.

..

ºº

.

EN LOS LIMITES DE LA REALIDAD

↑ Grab this Headline Animator

jueves, 3 de mayo de 2012

COMO EL HOMBRE PIENSA



AS A MAN THINKETH
COMO EL HOMBRE PIENSA

JAMES ALLEN



Como el Hombre Piensa



ÍNDICE

1. PENSAMIENTO Y CARÁCTER
2. EFECTO DEL PENSAMIENTO EN LAS CIRCUNSTANCIAS
3. EFECTO DEL PENSAMIENTO EN LA SALUD DEL CUERPO
4. PENSAMIENTOS Y PROPÓSITO
5. EL FACTOR PENSAMIENTO EN EL ÉXITO
6. VISIÓN E IDEALES
7. SERENIDAD




1
PENSAMIENTO Y CARÁCTER


El Aforismo, “Como un hombre piensa en su corazón, así es él,” no sólo abarca su ser, sino que llega a comprender cada condición y circunstancia de su vida. Un hombre es literalmente lo que piensa, siendo su carácter la suma de todos sus pensamientos.
Así como una planta brota de su semilla, y no podría ser de otra manera, así cada acción de un hombre brota de las semillas invisibles del pensamiento, y no podrían existir sin ellas. Lo anterior es aplicable por igual a aquellos actos considerados “espontáneos” y “no premeditados” como a aquellos que son deliberadamente ejecutados.
Las acciones son brotes del pensamiento, y la dicha y el sufrimiento son sus frutos; De este modo el hombre cosecha los frutos dulces y amargos que él mismo siembra.

Los pensamientos en la mente nos hacen lo que somos
Nos forjan y modelan. Si albergas en tu mente
pensamientos inferiores, el dolor te seguirá como
sigue el arado al buey . . . Si en cambio
tus pensamientos son elevados, te seguirá la dicha
como tu propia sombra, es un hecho.

El desarrollo del hombre está gobernado por leyes, no por artificios, y la ley de causa y efecto es tan absoluta e inevitable en el reino oculto de los pensamientos como lo es en el mundo de los objetos visibles y materiales. Un carácter admirable  no es asunto de azar o de favor, sino el resultado natural de un constante esfuerzo en albergar los pensamientos correctos, el efecto de una muy larga y apreciada asociación con pensamientos admirables. Un carácter innoble y bestial, por el mismo proceso, es el resultado de pensamientos viles albergados continuamente.
Él es hecho o deshecho por sí mismo; en la armonía del pensamientos forja las armas con las que se destruye; también elabora las herramientas con las que construye para sí mansiones celestiales de felicidad fortaleza y paz. Con la elección y aplicación de los pensamientos correctos el hombre asciende a la perfección divina;  Con la aplicación y el abuso de los pensamientos incorrectos, desciende bajo el nivel de las bestias. Entre estos dos extremos están todas las categorías del carácter, y el hombre es su maestro y hacedor.
De todas las maravillosas verdades del alma que han sido recuperadas y redescubiertas en esta era, ninguna más grandiosa y fecunda de divina promesa y esperanza que esta – el hombre es el amo del pensamiento, forjador del carácter, creador y modelador de condiciones, entorno y destino.
Como un ser de Poder, Inteligencia y Amor, y señor de sus propios pensamientos, el hombre posee la llave de cada situación, y lleva consigo la agencia de transformación y regeneración por la cual hace de sí mismo lo que quiere.
El hombre es siempre el amo y señor, aún en su estado de mayor debilidad y abandono; pero en su debilidad y degradación es el amo necio que gobierna mal sus asuntos. Cuando empieza a reflexionar acerca de su condición, y a buscar diligentemente la Ley que lo llevó a ese estado, se transforma en el amo sabio, canalizando inteligentemente su energía, y elaborando pensamientos fructíferos. Ese es el amo sabio, y el hombre sólo puede llegar a serlo descubriendo dentro de sí mismo las leyes del pensamiento; descubrimiento que es resultado de aplicación, auto-análisis, y experiencia.
Solamente después de mucho buscar y excavar el oro y los diamantes son obtenidos, y el hombre puede encontrar cada verdad asociada con su ser si cava con determinación en lo profundo de su alma; y probará inequívocamente que es forjador de su carácter, modelador de su vida, y constructor de su destino, si vigila, controla, y altera sus pensamientos, siguiendo el rastro de sus efectos en sí mismo, en otros, en su vida y circunstancias, enlazando causa y efecto con práctica e investigación pacientes, y utilizando cada experiencia, aún la más trivial, cada hecho cotidiano, como medios para obtener el conocimiento de sí mismo que es Entendimiento, Sabiduría, Poder. En ese sentido, como en ningún otro, está la ley absoluta “Aquel que busque encontrará; a aquel que toque la puerta ésta se le abrirá”; sólo con paciencia, práctica, e impertinencia incesante puede un hombre entrar por la Puerta del Templo del Conocimiento.


