
físico de cualquier persona viva y saludable. Fue en julio de 1910 cuando empezó a mejorar
nuestra suerte en lo que a ejemplares se refiere. Yo me había ido a Illinois a hacerle una larga
visita a mis padres, y a mi regreso encontré a West en un estado de singular euforia. Me dijo
excitado que casi con toda probabilidad había resuelto el problema de la frescura de los
cadáveres abordándolo desde un ángulo enteramente distinto: el de la preservación artificial. Yo
sabía que trabajaba en un preparado nuevo sumamente original, así que no me sorprendió que
hubiera dado resultado; pero hasta que me hubo explicado los detalles, me tuvo un poco perplejo
sobre cómo podía ayudarnos dicho preparado en nuestro trabajo, ya que el enojoso deterioro de
los ejemplares se debía ante todo al tiempo transcurrido hasta que caían en nuestras manos. Esto
lo había visto claramente West, según me daba cuenta ahora, al crear un compuesto
embalsamador para uso futuro, más que inmediato, por si el destino le proporcionaba un cadáver
muy reciente y sin enterrar, como nos había ocurrido años antes, con el negro aquel de Bolton,
tras el combate de boxeo. Por último, el destino se nos mostró propicio, de forma que en esta
ocasión conseguimos tener en el laboratorio secreto del sótano un cadáver cuya corrupción no
había tenido posibilidad de empezar aun. West no se atrevía a predecir que sucedería en el
momento de la reanimación, ni si podíamos esperar una revivificación de la mente y la razón. El
experimento marcaría un hito en nuestros estudios, por lo que había conservado este nuevo
cuerpo hasta mi regreso, a fin de que compartiésemos los dos el resultado de la forma
acostumbrada.
West me contó cómo había conseguido el ejemplar. Había sido un hombre vigoroso; un
extranjero bien vestido que se acababa de apear al tren, y que se dirigía a las Fabricas Textiles de
Bolton a resolver unos asuntos. Había dado un largo paseo por el pueblo, y al detenerse en
nuestra casa a preguntar el camino de las fábricas, había sufrido un ataque al corazón. Se negó a
tomar un cordial, y cayo súbitamente muerto, un momento después. Como era de esperar, el
cadáver le pareció a West como llovido del cielo. En su breve conversación, el forastero le había
explicado que no conocía a nadie en Bolton; y tras registrarle los bolsillos después, averiguó que
se trataba de un tal Robert Leavitt, de St. Louis, al parecer sin familia que pudiera hacer
averiguaciones sobre su desaparición. Si no conseguía devolverlo a la vida, nadie se enteraría de
nuestro experimento. Solíamos enterrar los despojos en una espesa franja de bosque que había
entre nuestra casa y el cementerio de enterramientos anónimos. En cambio, si teníamos éxito,
nuestra fama quedaría brillante y perpetuamente establecida. De modo que West había inyectado
sin demora, en la muñeca del cadáver, el preparado que le mantendría fresco hasta mi llegada. La
posible debilidad del corazón, que a mi juicio haría peligrar el éxito de nuestro experimento, no
parecía preocupar demasiado a West. Esperaba conseguir al fin lo que no había logrado hasta
ahora: reavivar la chispa de la razón y devolverle la vida, quizá, a una criatura normal. De modo
que la noche del 18 de julio de 1910; Herbert West y yo nos encontrábamos en el laboratorio del
sótano, contemplando la figura blanca e inmóvil bajo la luz cegadora de la lámpara. El
compuesto embalsamador había dado un resultado extraordinariamente positivo; pues al
comprobar fascinado el cuerpo robusto que llevaba dos semanas sin que sobreviniese la rigidez,
pedí a West que me diese garantías de que estaba verdaderamente muerto. Me las dio en el acto,
recordándome que jamás administrábamos la solución reanimadora sin una serie de pruebas
minuciosas para comprobar que no había vida; ya que en caso de subsistir el menor vestigio de
vitalidad original no tendría ningún efecto. Cuando West se puso a hacer todos los preparativos,
me quedé impresionado ante la enorme complejidad del nuevo experimento; era tanta, que no
quiso confiar el trabajo a otras manos que las suyas. Y tras prohibirme tocar siquiera el cuerpo,
inyectó primero una droga en la muñeca, cerca del sitio donde había pinchado para inyectarle el
compuesto embalsamador. Ésta, dijo, neutralizaría el compuesto y liberaría los sistemas
sumiéndolos en una relajación normal, de forma que la solución reanimadora pudiese actuar
libremente al ser inyectada. Poco después, cuando se observó un cambio, y un leve temblor
pareció afectar los miembros muertos, West colocó sobre la cara espasmódica una especie de
almohada, la apretó violentamente y no la retiró hasta que el cadáver se quedó absolutamente
inmóvil y listo para nuestro intento de reanimación. Él, pálido y entusiasta se dedicó ahora a
efectuar unas cuantas pruebas finales y someras para comprobar la absoluta carencia de vida, se
aparto satisfecho y, finalmente inyectó en el brazo izquierdo una dosis meticulosamente medida
del elixir vital, preparado durante la tarde con más minuciosidad que nunca, desde nuestros
tiempos universitarios, en que nuestras hazañas eran nuevas e inseguras. No me es posible
describir la tremenda e intensa incertidumbre con que esperamos los resultados de este primer
ejemplar auténticamente fresco: el primero del que podíamos esperar razonablemente que abriese
los labios y nos contase quizá, con voz inteligente, lo que había visto al otro lado del insondable
abismo.