2
EFECTO DEL PENSAMIENTO EN LAS CIRCUNSTANCIAS


La mente de un hombre se compara a un jardín, que puede ser inteligentemente cultivado o ser abandonado y llenarse de hierbas; pero sea cultivado o descuidado, está destinado a producir. Si no se siembran semillas útiles, entonces semillas de hierba mala caerán, crecerán en abundancia y se reproducirán.
Al igual que un jardinero cultiva su parcela, manteniéndola libre de mala hierba, cultivando las flores y frutos que requiere, así debe también el hombre atender el jardín de su mente limpiándola de pensamientos dañinos, inútiles e impuros, y cultivando hasta la perfección las flores y frutos de pensamientos correctos, útiles y puros. Sólo siguiendo este proceso el hombre tarde o temprano descubre que él es el jardinero maestro de su espíritu, director de su vida. También descubre en sí mismo, las leyes del pensamiento, y entiende, cada vez con mayor precisión, cómo la fuerza del pensamiento y los elementos de la mente operan en la formación de su carácter, sus circunstancias y su destino.
El pensamiento y el carácter son uno solo, y mientras el carácter sólo se manifiesta y descubre a través de las circunstancias, el entorno de la vida de una persona siempre estará en armonía con su estado interior. Esto no significa que las circunstancias de una persona en un momento dado son un indicador de todo su carácter, sino que aquellas circunstancias están íntimamente conectadas con algún elemento vital de pensamiento en su interior que, en ese momento, es indispensable para su desarrollo.
Cada hombre está donde está por la ley de su propio ser. Los pensamientos que ha construido en su carácter lo han llevado allí, y en la disposición de su vida no hay elemento de azar, sino el resultado de una ley que no puede fallar. Esto es cierto tanto para aquellos que se sienten descontentos con su entorno como para aquellos que están satisfechos con él.
Como ser de evolución y progreso, el hombre está en un punto en el que debe aprender que ha de crecer; y mientras aprende la lección espiritual que cada circunstancia le ofrece, ésta termina y da lugar a otras circunstancias.
El hombre es abofeteado por las circunstancias mientras se piense a sí mismo como un ser creado por las condiciones exteriores, pero cuando se da cuenta de que es un poder creativo, y que puede manejar las tierras y semillas de su ser de las que las circunstancias nacen, se convierte en el dueño y señor de sí mismo.
El hombre que por algún tiempo ha practicado el autocontrol y la auto purificación sabe que las circunstancias nacen de los pensamientos, porque ha notado que las alteración de sus circunstancias ha estado en exacta relación con la alteración de su estado mental. De este modo, es verdad que cuando un hombre tenazmente se dedica a subsanar los defectos de su carácter, y realiza un progreso rápido y marcado pasa rápidamente por una sucesión de cambios repentinos.
El alma atrae aquello que secretamente alberga; aquello que ama, y también aquello que teme; alcanza la cúspide de sus más preciadas aspiraciones, cae al nivel de sus más impuros deseos; y las circunstancias son los medios por los que el alma recibe lo que es suyo.
Cada semilla de pensamiento sembrado dejado caer en la mente, y que hecha raíces, se reproduce a sí misma, floreciendo tarde o temprano en acciones, produciendo sus propios frutos de oportunidad y circunstancias. Buenos pensamientos producen buenos frutos, malos pensamientos malos frutos.
El entorno de las circunstancias toma forma en el mundo interno de los pensamientos, y todas las condiciones externas, agradables y desagradables, son factores que finalmente existen para el bien del individuo, el hombre aprende tanto sufriendo como disfrutando.
Siguiendo los más íntimos deseos, aspiraciones, pensamientos, por los cuales se deja dominar (persiguiendo visiones engañosas de impura imaginación, o caminando con pie firme el camino de elevadas aspiraciones), el hombre finalmente recibe por completo los frutos de estos en el entorno de su vida.
Las leyes del crecimiento y adaptación se cumplen en todo lugar.
Un hombre no llega a un asilo de ancianos o la cárcel por la tiranía del destino o las circunstancias, sino por el camino de pensamientos serviles y bajos deseos. No cae un hombre de pensamientos puros de repente en el crimen por estrés o por fuerzas meramente externas; pensamientos criminales han sido secretamente albergados en el corazón, y la hora de la oportunidad revela su poder acumulado.
Las circunstancias no hacen al hombre; lo revelan a sí mismo. No puede existir condición tal como descender en el vicio mientras la persona sufre por sus inclinaciones viciosas; o ascender en la virtud y su felicidad pura sin el cultivo continuado de aspiraciones virtuosas; el hombre, por lo tanto, como amo y señor del pensamiento, es el hacedor de sí mismo, el formador y autor de su entorno. Aún en el nacimiento el alma se revela, y en cada paso de su peregrinación atrae aquella combinación de condiciones que la revelan, que son el reflejo de su propia pureza o impureza, su fortaleza y debilidad.
Los hombres no atraen aquello que quieren, sino aquello que son. Sus antojos, caprichos, y ambiciones se frustran a cada paso, pero sus más íntimos pensamientos y deseos se alimentan de sí mismos, sean estos sucios o limpios. La “divinidad que nos da forma” está dentro de nosotros mismos; somos Nosotros Mismos. El hombre está maniatado sólo por sí mismo. El pensamiento y la acción son los carceleros del destino – ellos nos apresan, si son bajos; ellos son también ángeles de Libertad – nos liberan, si son nobles.
No consigue el hombre aquello que desea y por lo que ora, sino aquello que con justicia se gana. Sus deseos y plegarias sólo son gratificadas y atendidas cuando armonizan con sus pensamientos y acciones.
A la luz de esta verdad, ¿cuál es entonces el sentido de “Luchar contra las circunstancias?” Significa que el hombre está continuamente revelándose contera el efecto exterior, mientras todo el tiempo está nutriendo y preservando la causa en su corazón.
Esta causa puede tomar la forma de un vicio consciente o de una debilidad inconsciente; pero cualquiera sea, tercamente retarda los esfuerzos de su poseedor, que de ese modo clama por una cura.
El hombre está ansioso de mejorar sus circunstancias, pero no está tan deseoso de mejorarse a sí mismo; por eso permanece atado. El hombre que no se encoge ante su propia crucifixión nunca fallará en alcanzar el objetivo que se traza en su corazón, esto es tan cierto en las cosas terrenales como divinas. Aún el hombre cuyo único objetivo es alcanzar prosperidad debe estar preparado para realizar grandes sacrificios personales antes que pueda lograr su objetivo; ¿y cuánto más preparado aquel que quiera lograr una vida próspera y equilibrada?.
Este es un hombre miserable y pobre. Está extremamente ansioso deseando que el confort de su entorno y su hogar mejoren, aun así todo el tiempo es mezquino en su trabajo, y se considera justificado al tratar de engañar a su empleador basado en lo miserable de su sueldo. Tal hombre no entiende los simples rudimentos de los principios que son la base de la prosperidad, y no sólo está incapacitado para alzarse sobre su miseria, sino que atrae aún mayores miserias al albergar y actuar siguiendo sus pensamientos indolentes, falsos y cobardes.
Este es un hombre rico que es víctima de una penosa y persistente enfermedad resultado de la glotonería. Está dispuesto a gastar enormes sumas de dinero para curarse, pero no está dispuesto a sacrificar su glotonería. Quiere satisfacer su gusto con comidas poco saludables y gozar a la vez de buena salud. Tal hombre es totalmente incapaz de gozar de buena salud, porque no ha aprendido los principios básicos de una vida saludable.
Este es un empleador que adopta medidas deshonestas para evitar el pago de sueldos reglamentarios, y, en el afán de mejorar sus ingresos, reduce los sueldos de los empleados. Tal hombre no está preparado para la prosperidad, y cuando sus finanzas y su prestigio se encuentren en bancarrota, el culpará a las circunstancias, sin siquiera saber que es él mismo el autor de su condición.
He presentado estos tres casos solamente para ilustrar la verdad de que el hombre es la causa (aunque casi siempre sin ser consciente) de sus circunstancias, y que, mientras aspira un buen fin, continuamente frustra su cometido al estimular pensamientos y deseos que no armonizan con ese fin. Tales casos pueden modificarse y multiplicarse casi indefinidamente, pero no es necesario, porque el lector podrá, si así lo resuelve, rastrear el efecto de las leyes del pensamiento en su propia mente y en su propia vida, y hasta que lo logre, meros hechos externos no servirán como base de su razonamiento.
Las circunstancias, sin embargo, son tan complicadas, el pensamiento está tan profundamente enraizado, y las condiciones de felicidad varían tanto entre individuos, que la condición del alma del hombre en su totalidad (aunque él la conozca) no puede juzgarse de otro modo que no sea por el aspecto externo de su vida.
Un hombre puede ser honesto en cierta dirección, y aún así sufrir de privaciones; un hombre puede ser deshonesto en cierta dirección, y aún así adquirir riquezas; pero la conclusión usual de que el primero falla debido a su particular honestidad, y que el segundo es próspero gracias a su particular deshonestidad, es resultado de un juicio superficial, que asume que el deshonesto es corrupto casi por completo, y el honesto es casi enteramente virtuoso. A la luz de un profundo conocimiento y mayor experiencia, tal juicio se encontrará erróneo. El deshonesto ha de tener algunas virtudes admirables que el otro no posee; y el honesto vicios dañinos que están ausentes en el otro. El hombre honesto cosecha los buenos resultados de sus pensamientos y actos honestos; también atrae el sufrimiento que su vicio produce; El deshonesto del mismo modo cosecha sus propios sufrimientos y dichas.
La vanidad humana se complace al creer que uno sufre por causa de su virtud; pero hasta que el hombre haya extirpado cada pensamiento malsano, amargo e impuro de su mente, y limpiado cada mancha pecaminosa de su alma, no  estará en posición de saber y decir que sus sufrimientos son resultado de su buenas, y no de sus malas cualidades; y en el camino de la perfección, habrá encontrado funcionando en su mente y en su vida, la Gran Ley que es absolutamente justa, y que no da bien por mal, ni mal por bien. En posesión de tal conocimiento, entenderá, mirando atrás en su pasada ignorancia y ceguera, que su vida se desarrolla, y siempre se desarrolló, con justicia, y que todas sus experiencias pasadas, buenas y malas fueron fruto imparcial de su propio ser en proceso de evolución.
Buenos pensamientos y acciones jamás pueden producir malos resultados; malos pensamientos y acciones no pueden jamás producir buenos resultados. Esto no es otra cosa que afirmar que no puede cosecharse más que trigo del trigo, u ortiga de la ortiga. El hombre entiende esto en el mundo natural, y trabaja con ese conocimiento; pero pocos lo entienden en el mundo moral y mental (aunque esta operación es tan simple y directa), y por lo mismo no cooperan con esa ley.
El sufrimiento es siempre el efecto de los pensamientos equivocados en alguna dirección. Es indicador de que el individuo está fuera de armonía consigo mismo, con la ley de su ser. El único y supremo uso del sufrimiento es la purificación, quemar todo aquello que es inútil e impuro. El sufrimiento cesa para quien es puro. No hay sentido en quemar el oro después que la escoria se ha retirado, y un ser perfectamente puro e iluminado no puede sufrir.
Las circunstancias por las que un hombre se encuentra con el sufrimiento son el resultado de su propia falta de armonía mental, las circunstancias por las que el hombre se encuentra con la buenaventura son los resultados de su propia armonía mental. Buenaventura, no posesiones materiales, es la medida del pensamiento correcto; la infelicidad, no la falta de posesiones materiales, es la medida del pensamiento errado. Un hombre puede ser desgraciado y ser rico; puede ser bendito y pobre. La buenaventura y riqueza sólo se juntan cuando la riqueza es empleada correctamente y con sabiduría; y el hombre pobre sólo desciende a la miseria cuando considera su destino como una carga injustamente inflingida.
La indigencia y la indulgencia son dos extremos de la miseria. Ambas son igualmente innaturales y el resultado de un desorden mental. Un hombre no está correctamente adaptado hasta que es un ser feliz, saludable y próspero; y la felicidad, salud y prosperidad son el resultado de la armonía entre su mundo interno y externo, del hombre con su entorno.
Un hombre sólo empieza a ser hombre cuando deja de lamentarse y maldecir, y comienza a buscar la justicia oculta que gobierna su vida. Y al adaptar su mente a este factor gobernante, cesa de acusar a otros como la causa de su situación, y se forja a sí mismo con pensamientos nobles y fuertes; deja de patalear contra las circunstancias, y empieza a utilizarlas como ayuda para progresar más rápido, y como un medio para descubrir el poder y las posibilidades ocultas dentro de sí.
Ley, y no confusión, son el principio dominante del universo; justicia, no injusticia, es el espíritu y sustancia de la vida; rectitud, y no corrupción, es la fuerza moldeadora y motivadora que gobierna el espíritu del mundo. Siendo esto así, el hombre no tiene opción más que descubrir que el universo funciona correctamente, y al rectificarse, encontrará que mientras cambia sus pensamientos respecto a las situaciones y la gente, las situaciones y la gente cambiarán respecto a él.
La prueba de esta verdad está en cada persona, y por ello puede verificarse fácilmente mediante una introspección y auto-análisis sistemáticos. Cambie un hombre radicalmente sus pensamientos, y se asombrará de la rápida transformación que operará en las condiciones materiales de su vida.
El hombre imagina que puede mantener en secreto sus pensamientos, pero no puede; rápidamente estos se cristalizan en hábitos, y los hábitos toman forma de circunstancias. Pensamientos indulgentes se cristalizan en hábitos de indulgencia respecto a la bebida y el sexo, que toman forma de destrucción y padecimiento; pensamientos impuros de todo tipo se cristalizan en hábitos de desorientación y debilidad, que toman forma de circunstancias de perturbación y adversidad; pensamientos de temor, duda e indecisión se cristalizan en hábitos de debilidad, falta de hombría e irresolución, que toman forma de circunstancias de fracaso, indigencia, y dependencia; pensamientos de pereza se cristalizan en hábitos de desaseo y deshonestidad, que toman forma de circunstancias de inmundicia y mendicidad; pensamientos de odio y condena se cristalizan en hábitos de acusación y violencia, que toman forma de circunstancias de injuria y persecución; pensamientos narcisistas de todo tipo se cristalizan en hábitos egoístas, que toman forma de circunstancias de mayor o menor angustia.
Por otro lado, pensamientos nobles de cualquier tipo se cristalizan en hábitos de gracia y bondad, que toman forma de circunstancias de felicidad y cordialidad; pensamientos puros se cristalizan en hábitos de temperancia y dominio de sí mismo, que toman forma de circunstancias de paz y tranquilidad; pensamientos de valentía, auto-confianza y decisión se cristalizan en hábitos valerosos, que toman forma de circunstancias de éxito, plenitud y libertad; pensamientos llenos de energía se cristalizan en hábitos de pulcritud y laboriosidad, que toman forma de circunstancias placenteras; pensamientos nobles y caritativos se transforman en hábitos de generosidad, que toman formas de circunstancias de protección y preservación; pensamientos de amor y generosidad cristalizan en hábitos de desprendimiento, que toman forma de circunstancias de prosperidad perdurable y riqueza verdadera.
La persistencia en una sucesión dada de pensamientos, sean estos buenos o malos, no falla en producir resultados en el carácter y las circunstancias. Un hombre no puede escoger directamente sus circunstancias, pero puede escoger sus pensamientos, y de ese modo, indirectamente, pero con certeza, dar forma a sus circunstancias.
La naturaleza se encarga de ayudar a todos los hombres en la satisfacción de los pensamientos que lo dominan, y le presenta las oportunidades que hagan realidad de la manera más rápida tanto sus pensamientos constructivos como destructivos.
Cese un hombre de pensar pecaminosamente, y el mundo se ablandará para él, y estará listo para ayudarlo, deje de lado sus pensamientos débiles y enfermizos, y oh! las oportunidades nacerán en cada mano para ayudarlo en sus resoluciones; motive buenos pensamientos, y no habrá fatalidad que lo ate a la miseria y la vergüenza. El mundo es tu caleidoscopio, y la variedad y combinación de colores que a cada momento te presenta son las imágenes exquisitamente ajustadas de tus pensamientos siempre en movimiento.

Serás lo que has que ser
Que la derrota encuentre su falsa felicidad
en lo que cree que es tu realidad
pero tu espíritu la desprecia

Domina el tiempo y conquista el espacio;
vence aquella vanidosa embaucadora, “la suerte”
derrota a la circunstancia,
la pone a su servicio

El deseo humano, que poder
descendiente de un espíritu inmortal
puede hacer un camino a cualquier objetivo
aunque murallas inmensas se opongan

No te impacientes cuando intentes
que cuando logres entender
que tu espíritu es quien manda
hasta los dioses han de obedecer




3
EFECTO DEL PENSAMIENTO EN LA SALUD DEL CUERPO


El cuerpo es el siervo de la mente, obedece a las operaciones de la mente, sean estos deliberados o automáticos. Siguiendo pensamientos indebidos el cuerpo rápidamente se hunde en la enfermedad y el decaimiento; siguiendo pensamientos virtuosos se viste de juventud y belleza.
La salud y la enfermedad, al igual que las circunstancias, tienen su raíz en los pensamientos, pensamientos enfermizos se expresan a través de un cuerpo enfermo. Se ha sabido que los pensamientos de temor matan a un hombre tan rápido como una bala, y continuamente matan miles de gentes, tal vez no tan rápido, pero sí con igual efectividad. La gente que vive con temor a las enfermedades es la gente que las contrae. La ansiedad rápidamente debilita el cuerpo, y lo deja expuesto a la enfermedad; mientras pensamientos impuros, aunque no tengan un origen físico, pronto destruirán el sistema nervioso.
Pensamientos energéticos, de pureza y dicha producen en el cuerpo vigor y gracia. El cuerpo es un instrumento muy delicado y plástico, que responde rápidamente a los pensamientos que lo dominan, y los hábitos de pensamiento producirán sus efectos sobre él, sean estos buenos o malos.
El hombre continuará teniendo sangre impura y envenenada mientras sus pensamientos sean impuros. De un corazón limpio emana una vida y un cuerpo limpios. De una mente contaminada proceden una vida y un cuerpo corruptos. El pensamiento es la fuente de toda acción, de la vida y su manifestación; construye una fuente que sea limpia y todo será puro.
El cambio de dieta no ayudará a un hombre que no cambia sus pensamientos. Cuando un hombre purifica sus pensamientos, no deseará más comida impura.
Si deseas perfeccionar tu cuerpo, sé celoso con tu mente. Si quieres renovar tu cuerpo, embellece tu mente. Pensamientos de malicia, envidia, decepción, desaliento, le arrebatan al cuerpo su gracia y salud. Una cara amarga no es cuestión de azar, sino de pensamientos amargos.
Las arrugas que desfiguran están hechas por la necedad, la pasión y el orgullo.
Conozco una mujer de noventa y seis años que posee la inocente y luminosa cara de una niña. Conozco un hombre que no alcanza la mediana edad cuya cara está desfigurada por líneas sin armonía. Una es el resultado de una disposición dulce y vívida, el otro el resultado de la pasión y el descontento.
Así como no puedes tener un hogar saludable y dulce si no dejas entrar libremente el aire y la luz del sol en las habitaciones, así un cuerpo vívido, feliz, o un rostro sereno sólo puede ser resultado de dejar entrar libremente en la mente pensamientos felices, buenos deseos y serenidad.
En la cara de los ancianos hay arrugas producidas por la simpatía. Otras por pensamientos puros y vigorosos; y otras talladas por la pasión: ¿quién no puede distinguirlas? Para aquellos que han vivido correctamente, la edad trae calma, paz, como una puesta de sol. Recientemente he observado a un filósofo en su lecho de muerte. Era viejo sólo de años, murió tan dulce y calmadamente como vivió.
No hay mejor medicina que los pensamientos felices para disipar los males del cuerpo; no hay mejor reconfortante que la buena voluntad para disipar las sombras de la pena y la amargura. Vivir continuamente con pensamientos malévolos, cínicos, y envidiosos, es confinarse en una prisión hecha por uno mismo. Pero pensar bien de todos, ser amable con todos, y pacientemente aprender a encontrar el lado bueno de las cosas – tales pensamientos son las verdaderas puertas del cielo; y vivir el día a día en pensamientos de paz hacia toda criatura atraerá paz en abundancia a su poseedor.