West era materialista, no creía en el alma, y atribuía toda función de la conciencia a fenómenos
corporales; por consiguiente, no esperaba ninguna revelación sobre espantosos secretos de
abismos y cavernas más allá de la barrera de la muerte. Yo no disentía completamente de su
teoría, aunque conservaba vagos e instintivos vestigios de la primitiva fe de mis antecesores; de
modo que no podía dejar de observar el cadáver con cierto temor y terrible expectación.
Además... no podía borrar de mi memoria aquel grito espantoso e inhumano que oímos la noche
en que intentamos nuestro primer experimento en la deshabitada granja de Arkham.
Había transcurrido muy poco tiempo, cuando observé que el ensayo no iba a ser un fracaso total.
Sus mejillas, hasta ahora blancas como la pared, habían adquirido un levísimo color, que luego
se extendió bajo la barba incipiente, curiosamente amplia y arenosa. West, que tenía la mano
puesta en el pulso de la muñeca izquierda del ejemplar, asintió de pronto significativamente; y
casi de manera simultánea, apareció un vaho en el espejo inclinado sobre la boca del cadáver.
Siguieron unos cuantos movimientos musculares espasmódicos; y a continuación una respiración
audible y un movimiento visible del pecho. Observe los párpados cerrados, y me pareció percibir
un temblor. Después, se abrieron y mostraron unos ojos grises, serenos y vivos, aunque todavía
sin inteligencia, ni siquiera curiosidad. Movido por una fantástica ocurrencia, susurre unas
preguntas en la oreja cada vez más colorada; unas preguntas sobre otros mundos cuyo recuerdo
aun podía estar presente. Era el terror lo que las extraía de mi mente; pero creo que la última que
repetí, fue: "¿Dónde has estado?". Aún no sé si me contestó o no, ya que no brotó ningún sonido
de su bien formada boca; lo que sí recuerdo es que en aquel instante creí firmemente que los
labios delgados se movieron ligeramente, formando sílabas que yo habría vocalizado como "sólo
ahora", si la frase hubiese tenido sentido o relación con lo que le preguntaba. En aquel instante
me sentí lleno de alegría, convencido de que habíamos alcanzado el gran objetivo y que, por
primera vez, un cuerpo reanimado había pronunciado palabras movido claramente por la
verdadera razón. Un segundo después, ya no cupo ninguna duda sobre el éxito, ninguna duda de
que la solución había cumplido cabalmente su función, al menos de manera transitoria,
devolviéndole al muerto una vida racional y articulada... Pero con ese triunfo me invadió el más
grande de los terrores... no a causa del ser que había hablado, sino por la acción que había
presenciado, y por el hombre a quien me unían las vicisitudes profesionales. Porque aquel
cadáver fresco, cobrando conciencia finalmente de forma aterradora, con los ojos dilatados por el
recuerdo de su última escena en la tierra, manoteó frenético en una lucha de vida o muerte con el
aire y, de súbito, se desplomó en una segunda y definitiva disolución, de la que ya no pudo
volver, profiriendo un grito que resonara eternamente en mi cerebro atormentado:
¡Auxilio! ¡Aparta, maldito demonio pelirrojo... aparta esa condenada aguja!

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