4
PENSAMIENTOS Y PROPÓSITO

Hasta que el pensamiento no esté acompañado de un propósito no habrá logro inteligente alguno. La mayoría permite que sus pensamientos naveguen sin rumbo y a la deriva por el océano de la vida. Tal falta de propósito es un vicio, y no ha de permitirla aquel que quiere estar a salvo de la catástrofe y la destrucción.
Quien no tiene un propósito central en su vida cae presa fácil de preocupaciones banales, miedos, problemas, y auto-compasión, y así se dirige, tan seguro como si lo buscara con intención (aunque por un camino distinto), al fracaso, la infelicidad, la pérdida de lo querido, porque la debilidad no puede perdurar en un universo de poder.
El hombre debe concebir un propósito legítimo en su corazón, y luchar por alcanzarlo. Debe hacer de este propósito el centro de sus pensamientos. Puede tomar forma de un ideal espiritual, o puede ser un objeto terrenal, de acuerdo con su naturaleza y los tiempos; pero cualquiera sea, debe firmemente enfocar la fuerza de sus pensamientos hacia el objetivo que tiene ante él. Debe hacer de este propósito su tarea suprema, y debe dedicarse por completo a conseguirlo, evitando que sus pensamientos divaguen en caprichos, antojos y fantasías, este es el camino real del dominio de sí mismo y la verdadera concentración del pensamiento. Aún si falla una y otra vez en alcanzar su propósito (como tiene que suceder hasta que venza su debilidad), la fuerza de carácter ganado será la verdadera medida de su poder y su conquista, y formará un nuevo punto de partida para la victoria y el poder futuros.
Quienes no están preparados para un propósito grandioso, deberán fijar sus pensamientos en ejecutar sin faltas su asignación, no importa qué insignificante pueda parecer. Sólo de esta manera pueden los pensamientos ser concentrados y enfocados, y la energía y la resolución pueden desarrollarse, y una vez logrado esto, no habrá nada que no se pueda lograr.
El alma más débil, conocedora de su debilidad, y creyendo esta verdad – que el poder sólo puede ser desarrollado con esfuerzo y práctica, podrá aplicarla en sí misma, y añadiendo esfuerzo al esfuerzo, paciencia a la paciencia, y fuerza a la fuerza nunca dejará de crecer, y al final crecerá con fuerza divina.
Así como el hombre físicamente débil puede fortalecerse mediante un cuidadoso y paciente ejercicio, así el hombre de pensamientos débiles puede convertirlos en poderosos ejercitándose a sí mismo en el pensar correcto.
Eliminar la falta de propósito y la debilidad, y empezar a pensar con propósito, es ascender al rango de aquellos que sólo reconocen el fracaso como uno de los caminos al éxito; quienes hacen que las circunstancias les sirvan, y quienes piensan con fortaleza, se lanzan con fiereza, y vencen con maestría.
Habiendo concebido su propósito, el hombre debe marcar mentalmente una línea recta que lo lleve a su objetivo, sin mirar a la derecha ni a la izquierda. La duda y el miedo deben excluirse rigurosamente; son elementos que desintegran, que rompen la línea recta del esfuerzo, y la desvían, son inútiles, ineficaces. Los pensamientos de duda y temor nunca han logrado una meta, y nunca podrán. Siempre conducen al fracaso. El propósito, la energía, el poder, y los pensamientos enérgicos se detienen cuando la duda y el temor se arrastran entre ellos.
La decisión y el propósito emanan de saber lo que podemos hacer. La duda y el miedo son los grandes enemigos del conocimiento, y aquel que los aliente, y no los elimine, encontrará la frustración a cada paso.
Aquel que haya conquistado la duda y el miedo ha conquistado al fracaso. Cada uno de sus pensamientos está aliado al poder, y las dificultades son valientemente enfrentadas y derrotadas con sabiduría. Sus propósitos son sembrados oportunamente, y florecen y producen frutos que caerán de tan maduros.
El pensamiento aliado fuertemente al propósito se convierte en una fuerza creativa; aquel que comprenda esto está listo para transformarse en un ser superior y más fuerte que un simple atado de pensamientos vacilantes y sensaciones cambiantes. Quien logre esto se habrá convertido en al amo consciente e inteligente de sus poderes mentales.


5
EL FACTOR PENSAMIENTO EN EL ÉXITO


Todo lo que el hombre logra y todo en lo que falla es resultado directo de sus pensamientos. En un universo gobernado con justicia, en el que la falta de equidad significaría la destrucción total, la responsabilidad individual ha de ser absoluta. La debilidad y fortaleza de un hombre, su pureza e impureza, son suyas, y de nadie más; son labradas por él mismo, y no por otro, y pueden ser alteradas sólo por él, nunca por otro. Su condición es también suya y de nadie más. Su sufrimiento y su felicidad emanan de adentro. Como él piense, así es él; como siga pensando, así seguirá siendo.
Un hombre fuerte no puede ayudar a uno débil a menos que el débil desee ser ayudado, más aún, el débil ha de hacerse fuerte por sí mismo; debe, con su propio esfuerzo, desarrollar la fortaleza que admira en otro. Nadie más que él puede alterar su condición.
Ha sido habitual para el hombre pensar y decir. “Muchos hombres son esclavos porque uno es opresor, odiemos al opresor.” Actualmente, sin embargo, hay una pequeña y creciente tendencia de invertir dicho juicio y decir, “Un hombre es opresor porque muchos son esclavos; despreciemos a los esclavos.” La verdad es que opresor y esclavo cooperan en su ignorancia, y, mientras parece que se afligen el uno al otro, se afligen en realidad a ellos mismos. Un conocimiento perfecto percibirá la acción de la ley en la debilidad del oprimido y en el poder mal aplicado del opresor; un Amor perfecto, al ver el sufrimiento que ambos estados implica, no condena a ninguno; una Compasión perfecta abraza a ambos, opresor y oprimido.
Aquel que ha conquistado a la debilidad, y ha alejado de sí pensamientos egoístas, no pertenece a opresores ni a oprimidos. Él es libre.
Un hombre sólo puede elevarse, conquistar y alcanzar el éxito, elevando sus pensamientos. Sólo puede permanecer débil, abatido y miserable al negarse a elevar sus pensamientos.
Antes de que un hombre pueda lograr cualquier meta, aun metas terrenales, debe elevar sus pensamientos por encima del esclavismo animal y la indulgencia. No ha de rendirse, si quiere triunfar, ante su animalidad ni egoísmo, de ninguna manera; pero una parte de él debe, al menos, ser sacrificada. Un hombre cuyo pensamiento principal es de indulgencia animal no puede pensar claramente, ni planear metódicamente; Si no empieza a controlar con valentía sus pensamientos, no está en capacidad de controlar otros asuntos y adoptar responsabilidades serias. No está preparado para actuar de forma independiente y por sí solo. Pero sólo lo limitan los pensamientos que él escoge.
No puede haber progreso ni logro sin sacrificio, y el éxito terrenal de un hombre se logrará en la medida que sacrifique sus pensamientos animales y confusos, y concentre su mente en el desarrollo de planes, y el fortalecimiento de su resolución y auto-confianza. Y mientras más elevados sean sus pensamientos, se convertirá en alguien más valeroso, grande y correcto, mayores serán sus logros, benditos y duraderos serán sus éxitos.
El universo no favorece al codicioso, al deshonesto, al vicioso, aunque superficialmente a veces pareciera hacerlo; ayuda al honesto, al magnánimo, al virtuoso. Todos los grandes Maestros de todas las eras han declarado esto de distintas maneras, y para probarlo y entenderlo el hombre no tiene más que persistir en hacerse más y más virtuoso elevando sus pensamientos.
Los logros intelectuales son el resultado de un pensamiento consagrado a la búsqueda del conocimiento, o de la belleza y la verdad en la naturaleza. Tales logros pueden estar a veces ligados a la vanidad y la ambición pero no son el resultado de estas características; son el resultado natural de un arduo y prolongado esfuerzo, y de pensamientos puros y desinteresados.
Los logros espirituales son la consumación de aspiraciones divinas. Aquel que vive constantemente en la concepción de nobles y elevados pensamientos, que vive puro y desinteresado, se convertirá, tan seguro como que el sol alcanza su cúspide, y la luna llega a ser llena, en un hombre sabio y noble de carácter, y se elevará a una posición de influencia y buena fortuna.
El éxito, de cualquier tipo, es la corona del esfuerzo, la diadema del pensamiento. Con la ayuda del dominio de sí mismo, resolución, pureza, rectitud, y pensamientos bien orientados, el hombre asciende; llevado por la irracionalidad, indolencia, impureza, corrupción, y pensamientos confusos el hombre desciende.
Un hombre puede elevarse a grandes hazañas terrenales, e incluso a sublimes altitudes en el mundo espiritual, y descender otra vez a la miseria al permitir que pensamientos arrogantes, egoístas y corruptos lo posean.
Las victorias obtenidas mediante el pensamiento correcto pueden ser conservadas sólo con vigilancia. Muchos cesan sus esfuerzos cuando el éxito está asegurado, y rápidamente caen en la derrota.
Todo logro, sea en los negocios, intelectual, o espiritual, son el resultado de pensamientos orientados con definición, están gobernados por la misma ley y por el mismo método; la única diferencia es el objetivo.
Aquel que quiera lograr poco ha de sacrificar poco; quien quiera lograr mucho ha de sacrificar mucho; quien quiera lograr grandezas debe sacrificar grandemente.


6
VISIÓN E IDEALES


Los soñadores son los salvadores del mundo. Así como el mundo visible se sostiene por fuerzas invisibles, así el hombre, entre todos sus juicios, pecados y vocaciones sórdidas, se nutre de las visiones de belleza de sus soñadores solitarios. La humanidad no puede olvidar a sus soñadores, no puede dejar sus ideales desaparecer y morir; la humanidad vive en estos, los conoce como las realidades que un día serán vistas y conocidas.
Los compositores, escultores, pintores, poetas, profetas, visionarios, ellos son los hacedores del mundo, los arquitectos del cielo. El mundo es bello porque ellos vivieron, sin ellos la laboriosa humanidad perecería.
Aquel que lleva en el corazón una visión maravillosa, un ideal noble, algún día lo realizará. Colón llevó en su corazón la visión de otro mundo, y lo descubrió; Copérnico impulsó la visión de muchos mundos y un universo más extenso, y lo descubrió; Buda contempló una visión de un mundo espiritual de santidad y paz perfecta, y entró en él.
Valora tus visiones; valora tus ideales; valora la música que agita tu corazón, la belleza que se forma en tu mente, la gracia que viste tus más puros pensamientos, de ellos crecerán condiciones encantadoras, un ambiente celestial; de ellas se construirá, si te mantienes fiel, tu mundo.
Querer es poder; soñar es lograr. ¿Deberán los bajos deseos del hombre recibir la máxima gratificación, y sus aspiraciones más puras morir sin sustento? Esa no es la ley: Tal condición nunca ocurrirá: “Pide y recibirás”.
Sueña nobles sueños, y mientras sueñes te convertirás. Tu visión es la promesa de lo que un día serás. Tu ideal es la profecía de lo que un día llegarás a revelar.
Los logros más grandes fueron al inicio y por un tiempo un sueño. El roble duerme en la bellota; el ave espera en el huevo; y en la más elevada visión del alma un ángel de la guarda se agita. Los sueños son las semillas de la realidad.
Tus circunstancias pueden no ser de tu agrado, pero no han de seguir siendo las mismas si concibes un ideal y luchas por alcanzarlo. Tú no puedes movilizarte por dentro y permanecer estático por fuera.
Este es un joven oprimido por la pobreza y el trabajo; confinado largas horas en un taller insalubre; sin escuela, y sin el arte del refinamiento. Pero sueña con cosas mejores; piensa en la inteligencia y el refinamiento, en gracia y belleza. Concibe, y crea con su mente, una vida ideal; la visión de una libertad más amplia y miras más elevadas toma posesión de él; la ansiedad lo lleva a la acción, y utiliza todo su tiempo libre y sus medios, aunque sean pequeños, al desarrollo de sus poderes y talentos ocultos.
Muy pronto su mente ha sido tan alterada que el taller no puede retenerlo más. Se ha convertido en algo tan fuera de armonía con sus pensamientos que queda fuera de su vida como una ropa que es tirada, y, al crecer las oportunidades que encajan con las miras de su creciente poder, se desvanece para siempre.
Años más tarde, vemos a este joven como todo un hombre. Lo encontramos dueño de ciertas fuerzas mentales que esgrime con influencia universal y poder casi inigualado. En sus manos toma los hilos de responsabilidades gigantescas; él habla, y mira! las vidas cambian, hombres y mujeres toman sus palabras y las siguen para modificar su carácter, y, como la luz del sol, se convierte en el centro y eje luminoso alrededor del que innumerables destinos se giran.
Ha realizado la Visión de su juventud. Se ha convertido en uno con su ideal.
Y tú también, joven lector, lograrás la visión (no el deseo ocioso) de tu corazón, sea éste bajo o hermoso, o una mezcla de ambos, porque tu destino siempre te lleva hacia aquello que secretamente más amas. En tus manos será entregado el resultado exacto de tus pensamientos; recibirás lo que te ganes; no más, no menos. Cualquiera sea tu entorno actual, caerás, permanecerás, o te elevarás con tus pensamientos, tu Visión, tu Ideal.
Llegarás a ser tan pequeño como los deseos que te controlan, tan grande como tus aspiraciones dominantes: en las hermosas palabras de Kirkham Davis, “Puedes ser contador, y en breve has de salir por la puerta que por tanto tiempo ha parecido la barrera para tus ideales, y te encontrarás ante una audiencia - el lápiz aún sobre tu oreja, la tinta aún en tus dedos – y allí y entonces derramar el torrente de tu inspiración. Puedes estar pastando ovejas, y vagarás en la ciudad –bucólico y con la boca abierta; entrarás bajo la intrépida guía del espíritu en el estudio del maestro, y después de un tiempo él te dirá, ‘no tengo nada más que enseñarte.’ Y ahora te has convertido en el maestro, quien hace poco soñaba grandezas mientras pastaba ovejas. Dejarás la sierra y el cepillo para tomar en tus manos la regeneración del mundo”.
El descuidado, el ignorante, y el indolente, viendo sólo el efecto aparente de las cosas y no las cosas en sí, habla de suerte, fortuna, y azar. Al ver a un hombre hacerse rico dirán, “¡cuánta suerte tiene!” Al observar a otro hacerse intelectual exclamarán, “¡Que favorecido es!” Y al notar el carácter santo y la gran influencia de otro comentarán, “¡Cómo lo ayuda el azar a cada momento!” Ellos no ven los intentos, fracasos y la lucha que estos hombres han enfrentado voluntariamente para ganar experiencia; no conocen del sacrificio que han hecho, de los esfuerzos intrépidos que se han propuesto, de la fe que han ejercido para lograr lo aparentemente imposible, y realizar la Visión de su corazón. Ellos no saben de la oscuridad y la angustia; sólo ven la luz y la dicha, y la llaman “suerte”; no ven las largas y arduas jornadas, sino sólo contemplan el logro placentero, y lo llaman “buena fortuna”; no entienden el proceso, sino sólo perciben el resultado, y lo llaman “azar”.
En todos los asuntos humanos hay esfuerzos, y hay resultados, y la fortaleza del esfuerzo es la medida del resultado. No la suerte. “Regalos”, poder, posesiones materiales, intelectuales y espirituales son el fruto del esfuerzo; son pensamientos consumados, objetivos alcanzados, visiones realizadas.
La visión que glorifiques en tu mente, el ideal que ganó el trono de tu corazón – Con esto construirás tu vida, en eso te convertirás.


7
SERENIDAD


La tranquilidad de la mente es una de las bellas joyas de la sabiduría, es el resultado de un esfuerzo largo y paciente en el dominio de sí mismo. Su presencia es indicadora de una experiencia madura, y de un conocimiento más que ordinario de las leyes y el funcionamiento del pensamiento.
Un hombre alcanza la tranquilidad en la medida que se entiende a sí mismo como un ser que evoluciona del pensamiento. Para tal conocimiento necesita entender a los otros como el resultado del pensamiento, y mientras desarrolla el entendimiento, y ve con mayor claridad las relaciones internas de las cosas por la acción de causa y efecto, cesa su agitación, su enfado, su preocupación y su congoja, y permanece en equilibrio, inalterable, sereno.
El hombre calmado, habiendo aprendido cómo gobernarse, sabe cómo adaptarse a otros; y estos, a su vez, reverencian su fortaleza espiritual, y sienten que pueden aprender de él, y confiar. Cuanto más tranquilo sea un hombre, mayor es su éxito, su influencia, su poder para el bien. Aún el mercader ordinario encontrará que la prosperidad de sus negocios crece mientras desarrolla un mayor dominio de sí mismo y ecuanimidad, pues la gente siempre ha de preferir hacer tratos con un hombre cuya conducta sea firmemente estable.
El hombre fuerte y calmado es siempre amado y reverenciado. Es como un árbol que brinda sombra a una tierra sedienta, o una roca en la que resguardarse de una tormenta. ¿Quién no ama un corazón tranquilo, una vida dulcemente templada y balanceada? No importa si llueve o hay sol, o qué cambios ocurran en el poseedor de estas bendiciones, pues serán siempre dulces, serenos y calmados. Aquel equilibrio de carácter que nosotros llamamos serenidad es la lección final de la cultura; es el florecimiento de la vida, el fruto del alma. Es precioso como la sabiduría, ha de ser más deseado que el oro – sí, más que el fino oro. Cuán insignificante se ve quien sólo busca el dinero en comparación con una vida serena – una vida que mora en el océano de la Verdad, por debajo de las olas, fuera del alcance de las tempestades, ¡en Eterna Calma!
Cuánta gente conocemos que envenena sus vidas, arruina todo lo que es dulce y bello con un temperamento explosivo, destruyen el equilibrio de su carácter, ¡y hacen mala sangre! Es una cuestión si la gran mayoría de gente no arruina sus vidas, y estropea su felicidad por falta de dominio de sí mismos. Cuán poca gente conocemos en la vida con un carácter balanceado, que tiene ese exquisito equilibrio que es característico de un carácter refinado.
Sí, la humanidad emerge con pasión descontrolada, es turbulenta con amargura ingobernada, está casi arruinada por la ansiedad y la duda. Sólo el hombre sabio, sólo aquel cuyos pensamientos están controlados y purificados, hace que los vientos y las tormentas del alma le obedezcan.
Almas sacudidas por la tempestad, donde quieran que estén, sea cual fuere la condición bajo la que viven – en el océano de la vida las islas de dicha sonríen, y la orilla soleada de tu ideal espera tu venida. Mantén tu mano firme sobre el timón de tus pensamientos. En la barca de tu alma se reclina el Maestro al mando; sólo esta dormido; despiértalo. El control de ti mismo es poder; el Pensamiento correcto es maestría, la Calma es poder, di dentro en tu corazón, “la Paz sea contigo”.

LOS MISTERIOS DE LA VIDA Y DE LA MUERTE



LOS MISTERIOS DE LA VIDA Y
DE LA MUERTE

SAMAEL AUN WEOR


CAPITULO I

LA MUERTE


Amados discípulos: Voy a hablaros del problema de la muerte. La muerte es la Corona de todos; después de la muerte el alma entra en la Luz Astral; cuando llega la hora de la muerte, se acerca al lecho de muerte el Ángel de la Muerte. Hay un coro de ángeles de la muerte. Ese coro está dirigido por el Planeta Saturno. Cada Ángel de la Muerte lleva un libro. En ese libro, están anotados los nombres de todas las almas que tienen que desencarnar. Nadie se muere la víspera. El Ángel de la Muerte no hace sino sacar el alma del cuerpo. El alma está unida al cuerpo por medio de un fino cordón celestial de color plateado. El Ángel de la Muerte rompe ese cordón para que el alma no pueda volverse a meter al cuerpo. Las Almas después de la muerte ven el Sol como siempre, las nubes, las estrellas, como siempre, todo igual. Durante algún tiempo, las almas de los muertos no creen que se han muerto. Esas almas ven todas las cosas de este mundo igual que antes; por eso es que no creen que se han muerto.

Las Almas de los muertos viven en la Luz Astral la Luz Astral es la Luz de todos los encantamientos y hechizos mágicos. La Luz Astral está relacionada con todo el aire, la comemos, la respiramos, pero solo podemos verla con los ojos del Alma. Las Almas se ven con los mismos vestidos que se veían en vida. Poco a poco va despertando la conciencia de esas almas y entonces se van dando cuenta de que ya no pertenecen a este mundo material de carne y hueso.

Para conversar con los muertos existen varios secretos; en una habitación se pone el retrato del difunto y todas las noches, a la media noche, el discípulo entra a su cuarto, pone junto al retrato los alimentos que más le hayan gustado al difunto. Le sirve en sus mismos platos que él usaba; le enciende una vela; lo llama tres veces por su nombre. Se sienta la persona junto al retrato y enseguida se pone a meditar personalmente en la vida del difunto, su historia, imaginándose lo que era antes, etc., hasta quedar el discípulo adormecido. Todas las noches puede hacer el discípulo el mismo experimento a la misma hora, en el mismo cuarto, y sentarse en la misma silla y en el mismo sitio, hasta que el discípulo pueda ver al difunto, oírlo y conversar con él personalmente, lo importante es que el discípulo logre adormecerse en instantes de estar meditando en la vida del difunto. En aquellos instantes de estar dormitando se aparecerá el difunto y entonces el discípulo podrá conversar con él personalmente.

Esto no es Espiritismo. Esto es Magia Práctica. Lo importante es que el discípulo tenga mucha fe, paciencia; mucha constancia; si el discípulo no se cansa, al fin en cualquier noche, se le aparece el alma del muerto y entonces el discípulo tendrá el placer de conversar con el Ser querido que ha partido para el Más Allá. Lo más importante es verlo, oírlo, tocarlo y palparlo.

En el Oriente hay una cueva donde los que quieren ver al Buddha entran a invocarlo. En cierta ocasión un chino que quería ver al Buddha, entró a la cueva e invocó al Buddha; pero el Buddha no apareció. Entonces el chino juró no volver a salir de la cueva hasta que el Buddha se le apareciera. Así duró el hombre varios días llamando desesperadamente al Buddha hasta que al fin, el Buddha apareció en la mitad de la cueva lleno de luz y de belleza. Entonces el Buddha bendijo al chino y éste salió feliz de la cueva. Con este sistema de invocación podemos ver a los muertos y conversar con ellos.


CAPITULO II

EVOLUCIÓN DEL ALMA DESENCARNADA


Las Almas de los muertos tienen que atravesar las esferas de la Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno. Cada uno de esos planetas está envuelto en una atmósfera Astral.

Las Atmósferas astrales se penetran y compenetran mutuamente sin confundirse. Todas esas atmósferas estén relacionadas con el aire que respiramos.

LUNA: Cuando el alma entra en la esfera Lunar se siente muy atraída hacia el lugar donde se entierra su cuerpo, quiere actuar exactamente como si tuviera carne y hueso. Esas almas se sientan a almorzar y a comer en sus casas y sienten las mismas necesidades físicas de antes.

MERCURIO: Cuando el alma entra en la atmósfera de Mercurio ve que la atmósfera se le aclara mas y ve todas las cosas aún más bellas que antes. Aquellas almas que en la vida jamás supieron adaptarse a todas las circunstancias de la existencia, sufren entonces lo indecible. Aquellas almas llenas de orgullo y de soberbia por que quieren que todo el mundo las respete como antes, por su dinero y linaje. Empero, en la esfera de Mercurio, sólo se respeta a las almas por su santidad y por su sabiduría. Las almas que en la vida fueron humildes, beatas y caritativas, se sienten dichosas en la esfera de Mercurio.

VENUS: Mas tarde el alma entra en la esfera de Venus. En esa esfera las almas se vuelven infantiles y gozan como niño y juegan entre el seno de la naturaleza. En la esfera de Venus nos volvemos profundamente religiosos y comprendemos que todas las religiones del mundo son perlas engarzadas en el hilo de oro de la Divinidad... En la esfera de Venus nos volvemos místicos y gozamos entre los bosques y montañas de la naturaleza. Somos felices.

Aquellas almas que jamás tuvieron algún estilo religioso, aquellas almas materializadas se sienten allí fuera de su ambiente; como aves en corral ajeno; sufren lo indecible. Aquellas que fueron delirantes y fanáticas en asuntos religiosos, sienten allí inmenso remordimiento, por sus malas acciones porque comprenden el mal que hicieron a otros. Esas almas sufren indeciblemente. Algún tiempo después el alma entra en la esfera Solar.

SOL: En esa esfera comprendemos la unidad de las vidas, comprendemos que la vida que palpita en el corazón es la misma vida que palpita en el corazón mismo de cada mundo que recuerda a través de los espacios. En la esfera del Sol comprendemos lo que es la Fraternidad Universal y sentimos que somos una sola gran familia humana. Aquellas almas que fueron egoístas, sienten ahí en la esfera sol un profundo remordimiento y un gran sufrimiento moral. Esas almas sufren el remordimiento de sus malas acciones. En la esfera solar vemos en cada rostro un hermano.

MARTE: Más tarde el alma entra en la esfera Marciana. En esa esfera sentimos el anhelo de alejarnos para siempre de las cosas del mundo material. En esa esfera vivimos en una vida de encantamiento místico y sentimos la fuerte influencia de Francisco de Asís, del Buddha. Ahí sentimos que la vida de cada flor es nuestra propia vida. Anhelamos entonces alejarnos del mundo material para siempre.

JÚPITER: Más tarde el alma entra en la esfera de Júpiter. En esa esfera comprendemos que la religión que tuvimos en la tierra fue únicamente una escuela por la cual tuvimos que pasar. Ahí renunciamos ya a esa religión de la tierra y penetramos entonces en la Conciencia Cósmica.

SATURNO: En esa vida el Alma se sumerge, mucho más tarde en la esfera de Saturno y entonces flota deliciosamente entre todas las estrellas del espacio. Visita los distintos mundos y se sumerge entre el infinito lleno de músicas inefables, de orquestas deliciosas que resuenan entre el coral inmenso de la Eternidad, en donde sólo reina la verdadera felicidad del espacio sin límites.


CAPITULO III

REENCARNACIÓN Y KARMA


El alma abatida dentro del seno del infinito ve a millares de seres inefables o ángeles, Arcángeles, Tronos, Virtudes, Potestades, etc., y entonces, comprende que esos seres divinos fueron hombres que se perfeccionaron y que sufrieron muchísimo en la escuela de la vida. El alma comprende que la vida es una escuela, y desea volver a esa escuela de la vida para perfeccionarse. Cuando el Alma quiere volver a esa escuela de la vida para perfeccionarse, cuando el Alma quiere volver al mundo, entonces los ángeles del destino llevan a esa alma a un nuevo hogar: los Ángeles del Destino unen al Alma o mejor dijéramos conectan el alma en el espermatozoide del Semen del Padre.

Ese espermatozoide elegido por el alma que va a nacer, hace fecunda la matriz. Entre el vientre materno el alma permanece durante nueve meses, formando su nuevo cuerpo físico. No obstante el alma no está prisionera porque puede entrar y salir del vientre materno y de su cuerpo cada vez que quiera. A los nueve meses nace el alma con su nuevo cuerpo de niño.

Si en la pasada reencarnación hicimos mucho mal al prójimo entonces nos toca ahora sufrir las consecuencias y nacemos con muy mala suerte; los negocios nos fracasan, la miseria nos persigue y sufrimos inmensamente. Si antes le quitamos la mujer a otro, entonces, ahora nos la quitan a nosotros; si fuimos malos padres, si no supimos ser buenos con los hijos, entonces nos toca nacer en un lugar más amargo que la hiel. Los padres nos harán sufrir a nosotros en la misma forma en que nosotros hicimos sufrir a nuestros hijos en la pasada reencarnación. El que siembra rayos, no tiene más remedio que cosechar tempestades. El que siembra su maíz que se coma su maíz, cada quien cosecha lo que siembra. Si Dios enviara un alma a nacer entre las comodidades sin haber hecho algún bien, y a otros, sin haber hecho algún mal y los hicieran nacer en la miseria, ¿dónde estaría la Justicia de Dios?.

Un genio llega a ser genio porque en millones de vidas ha venido luchando por perfeccionarse. Nosotros somos la resultante de nuestras pasadas reencarnaciones. Con la vara con que midiereis, seréis medidos. Existen 42 Maestros del Karma. El Karma es la Ley de la Compensación.

En cada reencarnación somos nosotros más y más perfectos. Hemos venido millones de veces a este mundo, y nos toca seguir viviendo, hasta que nos volvamos perfectos.

Existe un sistema para recordar nuestras pasadas reencarnaciones: este sistema es el ejercicio retrospectivo. El discípulo se acuesta en su cama todas las noches y entonces practica los ejercicios retrospectivos. Comenzará el discípulo por recordar todas las cosas acaecidas, una hora antes de acostarse, dos horas antes, de todos los instantes de la tarde y de la mañana ocurridos durante el día. Se esforzará el discípulo por recordar todas las cosas de la víspera y de la antevíspera. Se debe hacer por recordar todo lo sucedido durante un mes, en dos meses, en tres, en un año, en diez años, veinte años atrás, hasta recordar minuciosamente toda la historia de su vida.

Haga el discípulo por recordarse los primeros cinco años de su vida. El Discípulo notará entonces que esto es muy difícil. Estos años son muy difíciles de recordar; pero hay un secreto para recordarlos: El discípulo debe adormecerse pronunciando mentalmente los Mantrams (Palabras de poder) siguientes: RA-ON... GA-OM... El discípulo se adormecerá pronunciando estas dos palabras mentalmente y esforzándose en recordar en su sueño todas las cosas que le sucedieron en los cinco primeros años de su historia, de la infancia.

Los sueños son verdaderos. Nuestros discípulos deben abrir la Biblia y estudiar el Libro de Daniel para que aprendan.

Después de haber recordado nuestros discípulos toda su vida actual, entonces deben esforzarse por recordar los últimos momentos de su pasada reencarnación. Si el Discípulo logra dormirse tranquilamente haciendo esta práctica entonces en fecha próxima podrá recordar en sus sueños toda su pasada reencarnación. Con este secreto todo discípulo, no solamente podrá recordar su pasada reencarnación sino, además, también podrá recordar todas sus pasadas reencarnaciones. Lo que se necesita es practicar todas las noches hasta obtener el triunfo y tener mucha fe.


CAPITULO IV

EL KARMA


En los mundos Internos existe un templo en donde ofician los 42 Jueces del Karma. Estos son los Cuarenta y dos Chacales. Se les llama así porque cubren su cabeza con una especie de máscara religiosa, que tiene la forma de cabeza de perro lobo o chacal. Estos Cuarenta y Dos Maestros son los de la Ley de la Compensación: La denominada Ley del KARMA.

Todos los males que hacemos a otros en pasadas reencarnaciones nos toca pagarlos en la próxima encarnación.

No sólo se paga Karma por el mal que se hace sino también por el bien que se deja de hacer pudiendo hacerlo. El que tiene con que pagar, paga y sale bien en sus negocios. El que no tiene con que pagar indudablemente tiene que pagar con dolor inevitablemente.

Dicen los Señores del Karma: "Haced buenas obras para que pagues tus deudas" "AL LEÓN DE LA LEY SE LE COMBATE CON LA BALANZA". Si el platillo de las malas acciones pesa más; entonces podemos poner buenas acciones en el platillo de las buenas acciones. Se dice: Aumenta el peso del platino de las buenas acciones para inclinar el platillo a nuestro favor. Así es como podemos cancelar las viejas deudas y evitarnos dolor.

Cuando una Ley Inferior es trascendida por una Ley Superior, la Ley Superior lava la Ley Inferior.

Nuestros discípulos deben aprender a viajar en Cuerpo Astral, para visitar el Templo de los Señores del Karma. El Jefe de este Templo es ANUBIS.

La clave para viajar en Cuerpo Astral, es muy sencilla: El discípulo se acostará en su lecho y procurará dormirse tranquilamente. Luego el discípulo se levantara de su lecho en aquellos instantes en que esté dormitando y saldrá de su cuarto. Si el discípulo da un saltito con la intención de quedar flotando en el aire, entonces verá con asombro que flotará deliciosamente en el aire y que podrá trasladarse en cuerpo astral a cualquier lugar de la Tierra. El discípulo puede ir en Cuerpo Astral al palacio de los Señores del Karma. En este Templo podrá arreglar sus negocios con los Señores del Karma. Cuando decimos negocios, nos estamos refiriendo a las deudas que tenemos pendientes con la Justicia Cósmica. Los Señores de la Ley también conceden crédito, pero todo crédito hay que pagarlo haciendo buenas obras en beneficio de la humanidad.

Debemos aprender a salir en Cuerpo Astral, para arreglar personalmente nuestros negocios con los Señores del Karma.

Cuando el hombre aprende a manejar su libro de cuentas, puede encausar mejor su vida.


CAPITULO V

EL INTIMO


San Pablo dijo: "Recordad que vuestros cuerpos son el Templo del Dios Vivo y que el Altísimo mora en vosotros" El Altísimo es nuestro Yo Divino, es nuestro Espíritu, es el Intimo.

Así pues, el Intimo es lo más divino que nosotros tenemos dentro de nosotros. Es Dios entre nosotros. El Intimo es bello, es sublime, es puro.

El Intimo tiene dos cosas: el Alma y el Cuerpo. El Alma está en contacto con el Sistema Gran-Simpático. El Intimo está en contacto con el Sistema Cerebro Espinal; es decir, con la Columna Cerebro-Espinal.

El Alma sufre, goza, trabaja, adquiere experiencia, comete fallas, es imperfecta. El Alma es pecadora. El Alma se deja llevar de las pasiones y por eso sufre. Así pues, si el Alma quiere volverse Ángel, no le queda más remedio que acabar con sus defectos, volverse pura, purificarse, emblanquecerse para llegar a la unión con el Intimo.

Cuando el Alma se fusiona con el Intimo, es decir se mezcla con el Intimo, cuando se vuelve una con Él, entonces, se convierte en Ángel.

El Intimo es una llama. El Alma es otra llama. Cuando las dos llamas se juntan, forman una sola llama. Esa llama es Ángel. Así, pues, los Ángeles son hombres perfectos. Almas arrepentidas. Hombres que se arrepintieron de sus pecados. De sus maldades, de sus fornicaciones, de sus adulterios, de sus homicidios, etc.

Dios es el Intimo que está dentro de nosotros. El Espíritu Universal de vida. Es el Fuego Divino que está dentro de la roca, dentro de las aguas, dentro del aire, en todo el espacio. Todo el Infinito está animado por el Fuego Divino. Dios es un Mar de Fuego Ardiente. En todas partes está el Fuego Ardiente. El Fuego es Dios. El Fuego es Pentecostés. Es Dios. El Fuego que vio Moisés en la Zarza de Oreb es Dios. El Intimo que tenemos dentro es una llama de Fuego Divino: Es Dios dentro de nosotros. El Intimo es el hombre Divino, es el Hombre Celeste que está dentro de nosotros mismos. Cuando el Alma se mezcla con el Intimo se convierte en Él mismo. Entonces nos volvemos Ángeles. Los Ángeles están en la Naturaleza, están en los Ríos, en el Mar, en las nubes, en los volcanes. En todas partes.


CAPITULO VI

MAGIA SEXUAL


"Nosotros salimos del EDEM por las puertas del SEXO, EL EDEM es el mismo SEXO"

Al EDEM no podemos entrar sino por la puerta por donde salimos. Esa puerta es el SEXO, Ninguno puede meterse en el Paraíso por la puerta o por las puertas falsas. Estas no existen en el Paraíso. El Paraíso no tiene puertas de tal índole. Es necesario entrar por donde salimos. "EL EDEM ES EL MISMO SEXO".

Las Fuerzas Sexuales están en todas partes; todo cuanto existe en el mundo es hijo del sexo. Nosotros mismos existimos en el mundo porque tuvimos un Padre y una Madre.

En el EDEM hay dos ÁRBOLES: "EL ÁRBOL DE LA CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL Y EL ÁRBOL DE LA VIDA".

Nosotros salimos del EDEM por haber comido del fruto prohibido. No podremos entrar al EDEM mientras continuemos comiendo de ese fruto.

En la base de la Columna Espinal hay un hueso llamado Coxis; en este hueso hay un Centro Etérico llamado MULADHARA, y dentro de ese Centro Etérico hay una SERPIENTE DE FUEGO incrustada. Esa Serpiente es el Fuego de PENTECOSTÉS. El fuego del ESPÍRITU SANTO.

Ese Fuego es terrible; tiene un poder tremendo. Esa es la SERPIENTE ÍGNEA DE NUESTROS MÁGICOS PODERES. Esa Serpiente es llamada en la India, es conocida allá con el nombre de KUNDALINI.

Los MAGOS de la India despiertan el KUNDALINI con la MAGIA SEXUAL. La MAGIA SEXUAL es muy fácil: EL HOMBRE Y LA MUJER PUEDEN UNIRSE SEXUALMENTE Y SERÁN AMBOS "UNA SOLA CARNE". Empero, ambos, hombres y mujeres, se deberán retirar del Acto Sexual antes y sin derramar el Licor Seminal.

Así pues, el Licor Seminal no debe derramarse entre la matriz, ni mucho menos, debe dejarse derramar la SIMIENTE fuera de aquel órgano. Es necesario retirarse de la mujer, y ésta del hombre, refrenándose el impulso sexual para evitar el derrame del Licor Seminal.

Refrenando el impulso sexual el Semen se transmuta en energías sutilísimas las cuales suben hasta el cerebro por entre dos finos cordones nerviosos. Estos cordones son los "DOS TESTIGOS" de que nos habla el Apocalipsis. Son las "DOS OLIVAS DEL TEMPLO". "LOS DOS CANDELEROS QUE ESTÁN DELANTE DEL TRONO DEL DIOS DE LA TIERRA".

El Yogui forma su hogar sin necesidad de violar el Sexto Mandamiento de la Ley de Dios: NO FORNICAR. Durante el Acto de Magia Sexual, puede escaparse un espermatozoide, que las Jerarquías Lunares emplean para fecundar la matriz, sin necesidad de derramar al Semen.

Dios es el INTIMO y su Trono es la Columna Espinal.

Las Fuerzas Sexuales son Solares y Lunares. Cuando los átomos solares y Lunares se unen en el Coxis, entonces despierta la culebra ígnea de nuestros mágicos poderes, con esa culebra podemos despertar todos los poderes de los magos.

Esa Serpiente entra por el Orificio inferior de la Médula Espinal. La Médula es hueca por dentro. A lo largo de la Médula Espinal hay un canal por entre el cual va subiendo el Fuego Sagrado del Espíritu Santo, poco a poco hasta llegar al cerebro.

Cuando la Serpiente ígnea llega al cerebro, entonces el Alma se une con el INTIMO y así entra aquella en el EDEM.

El Alma que se une con el INTIMO tiene poder sobre la Tierra, sobre las Aguas, sobre el Fuego. Puede mandar a los vientos y huracanes. Puede oír y ver las cosas del cielo, de la tierra y del abismo y puede saber todas las cosas divinas.

El CRISTO JESÚS dijo: "Los milagros que yo he hecho, los podréis hacer vosotros y aún más, así pues, la única forma de entrar al Paraíso, es por la puerta por donde salimos. Esa puerta es el SEXO. Nadie puede entrar al Paraíso por puertas falsas.

Los solteros deben transmutar el Licor Seminal con la respiración profunda manteniendo los pulmones llenos treinta segundos o más. Este ejercicio de SWARA debe efectuarse diariamente.


CAPITULO VII

LAS SIETE IGLESIAS


Las Siete Iglesias de que habla el APOCALIPSIS DE SAN JUAN, no están en el continente Asiático como suponen los ignorantes. Esas Siete Iglesias están en nuestra Columna Espinal.

EL APOCALIPSIS DE SAN JUAN es un libro Sellado con SIETE SELLOS. Ese libro es el mismo HOMBRE.

Nadie, sino únicamente el CORDERO, es decir, nuestro YO DIVINO, que mora dentro de nosotros mismos, puede abrir ese LIBRO y desatar sus SIETE SELLOS.

Las SIETE IGLESIAS son Siete Centros nerviosos que tenemos en nuestra Columna Espinal.

EFESO: La Primera Iglesia es la de EFESO. Esa Iglesia reside en el hueso Coxígeo. Dentro de esa Iglesia esta la SERPIENTE SAGRADA; la Culebra de Metal; la SERPIENTE DE BRONCE que sanaba a los Israelitas en el desierto.

Cuando esta Iglesia se abre, adquirimos poder sobre los volcanes, sobre los terremotos; sobre las criaturas que viven debajo de la tierra.

ESMIRNA: Cuando la Serpiente llega a la altura de la próstata, despierta la segunda Iglesia, la cual es la Iglesia de ESMIRNA y adquirimos poder sobre las aguas y las tempestades.

PÉRGAMO: Cuando la Culebra Sagrada va subiendo por entre el Canal Central de la médula espinal y llega a la altura del ombligo, entonces despierta la Tercera Iglesia: la Iglesia de PÉRGAMO. Entonces adquirimos poder sobre los rayos, sobre el fuego y sobre los volcanes en erupción. Podemos mandar a los volcanes y los volcanes nos obedecen. Podemos mandar al fuego y el fuego Universal nos obedece.

TIATIRA: Cuando la Culebra llega a la altura del corazón, entonces despierta la Iglesia DE TIATIRA. Esta Iglesia nos da poder sobre los ciclones, sobre la brisa, sobre los huracanes.

SARDIS: Cuando la Culebra Sagrada llega a la altura de la garganta, entonces podemos oír las cosas que hablan los Ángeles, las palabras de las Almas de los muertos, etc. Esta es la Iglesia de SARDIS.

FILADELFIA: Cuando la Culebra Sagrada sube por dentro del Canal Medular y llega a la altura del entrecejo, entonces podemos ver las cosas de otro mundo; la Luz Astral, las Almas de los muertos. Arcángeles, Serafines, Potestades, Virtudes, Tronos, etc. Esa es la Iglesia de FILADELFIA.

LAODICEA: Cuando la Culebra llega a la parte superior del Cráneo se abre la Iglesia de LAODICEA. Ese es el Ojo de Diamante. El que abre ese ojo se sabe todas las cosas del cielo y de la tierra. Se vuelve terrible. Ve en todas partes; nada ignora; después de esto el Alma se une con el INTIMO y se convierte en MAESTRO; Profeta, Sabio, Iluminado, Poderoso. Ve todo, oye todo, nada ignora. Cuando el Alma se ha unido totalmente, absolutamente con el INTIMO, entonces se vuelve ÁNGEL Los Ángeles son hombres perfectos.


CAPITULO VIII

VIAJES ASTRALES


El Alma está envuelta en un cuerpo fluídico llamado Cuerpo Astral. El Cuerpo Astral es semejante al Cuerpo Físico. Dentro del Cuerpo Astral está el Alma con su Mente, con su Voluntad; con su Conciencia; con sus Sentimientos. Así pues, el Cuerpo Astral es maravilloso; ese es el Cuerpo del Alma. Cuando el cuerpo de carne y hueso está dormido, el Alma se sale del Cuerpo de Carne y Hueso y anda por todas partes. El Alma viaja en su Cuerpo Astral.

Cuando el Rey Nabucodonosor estaba durmiendo en su cama, pensó en lo que debía de ser su porvenir; entonces se durmió. El Alma del Rey se salió entonces del Cuerpo de Carne y Hueso, viajó por entre el plano Astral, y vio una estatua cuya cabeza era de oro; su pecho sus brazos de plata; sus piernas de hierro y sus pies en parte de hierro y en parte de barro cocido.

El Rey mandó a llamar a todos los Magos, Astrólogos, Adivinos Caldeos, para que le adivinasen el sueño de la estatua y le dieran su declaración. No hubo nadie que fuera capaz de contarle el sueño al Rey, pues el no quiso contárselo a nadie. Los sabios, por ese motivo, iban a la muerte. Daniel el Profeta, se fue a su casa y oró al Señor Jehová con sus compañeros y se acostó a dormir tranquilamente.

El Alma de Daniel se salió entonces del cuerpo y vio en el Astral la famosa estatua del Rey Nabucodonosor. Al día siguiente Daniel se presentó ante el Rey y le adivinó el sueño de la estatua y le dio su declaración, es decir la interpretación. El Rey quedó asombrado y Daniel fue colmado de honores.

Así pues, los sueños son las experiencias astrales. Nuestros discípulos deben decir experiencias astrales y no sueños. Nuestros discípulos deben decir anoche estuve en tal punto; anoche estuve en Cuerpo Astral en tal lugar; tuve una experiencia con fulano de tal en tal Templo, etc.

En Cuerpo Astral los Maestros sometemos a los discípulos a muchas pruebas. En el plano Astral y en cuerpo astral, nuestros discípulos reciben en los Templos del plano astral, sus iniciaciones. El Plano Astral es conocido en la Biblia con el nombre de "Monte". En el Monte, Jesús se transfiguró delante de sus discípulos. El Monte es el Astral. Durante el sueño nuestros discípulos están en el Monte. Es interesante que nuestros discípulos se estudien el libro de Daniel en la Biblia. Todas las visiones de Daniel eran en el Monte, en el plano Astral y no en el plano físico. Al despertarse nuestros discípulos de su sueño material, no deben moverse porque con el Movimiento del cuerpo se agita el cuerpo Astral y se pierden los recuerdos. Al despertarse los discípulos deben esforzarse por recordar todos aquellos lugares en donde estuvieron mientras su cuerpo dormía. Deben esforzarse por recordar todas sus experiencias pasadas en el plano astral. Nuestros discípulos no deben contarle sus experiencias a nadie.


algo para leer